Milei bajó la orden de no pelearse con Bullrich: "Hay que abrazarla y no combatirla"

Milei bajó la orden de no pelearse con Bullrich: "Hay que abrazarla y no combatirla"

Como en el aikido, el arte marcial japonés en el que se aprovecha la fuerza del atacante para neutralizarlo en lugar de responder con otro ataque, Javier Milei está convencido de que la mejor manera de encarar el vínculo con Patricia Bullrich es evitar una pelea. A contramano de su estilo de confrontación permanente y pese a que en su entorno hay quienes ven a la senadora como un problema a contener, el Presidente apuesta a aprovechar su envión, sus críticas públicas y sus gestos de autonomía para retener a un electorado que comparte el rumbo económico pero no termina de digerir las formas del Gobierno. Al menos hasta que la economía aporte mejores noticias de cara al año electoral.En la Casa Rosada, donde la semana estuvo atravesada por las especulaciones sobre las ambiciones presidenciales de Bullrich, Milei y sus colaboradores más cercanos acordaron cómo reaccionar ante los últimos desaires de la ex ministra de Seguridad. La decisión quedó expuesta en la entrevista que el Presidente concedió a Radio Rivadavia y, especialmente, en el silencio posterior ante el nuevo video que la senadora publicó en sus redes, jugando con la idea de un eventual “Plan B”.“Hay que abrazar a Bullrich y no combatirla. El Presidente cree que le sirve tener a alguien con representación que le hable a un sector que coincide con el rumbo en general, pero que tal vez no les gustan nuestras formas o tiene diferencias sobre temas institucionales”, explicó un estrecho colaborador de Milei. “Al menos hoy sirve. Capaz el año que viene estemos en 45 puntos puros y eso cambie. Pero mientras tanto, ¿por qué pelearnos con alguien que retiene parte de un descontento?”, completó.Detrás del razonamiento asoma la admisión de que el Gobierno atraviesa un momento de debilidad y no puede darse el lujo de perder más respaldos. Mucho menos exponerse que se resienta el caudal de quienes acompañaron a Milei en el balotaje de 2023 después de haber votado por Bullrich en la primera vuelta.Más allá de los números, cerca del Presidente sostienen que los matices de la senadora le suman al Gobierno. Y que pelearse con ella sería, en los hechos, arriesgar el vínculo con una parte del electorado antikirchnerista que todavía respalda el programa económico, pero tiene reparos frente a algunas decisiones y actitudes de Milei.Es una mirada que comparten algunos especialistas cuyos análisis siguen con atención en Balcarce 50. Mora Jozami, de la consultora Casa Tres, considera que “la movida de Patricia ayuda a Milei” porque incorpora matices “que sirven para ampliar el apoyo”. “Puede tender un puente para retener el voto prestado o ese electorado del PRO que está más al límite con algunas cuestiones de actitud de Milei”, explicó.Por eso, según otro de los principales operadores oficialistas, el Presidente decidió quitarle dramatismo a que Bullrich haya renovado sus aspiraciones presidenciales antes de que alguien de su séquito saliera al cruce. “Es cierto que está preparada para ser Presidenta”, concedió. Y atribuyó las versiones sobre una eventual candidatura por fuera de La Libertad Avanza a una “elucubración del Círculo Rojo”.Hay un detalle curioso en esa explicación: Milei les adjudica a esos sectores empresarios un “odio visceral” hacia su figura por los negocios que, según sostiene, les quitó. Pero al responsabilizarlos por las versiones sobre Bullrich, admite implícitamente que hay quienes ven en la senadora una alternativa para garantizar la continuidad, con “un mileísmo sin Milei”, pero sin salir perjudicados.“Ya le ofreció ser su vicepresidenta, están totalmente alineados y la fantasía de que se va a presentar por su lado es solo el deseo de algunos propios y de empresarios”, refuerzan en Balcarce 50, donde prefieren minimizar que Bullrich haya evitado en varias oportunidades confirmar que en 2027 no competirá por fuera del oficialismo.En cambio, la posibilidad de una fórmula Milei-Bullrich, de todos modos, ya circula en conversaciones reservadas del oficialismo. Y hay dirigentes cercanos a los hermanos Milei que se encargan de instalarla públicamente. “A mí me gustaría, me ilusionaría una fórmula así”, sostuvo la diputada Lilia Lemoine, que desde que ganó protagonismo en el aparato comunicacional libertario procura no dar pasos sin consultar al tridente de poder que integran Karina Milei y los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem.A diferencia de su hermano, Karina desconfía de Bullrich. En su entorno están convencidos de que la ex ministra tiene “un proyecto propio” y que “tarde o temprano quedará en evidencia”. Aunque por el momento tampoco promueven una confrontación abierta, la distancia política y personal entre ambas es notoria.A nadie sorprendió, por caso, que Bullrich quedara al margen de las fotos que encabezó la hermanísima por el traslado de la cárcel de Devoto, pese a que Julián Curi, el renunciante subsecretario de Asuntos Penitenciarios y uno de los colaboradores más cercanos de la senadora, había participado de ese proceso.En la tropa de Bullrich tampoco se apuran a definir el futuro. Hay quienes la alientan a jugar por la Presidencia, aunque consideran que debe preservar el vínculo con la Casa Rosada hasta que el panorama electoral se aclare.“Algunos de nosotros le decimos que espere unos meses y se lance como candidata a Presidente. Sabemos que depende más de Milei que de ella, porque si llegamos a marzo y Milei tiene votos para ganar en primera vuelta, tendrá que ir de vice. Pero si en las encuestas está como Alberto Fernández (a esa altura de su mandato), va a tener que despegarse”, confió a Clarín un dirigente de su mesa chica.

Original Source

Read the full article at Clarin →

KhanList aggregates and links to publicly available news content. We do not host full articles from third-party sources. Always verify important information with original sources.