Un predio que durante años estuvo vinculado a actividades militares atraviesa una transformación orientada a la conservación de la biodiversidad. Se trata de El Mollar-Quebrada del Portugués, ubicado en los faldeos de las sierras del Aconquija, al sur del departamento Tafí del Valle en Tucumán.Las 12.674 hectáreas pertenecientes al Ejército Argentino fueron incorporadas a un esquema de protección ambiental que hoy forma parte del Parque Nacional Aconquija, un área protegida que conserva ambiente de Yungas y Altos Andes.De campo militar a reserva natural: cómo fue el procesoEl proceso comenzó en 2014, cuando el predio fue declarado Reserva Natural de la Defensa mediante un protocolo firmado entre la Administración de Parques Nacionales y el Ministerio de Defensa.La categoría permitió proteger los valores naturales del lugar sin cambiar su origen institucional. Este sistema de reservas busca conservar ambientes de importancia ecológica ubicados dentro de terrenos militares y compatibilizar la conservación con las actividades propias de las Fuerzas Armadas.La creación del Parque Nacional AconquijaEl siguiente paso se produjo en 2018, con la sanción de la Ley 27.451, que creó el Parque Nacional Aconquija a partir de la ampliación del antiguo Parque Nacional Campo de los Alisos.Con el tiempo, el área protegida pasó a conformar un gran corredor de conservación en el oeste tucumano. Actualmente, Parques Nacionales señala que el Parque Nacional Aconquija conserva alrededor de 94.000 hectáreas y protege ambientes correspondientes a las ecorregiones de Yungas y Altos Andes.La incorporación del antiguo predio militar resulta estratégica porque permite conectar distintos ambientes naturales y ampliar la superficie destinada a la conservación de especies, cursos de agua y patrimonio cultural.Cómo es el Parque Nacional AconquijaEl predio se extiende desde los 1.400 hasta más de 4.000 metros de altura, lo que permite conservar distintos ambientes, desde las Yungas y bosques de montaña hasta los pastizales de altura. Esta diversidad favorece la presencia de especies como la taruca, el ocelote, el pecarí de collar, el loro alisero y el mirlo de agua.La conservación del territorio también tiene un impacto que va más allá de la biodiversidad. Los ambientes protegidos en las sierras del Aconquija cumplen un papel fundamental en el resguardo de nacientes y cuencas hídricas del sur de Tucumán.Parques Nacionales destaca que la protección de estos sectores permite conservar ecosistemas que contribuyen al mantenimiento de las cuencas y de los cursos de agua de la región.A esto se suma la presencia de recursos arqueológicos, históricos y culturales, que forman parte del patrimonio asociado al área.
Un campo del Ejército tenía 12.674 hectáreas en Tucumán: hoy sus tierras forman parte de un parque nacional
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