Dejó Buenos Aires para vivir en las sierras de Córdoba: construyó su casa de barro y creó un refugio ecológico

Dejó Buenos Aires para vivir en las sierras de Córdoba: construyó su casa de barro y creó un refugio ecológico

Luz y Santiago dejaron Buenos Aires para vivir en las sierras de Córdoba cuando su hija Francisca tenía un año. Convencidos de que la gran ciudad no era el mejor lugar para criarla, abandonaron sus trabajos en una agencia de publicidad y se instalaron en el paraje Achiras Arriba, en San Javier, valle de Traslasierra.A 850 metros sobre el nivel del mar, encontraron un lugar rodeado de monte nativo y con vista al cerro Champaquí. Allí no llegaba el tendido eléctrico, una condición que los llevó a replantear sus hábitos y apostar por una vida conectada con la naturaleza.El primer proyecto fue levantar su propia vivienda de adobe con techo vivo. Aunque nunca habían construido, hicieron un curso de bioconstrucción y lograron construir su hogar con sus propias manos. Solo contrataron albañiles para algunas cuestiones estructurales.“En mi vida había agarrado un ladrillo, menos barro. Pero hicimos un curso de bioconstrucción y nos mandamos. Y quedó linda, ¿no?”, contó Luz en una entrevista con Sueños de ruta, un canal de YouTube dedicado a personas que cambiaron su estilo de vida.La construcción también recibió ayuda de vecinos, amigos y voluntarios. “Nos vinieron ayudar y después nos tocó a nosotros ir a dar una mano. Todo lo fuimos haciendo de a poco”, recordó sobre el proceso de construcción de su hogar. Durante los primeros años, antes de instalar paneles solares, se iluminaban con faroles a kerosene. “La primera noche no pude dormir de la emoción de tener a mi bebé en esta casa. Fue mágico”, relató Luz, sobre el nacimiento de Jacinto, el segundo hijo de la familia. Un refugio ecológico que funciona con energía solarDespués de doce años en las sierras, la pareja amplió el proyecto con otra construcción y las carpas del eco-glamping Traslasierra, una propuesta de alojamiento que combina ecoturismo y permacultura.Las viviendas están hechas con adobe elaborado a partir de tierra arcillosa, agua y paja vizcachera. Los muros ayudan a regular la temperatura interior y reducen la necesidad de climatización artificial.El predio cuenta con paneles solares, agua de una vertiente natural, termotanques y calefones a leña, además de baños secos. También tiene una huerta orgánica y una pileta adaptada a partir de un tanque australiano.Cómo fue el proceso para convertirse en bomberoLa vida en el monte también le mostró a Luz el impacto de los incendios forestales, frecuentes en la zona y una amenaza para la vegetación nativa y las viviendas. Después de presenciar un incendio de gran magnitud, se acercó a los puestos de combate para ofrecer ayuda. Le recomendaron que se quedara en su casa porque no tenía la preparación necesaria para intervenir.Entonces decidió capacitarse. Estudió, aprobó y se convirtió en bombera voluntaria. Desde entonces, participa junto con sus compañeros en las tareas para combatir el fuego. “Pasaron doce años, pero parece poco”, dijo Luz, quien también dejó un mensaje para quienes desean hacer un cambio: “Que cualquier paso pequeñito para cambiar es parte del camino hacia donde uno quiere estar”.

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