El portaaviones USS Forrestal se preparaba para lanzar una serie de ataques contra Vietnam del Norte cuando un cohete se disparó accidentalmente y desencadenó uno de los incendios más graves de la historia naval estadounidense. La tragedia ocurrió el 29 de julio de 1967, durante la Guerra de Vietnam, y dejó 134 marineros muertos.Una investigación posterior reveló que el buque tenía bombas inestables y altamente inflamables en la cubierta de vuelo porque los compartimentos destinados a almacenar municiones estaban llenos. La combinación de ese riesgo con el disparo accidental del cohete y las dificultades para controlar las llamas agravó las consecuencias del desastre.El cohete que desató las explosionesCerca de las 10.52, una anomalía eléctrica provocó el lanzamiento involuntario de un cohete Zuni desde un caza F-4B Phantom. El proyectil impactó contra el depósito externo de combustible de un A-4 Skyhawk pilotado por John McCain, quien años después se convertiría en senador de Estados Unidos.El impacto rompió el tanque y derramó combustible para reactores sobre la cubierta. El líquido se incendió rápidamente y las llamas alcanzaron otras aeronaves. Poco después comenzaron a explotar las bombas y otros artefactos explosivos que llevaban los aviones.El Forrestal había recibido recientemente un cargamento de municiones inestables, de cubierta delgada y altamente inflamables. Debido a la capacidad agotada de los compartimentos de almacenamiento y a las necesidades de las operaciones militares, parte de ese material había quedado en la cubierta de vuelo, expuesto al fuego.El intenso calor provocó detonaciones sucesivas y extendió el incendio. El combustible derramado alimentó las llamas, mientras el humo y las explosiones dificultaban el acercamiento de los equipos de emergencia.Un incendio que duró horas y cambió los protocolos navalesLa tripulación intentó contener el fuego con los equipos de control de daños, integrados por marineros que contaban con formación básica en extinción de incendios. Sin embargo, la magnitud del siniestro superó la capacidad de muchos de los sistemas disponibles a bordo.Las tareas de emergencia se prolongaron durante horas. Los destructores USS George K. MacKenzie y USS Rupertus acudieron en ayuda del portaaviones y colaboraron para sofocar las llamas.El saldo fue de 134 marineros muertos y otros 161 heridos. Además, el incendio destruyó 21 aeronaves y provocó daños estructurales importantes en la cubierta de vuelo y otras áreas del buque. Los costos de reparación se estimaron en 72 millones de dólares.La Marina estadounidense inició una revisión de sus procedimientos de seguridad y de la manipulación de combustible y municiones. Entre las medidas posteriores se incluyeron mejoras en los equipos de extinción, nuevos métodos para controlar incendios y una mayor capacitación de las tripulaciones.También se creó en Norfolk, Virginia, la Escuela de Extinción de Incendios Farrier, bautizada en honor al jefe Gerald W. Farrier, uno de los primeros en morir durante el siniestro. Las reformas incluyeron el desarrollo de sistemas de extinción controlados a distancia y el uso de municiones más estables.El desastre del USS Forrestal expuso las consecuencias que podía tener la combinación de fallas técnicas, almacenamiento inadecuado de explosivos y preparación insuficiente para combatir incendios en un portaaviones. Sus conclusiones impulsaron cambios destinados a reducir esos riesgos en las operaciones navales.
Una investigación reveló que el portaaviones USS Forrestal tenía bombas inestables en su cubierta de vuelo debido a que el depósito de municiones estaba lleno. Posteriormente, un cohete se disparó accidentalmente y 134 marineros perdieron la vida
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