Leandro Paredes, el hombre de la sonrisa indisimulable que caminó por la cornisa pero festejó otra vez en el Superclásico: "Fuimos inteligentes"

Leandro Paredes, el hombre de la sonrisa indisimulable que caminó por la cornisa pero festejó otra vez en el Superclásico: "Fuimos inteligentes"

"Uno siempre sueña con esto", reconoció Leandro Paredes, con una sonrisa indisimulable, en medio de una Bombonera que celebraba el 1-0 de Boca ante River. El mediocampista volvió a sonreír frente al eterno rival y estiró una estadística que alegra al mundo xeneize: ganó los tres Superclásicos que disputó desde su regreso al club y mantiene un invicto de cinco encuentros ante el Millonario (tres victorias y dos empates) sumando los de su primera etapa.A la hora de analizar la victoria, el capitán xeneize destacó la postura del equipo: "Ganamos porque hicimos un partido mucho más inteligente. Podríamos haber hecho algún que otro gol más, pero fuimos inteligentes, cuidamos la pelota y lo importante era ganar". Tras revelar que en la previa le pidió a sus compañeros que "disfruten" porque iban "a vivir algo único", Paredes dejó un mensaje cauto para el hincha en medio de su ilusión por festejar un campeonato. "Esto es un clásico y siempre fue así, lo importante es que ganó Boca, la gente está feliz y estamos a un paso (de un título). Pero todavía no hemos conseguido nada, estamos en buen camino", aseguró.Consciente de sus actuales limitaciones físicas, el volante apeló a su jerarquía para manejar los hilos del mediocampo, tocando seguro y finalizando el encuentro con un 83% de eficacia en sus pases. Sin embargo, más allá de la felicidad, no zafó de verse involucrado en una de las polémicas de la tarde.Pasados los 20 minutos del complemento, el mediocampista le cometió una fuerte infracción a Tomás Galván en la mitad de la cancha que encendió todos los reclamos. Como el volante ya estaba amonestado, los jugadores de River rodearon inmediatamente a Nicolás Ramírez para exigirle la segunda tarjeta y la consecuente expulsión. No obstante, el árbitro no lo sancionó y le permitió seguir en cancha.Esa amarilla que lo había dejado caminando por la cornisa llegó en el tiempo de descuento de la primera mitad, producto de su picante cruce con Marcos Acuña. Tras intentar demorar la reanudación del juego alejando la pelota, el lateral millonario fue a quitársela y lo empujó en el pecho; Paredes exageró el leve contacto, se dejó caer acusando un golpe y generó el reclamo visible del Huevo, decantando en la amonestación para ambos. Una tarde al límite para el volante, pero que terminó festejando.

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