Si se definen los momentos del Gobierno como fotos, y la totalidad de su gestión como un film cuyo desenlace será el 10 de diciembre de 2027, con chances de un segundo capítulo, podría decirse que Javier Milei logró revertir una serie de fotos adversas signadas por la economía mediante la cadena nacional sobre la cuestión Malvinas.La estrategia fue diseñada por el asesor Santiago Caputo, que regresó al primer plano comunicacional junto con las Fuerzas del Cielo de Daniel Parisini -Gordo Dan- para motorizar los anuncios sobre el Atlántico Sur como hacía tiempo no lo hacían. Estaban ausentes desde el Adornigate. Buscaron así recuperar la agenda política, mostrar a un Milei firme y con decisión en su reclamo por las islas, con un tondo distinto, más presidencial, hablando de soberanía, unidad nacional y de los intereses de la Argentina.Un análisis sobre la repercusión en las redes de las 16 cadenas nacionales utilizadas por Milei desde su llegada al poder de la consultora Ad Hoc, refleja un declive a lo largo del tiempo. Exceptuando las 2 millones de menciones del día de su asunción, en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso del 1 de marzo del 2024 generó 750 mil posteos; al año siguiente en la misma situación, 541 mil, y 484 mil en 2026. El piso de reacciones lo alcanzó el 27 de marzo cuando usó la cadena nacional para hablar del fallo de la justicia de Estados Unidos a favor de YPF con apenas 84.600 menciones. En su discurso por Malvinas de la semana pasada, alcanzó los 400 mil posteos.También bajó el índice de negatividad que se ubicaba en el orden del 55% y, tras la última intervención, lo llevó al 46%, con un apoyo del 35% y un 19% neutral.Respecto del contenido del discurso presidencial, los conocedores de la cuestión Malvinas saben que no hubo nada nuevo, al margen del cambio de la postura pasiva y neutral que tenía Milei hasta aquí. Nunca había sido una prioridad de su gestión, más allá de lo declarativo.Entre la política de seducción menemista y la confrontación del kirchnerismo, se inclinó por la segunda, tomando como base la ley propuesta por el peronista de izquierda Fernando Pino Solanas y promulgada por el gobierno de Cristina Kirchner, para endurecer las sanciones contras las empresas que operen en el Atlántico Sur. En los últimos días fueron reavivados los videos que muestran al kirchnerista Daniel Filmus, por entonces secretario de Malvinas de la Cancillería, anunciando sanciones a empresas durante la gestión de Alberto Fernández.Pululan en ámbitos políticos elucubraciones acerca del avance y finalización de la construcción de una base naval en Tierra del Fuego, en cuyos beneficios podría participar Estados Unidos en el marco de sus nuevos objetivos geopolíticos que convierten al sur del mundo, Tierra del Fuego, Malvinas y la Antártida, en un propósito en sí mismo. Incluso, un reverdecer de visiones de siglos pasados como cuando Oliver Cromwell impuso la estrategia del dominio de los mares del mundo para una Gran Bretaña imperialista. Aunque no han atravesado aún la frontera de las hipótesis. Lo que Milei anunció en la cadena nacional es un refrito de recursos ya utilizados. El complejo frente internoEl discurso presidencial logró amortiguar lo que peligrosamente se ha vuelto un denominador común: los recurrentes rechazos de la oposición aliada que irán in crescendo de aquí a fines de año, para después ingresar a un espiral electoral donde cada uno cuida sus votos.Resultó inédito que tres senadores aliados como el jefe del bloque de senadores del PRO Martín Goerling, el radical Maximiliano Abad y el peronista Carlos Camau Espínola le hayan volteado el dictamen en comisión del proyecto de Super RIGI, que a simple vista no tenía inconvenientes y que incluso el oficialismo ya había aceptado que volviera a Diputados, para que le introduzcan algunos cambios.En medio del cruce con la Unión Industrial Argentina (UIA) por la caída de la producción y consumo del sector, los tres legisladores reclamaban que las inversiones obliguen a la contratación de al menos el 20% de proveedores locales. Todo estaba aceptado para que así sea, pero afirman que desde el Ministerio de Economía aclararon que eso ocurriría siempre y cuando sean mejores precios y calidad. “No podemos competir con los chinos, es inaudito, no lo vamos a aceptar”, deslizó en privado uno de los legisladores. Por eso exigen retocar el texto aclarando que tienen prioridad los proveedores argentinos hasta un 15% de diferencia en el precio. Y que ese piso del 20% se vaya incrementando con el tiempo al 30 y al 40%. Patricia Bullrich le trasladó el tema a Luis Caputo y el dilema está en sus manos.Detrás, asoma el recorte que siguen sufriendo las provincias, al margen de competencias que antes eran nacionales como las rutas y distintos programas educativos y sanitarios.En agosto, el recorte del gasto primario cayó un 10% como consecuencia de la caída en la recaudación que refleja el declive del consumo que la Casa Rosada insiste en negar públicamente. De ese recorte -según publicó Clarin- para la consultora Analytica el 86% corresponde a la reducción de fondos para las provincias, por afuera de la coparticipación federal que es automática. A eso se suma que, comparado con agosto del año pasado, la tijera significó un 66,4% menos de esos recursos.Es en ese contexto en el que el Gobierno con sus principales espadas políticas, Diego Santilli, Bullrich y los Menem, intentan avanzar en proyectos propios, como el de la reforma política. Los votos no están y nadie asegura que estén de aquí a diciembre, cuando debería el Ejecutivo aprobar la suspensión o eliminación de las PASO, entre otros puntos.Ningún gobernador quiere cerrar un acuerdo político con el Gobierno. Tienen muchas dudas sobre su proyección y el operativo reelección, a partir de la compleja situación de la economía.“Milei lucha contra la caída de audiencia al revivir el reclamo por Malvinas”, tituló el diario económico estadounidense The Wall Street Journal, uno de los más influyentes en el mundo de los negocios y las finanzas. La columna de Ryan Dubé refleja que “con la caída de sus cifras en las encuestas, el presidente argentino Javier Milei juega cada vez más una carta nacionalista de larga data: el reclamo del país sobre las Islas Malvinas, que Gran Bretaña controla frente a la costa sudamericana”.Cuando aún resta más de un trimestre para el fin de año, el Gobierno ha dado varias muestras de debilidad y, en algunos casos como la cuestión Malvinas, de estar en aprietos y buscar salir del laberinto con recursos comunicacionales. No será sencillo.“Para mí, más importante que cuanto de rápido baje la inflación es que haya reactivación del mercado interno y que el ritmo de crecimiento no sea 3% sino que Argentina crezca al 6%, 7% u 8%”. No es una reflexión de Axel Kicillof ni Sergio Massa. Son palabras a Clarín de Domingo Cavallo, sobre quien alguna vez Milei dijo que fue el mejor ministro de Economía de la historia.
Malvinas modera el declive del mensaje de Milei y qué pasa con los gobernadores
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