Darín, Peretti, Ben Affleck y las películas con finales inesperados

Darín, Peretti, Ben Affleck y las películas con finales inesperados

Las películas son como las personas. Si tienen algo que nos sorprende, son más atractivas. Claro que la sorpresa tiene que ser para bien, porque si no de atractivo pasa a ser repulsivo.En el mundo del cine y de los cinéfilos hay un montón de conceptos y preconceptos, que funcionan como si fueran reglas más o menos básicas a la hora de construir la narrativa de una película. Uno de ellos asegura que la primera imagen que un director elige para mostrarle a los espectadores delinea lo que será la película.Si esto es así, qué decir de las imágenes con las que termina un filme, más si tiene una vuelta de tuerca o un giro inesperado.Dos realizaciones recientes, estrenadas en Netflix y que se mantienen entre las películas más vistas -según nos dice a todos la misma página de Netflix apenas entramos a nuestra cuenta-, tienen en sus tramas no finales abiertos, pero sí que pueden dejar a su público con la boca abierta antes de que introduzcan en ella algo de la picada. O tal vez precisamente por eso, porque se distrajeron y se perdieron lo que iba a pasar.Porque el que avisa, da pistas, no traiciona. O traiciona, pero lo anuncia.En Animales, de y con Ben Affleck, su personaje, candidato a alcalde de Los Angeles, se enfrenta ante un dilema, monetario, primero, moral después. Han secuestrado a su hijo, y le exigen un rescate millonario (7 millones de dólares), pero en realidad los delincuentes son tan tarambanas que se equivocaron y, en pleno festejo de Halloween, se confundieron con las máscaras que llevaban los niños. Y raptaron a Héctor, el hijo del jardinero de Mark, Ramón, en lugar de a Denny, el hijo de Mark.OK, no es estrictamente en el final que los espectadores lo advertimos, junto a Mark. Pasan más cosas, porque Animales es un thriller, y el patrón o el reglamento del buen thriller incluye indefectiblemente que algo inesperado suceda. Si no, sin sorpresa, no hay thriller que aguante.En Lo dejamos acá, los personajes de Ricardo Darín y Diego Peretti, un psicólogo y un escritor, que quiere ser su paciente, también tienen sus vueltas. Desde el living vemos y sabemos todo lo que está haciendo el psicólogo, participamos de cierta complicidad -no, no vamos a spoilear nada, no lo hicimos en el momento de la crítica pegado al estreno en la plataforma de streaming, no vamos a hacerlo ahora- hasta que pasa lo que pasa.¿Inesperado? No si se ha visto cierta cantidad de películas.Esto que marcamos no es una tendencia, sino una coincidencia. No es que en Netflix les estén pidiendo a los cineastas, productores y guionistas que sigan cierto parámetro. Matt Damon, socio de Affleck, dijo y después se desdijo allá por enero cuando tiró aquello de que el gigante del streaming les pedía a los creadores de contenido que repitieran la trama no menos de tres veces en los diálogos y que incluyeran escenas de acción o alto impacto en los primeros cinco minutos.Algo que las películas de Bond, James Bond, vienen haciendo desde hace más de 60 años.No hay que creer que todo es una confabulación, o que es por culpa del bendito o maldito algoritmo. El algoritmo de Netflix es un sistema de aprendizaje automático y big data llamado Netflix Recommendation Engine (NRE) que determina más del 80% de todo el contenido que los usuarios consumen en la plataforma, diría la IA.Zanjada la cuestión, también podríamos incluir a Digger, el reciente estreno en cines y único fracaso de Tom Cruise, en el que cierta revelación a la media hora de iniciada la proyección nos cambia la percepción de la película.Porque así como todo ya está inventado, el público se renueva, como diría la reina de los almuerzos. Pero si se renuevan las tramas, tanto mejor.

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