Carlos Alcaraz, mucho más que tenis: del bigote que se hizo viral a los looks con los que marca tendencia dentro y fuera de la cancha

Carlos Alcaraz, mucho más que tenis: del bigote que se hizo viral a los looks con los que marca tendencia dentro y fuera de la cancha

Carlos Alcaraz tuvo una fugaz aventura en el Masters 1000 de Shanghai: venció a Juan Manuel Cerúndolo en el debut, perdió luego con el belga Zizou Bergs y se despidió en tercera ronda de un torneo que aún no pudo conquistar. Fue una mala semana para el número 3 del mundo, que igual en la cita china fue tema de conversación no tanto por sus partidos, sino por su novedoso y curioso bigote que, combinado con el cabello largo que viene luciendo desde el US Open, le dio un aire retro y se hizo viral. Y es que Carlitos hoy es mucho más que uno de los mejores tenistas del mundo. Es un verdadero influencer de la raqueta que marca tendencia con cada cambio de look, una herramienta que él sabe muy bien cómo utilizar."Me lo voy a dejar durante una semana. Siempre había querido saltar a la cancha al menos una vez con bigote. Antes de Tokio, dijimos que si ganaba el torneo, todos en el equipo teníamos que dejarnos bigote. Y aquí estoy. Creo que va a ser divertido. Nos estuvimos riendo y simplemente nos lo pasamos bien con todo esto", contó tras su primer partido en Shanghai sobre su nueva apariencia, que comparte con los miembros de su staff. El bigote es, entonces, el resultado de una apuesta que hizo con su equipo antes del torneo japonés, en la que venció a Jiri Lehecka para ganar el primer título desde su regreso al circuito, tras casi cinco meses de inactividad por la lesión en la muñeca derecha que había sufrido en Barcelona. Pero es también una manifestación más de la personalidad efervescente de Alcaraz, que acostumbra sorprender a los fanáticos con sus cambios de corte y de peinado, diferentes remeras y shorts para competir y elecciones de moda."La vida cambia. Creo que estoy en el momento en el que simplemente tengo que cambiarlo y mirar cuál me queda mejor. No sé qué va a pasar después. Hay un par de estilos que todavía no los he probado, quién sabe si me quedarán bien", comentó entre risas en Tokio cuando le preguntaron por su cabello más largo y ondulado, que ahora mantiene bajo control con una vincha a la hora de competir. "Simplemente el pelo crece y creo que era hora de cambiarlo, despeinarlo y probar cosas nuevas", agregó. En el último año y medio, por ejemplo, experimentó mucho con su cabello. Sorprendió con una cabeza completamente rapada en la previa de su debut en el US Open 2025 y apareció rubio platinado días después de gritar campeón en Flushing Meadows (otra promesa cumplida). A principios de este año volvió a su corte habitual, más corto y prolijo. Pero lo dejó crecer durante los meses que pasó recuperándose de su lesión.Antes de desembarcar otra vez en Nueva York para intentar defender la corona se dejó ver en algunos entrenamientos con unas cornrows, trenzas muy pegadas al cuero cabelludo y estrechamente vinculadas con la cultura afroamericana, que generaron revuelo en las redes. Pero cuando llegó al Grand Slam norteamericano ya no las tenía más. Y tras arrancar la gira asiática con el pelo largo y barba tupida, se afeitó el rostro dejando solo el bigote para Shanghai.Cada nueva apariencia -que no altera durante los certámenes (es cabulero el español)- genera una ola de comentarios en las redes sociales, lo transforman en el centro de atención y lo mantienen vigente, más allá de sus actuaciones deportivas. Y él disfruta de todo eso. Al murciano también le gusta experimentar con su vestuario. Por un lado, es un obsesivo de las zapatillas y tiene una colección enorme de Nike, su sponsor de indumentaria, con las que se pasea por los torneos cuando no está en cancha. Así, no es raro escuchar a alguien decir que quiere "las zapatillas de Carlitos", por más que hable de un modelo que no está hecho especialmente para él. Basta con que se las vean puestas para que se transformen en objetos codiciados.Lo mismo ocurre con las colecciones que usa en las diferentes giras y a las que le ponen su estilo. Porque al español le gusta innovar y estar involucrado en los diseños tanto como puede."Cada jugador tiene su propia marca. Intento adentrarme en el mundo de la moda, tanto dentro como fuera de la pista. Intento elegir los mejores outfits; hay que ser diferentes en cada torneo, no hacer lo mismo semana a semana", contó. "En el futuro veremos a más jugadores dedicarse a ello y tener más atuendos dedicados a la moda dentro de la pista".El año pasado, por ejemplo, ganó Roland Garros con un conjunto que fue inspirado en el rugby, con rayas anchas blancas y negras y cuello tipo polo. Para el US Open y los certámenes de Asia de esta temporada se animó a calzarse unas remeras sin mangas -como hace desde hace varias temporadas- que parecen más diseñadas para un jugador de básquetbol que para un tenista. Una monocromática en tonos chocolate o negro y otra lila y anaranjada.Las camisetas holgadas fueron, para sorpresa de nadie, foco de atención pero no solo por su apariencia diferente. Es que se movían mucho durante los partidos y, con un corte de sisa más grande que el habitual en este deporte, dejaban ver uno de sus pezones. Entonces, luego de que todos hablaran del tema, Carlitos apareció con una remera extra, más "cerrada", que solucionó el problema."Creo que ya vi mucho mi pezón últimamente. Sentí que podía esconderlo al menos por un partido", bromeó cuando lo consultaron por el tema.Alcaraz no es pionero en esto de conectar la moda con el tenis. En el circuito femenino, Aryna Sabalenka suele sorprender con los diseños de sus vestidos y con las joyas personalizadas, diseñadas especialmente para cada certamen. Y Naomi Osaka deslumbró este año al salir a la cancha en los torneos de Grand Slam con polleras voluminosas, chaquetas eclécticas y atuendos con mucho brillo, que desarrolló en sociedad con prestigiosos diseñadores de moda.Dueño de un talento distinto y extraordinario, con el que parece destinado a convertirse en uno de los mejores de la historia, Alcaraz es además una persona carismática y desenvuelta, un imán para los fanáticos. Y en un mundo cada vez más globalizado, el español sabe cómo aprovechar su exposición y su plataforma para marcar tendencias, agrandar su figura y, de paso, hacer más conocido y más popular el deporte al que le dedicó la vida. No importa si es con puntos increíbles y victorias históricas o con cambios de look tan simples como un curioso bigote.

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