Vértigo 2: una secuela que lleva la cultura de la viralización al borde del abismo

Vértigo 2: una secuela que lleva la cultura de la viralización al borde del abismo

Vértigo 2 (Fall 2: Deadpoint / Estados Unidos, 2026). Dirección: Peter Spierig, Michael Spierig. Guion: Jonathan Frank, Scott Mann. Música: Tom Despic. Fotografía: Andrew Strahorn. Montaje: Scott Gray. Elenco: Harriet Slater, Arsema Thomas y Tom Brittney. Duración: 100 minutos. Calificación: Restringida para menores de 13 años. Nuestra opinión: regular.Dado que Psicosis (1960), la película más célebre de Alfred Hitchcock, tuvo tres secuelas y una precuela bajo la forma de una serie de tv de cinco temporadas, corresponde aclarar que Vértigo 2 de ningún modo es una secuela de Vértigo (1958), el segundo film más famoso de Hitchcock que por muchos años fue considerada la mejor película de la historia, sino de otra Vértigo -esta estrenada en 2022-, que nadie consideraría la mejor en nada aunque era un ameno thriller sobre dos amigas atrapadas en una torre de telecomunicaciones a 700 metros de altura. El título original de esa película es Fall o “caída” de modo que no será un gran spoiler decir que la protagonista no regresa al suelo tal como deseaba. La clausura total de una historia por la muerte del personaje principal nunca fue un impedimento para que aparezca una segunda parte, si el potencial rédito económico lo habilita. Es el caso de esta secuela, que empezó a gestarse cuando la película original se volvió un fenómeno viral luego de su llegada a Netflix.Vértigo 2 paga de más de un modo su deuda con la viralización. La película comienza con un montaje sobre la propagación por las redes del video de la muerte de Shiloh (Virginia Gardner) -la protagonista de la primera parte- que incluye insólitos cameos de algunos de los influencers que los algoritmos suelen traer sin invitación hasta nuestros feeds. La aparición de estos personajes señala que el público al que apelan estos films es aquel capaz de reconocerlos inmediatamente y que, a la vez, probablemente no tenga la menor idea de quiénes fueron James Stewart o Kim Novak. Por eso, ni siquiera el título Vértigo es disparatado. Es cuestión de tiempo hasta que aparezca un thriller sobre una buceadora perseguida por tiburones que se llame Sin aliento.La protagonista de esta segunda parte es la hermana menor de Shiloh, llamada Jax (Harriet Slater), quien transita el duelo por su muerte. La explosión online de las hazañas temerarias de su hermana y su trágico final provoca la entrada en escena de Luce (Arsema Thomas), quien se presenta como una antigua amiga de Shiloh y le propone a Jax un particular tributo. En la peor motivación para un personaje desde el villano de Bond que intenta dar inicio a la tercera guerra mundial para subir la cotización de un resort submarino de su propiedad, aquí Jax se convence de que la mejor forma en que puede honrar la memoria de su hermana es continuar con los desafíos extremos que provocaron su muerte violenta en la plenitud de la vida. Así, junto a su nueva amiga Luce, se dispone a trepar por las peligrosas y precarias escalinatas del (ficticio) monte Kwan en Tailandia. Previsiblemente, la milenaria construcción no puede sino colapsar justo en medio de la escalada y, nuevamente, dos mujeres quedan atrapadas a miles de metros del suelo, solo con su habilidad e ingenio para regresar sanas y salvas.El guion de esta secuela no hace el mínimo esfuerzo en encontrar razones plausibles para las acciones de sus personajes porque el foco está puesto en crear un conjunto de “set pieces” que hagan transpirar las manos de los espectadoresCaptura de videoEl guion no hace el mínimo esfuerzo en encontrar razones plausibles para las acciones de sus personajes porque el foco está puesto en crear un conjunto de “set pieces” que hagan transpirar las manos de los espectadores, sin que importe mucho cómo se llega a esas situaciones. Aquí aparece la otra deuda de la película con la cultura online, porque todas esas escenas -en efecto, vertiginosas- remiten -temática y estéticamente con sus insistentes planos subjetivos- a esos clips virales que registran actos extremos como colgarse de una cornisa. Los hermanos Peter y Michael Spierig (Predestinación) son competentes realizadores de acción, sin embargo en este film su techo estético está disminuido a parecerse a un video de Tik Tok. Aunque hay momentos de genuina tensión, la película tiene tanto para ofrecer como el doomscrolling por cuentas de adictos a la adrenalina que arriesgan la vida por un seguidor más, una razón tan sólida para semejante apuesta como la que esgrimen los personajes de este film.Estrenos de CineQué saleCríticas

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