La expansión de las granjas solares plantea un desafío para las explotaciones agrícolas y ganaderas en gran parte de Estados Unidos. Estas instalaciones compiten por los terrenos y la convivencia entre empresarios y productores pueden resultar conflictiva. En Nueva York, una granjera de primera generación convirtió sus videos virales en una acción concreta para defender a sus colegas.“Hago muchas cosas y la gente siempre se ríe; soy una emprendedora un poco loca y viene de familia”, dice Alexandra Fasulo, quien comenzó a manifestarse contra el proyecto fotovoltaico Fort Edward de 530 acres, en el condado de Washington, Nueva York.La historia comienza en 2024 cuando un vecino de Alexandra le contó que una empresa le había realizado varias ofertas para arrendar sus tierras sembradas de heno. “Cada vez que decía que no quería alquilar, eso no significaba nada para esta gente”, recuerda Alexandra.Agrega: “Cuando oigo hablar de comportamientos corporativos abusivos, me enojo y a la vez me preocupo, preguntándome: ¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué persiguen a este señor con tanta insistencia por su campo de heno, que él mismo está utilizando?”.El impacto de los videos y el apoyo a la comunidadAlexandra recurrió a las redes sociales. Publicó un video en Instagram para advertir que una empresa de energía solar rondaba el condado de Saratoga. “Publiqué ese video y pronto se hizo viral, entonces me di cuenta de que era un problema a nivel nacional, incluso un problema global”.Pronto, otra agricultora local la invitó a una audiencia realizada cerca de su casa. Allí, recuerda Alexandra, se encontró con un representante de una empresa de energía solar que había viajado una larga distancia para asistir a una reunión pequeña y con poca gente. “Estamos en medio de la nada en Nueva York y por eso era imposible que haya venido por casualidad”, cuenta.El representante trató de convencerla de que debía arrendar sus tierras para permitir el desarrollo del proyecto. “Me miró y me dijo: ‘Los terrenos agrícolas despejados son el mejor lugar para instalar paneles solares; es rápido, están urbanizados y son baratos’. Luego me miró y añadió: ‘Además, es más fácil pasarlos’”, recuerda Alexandra.Ella publicó otro video para contar la experiencia y tuvo una reunión con representantes de la Oficina de Ubicación de Energías Renovables (ORES). A partir de ese momento, centró su atención en cómo el estado de Nueva York clasifica las tierras agrícolas. Afirma que los reguladores se alejaron discretamente de los estándares de suelo del Departamento de Agricultura (USDA, por sus siglas en inglés) para permitir el desarrollo de plantas solares.“Lo que hicieron en 2020 fue tomar un sistema que el estado había estado utilizando desde los años 70, llamado grupos de suelos minerales, o MSG”, explica. Añade que el sistema de clasificación tiene consecuencias financieras reales para los promotores inmobiliarios.“Si un suelo pertenece a la categoría MSG 1 a 4, es de primera calidad y los promotores de energía solar deben compensar la pérdida de esas tierras agrícolas según esa categoría. Pero ese grupo de suelos pasa repentinamente de MSG 2 a MSG 5, ya no deben compensar la pérdida de tierras agrícolas de primera calidad”.Un triunfo para los granjeros del norte de Nueva YorkEn julio pasado, las acciones de Alexandra llegaron a Washington D.C. el enviado especial del USDA, el cantante de country John Rich, designado por el presidente Donald Trump para liderar los esfuerzos para proteger las tierras agrícolas comenzó a involucrarse. “Ya estamos involucrados en varios estados en proyectos de gran envergadura que, antes de mi incorporación, eran completamente impensables”, afirma.Este viernes, la activista celebró en sus redes que el permiso solar de Shepherd's Run fue denegado oficialmente por el estado. "Lo que he aprendido en esta batalla de ORES es que debes parar y celebrar las victorias en el camino. Tienes que hacerlo. O de lo contrario la desesperanza burocrática te tragará entero", escribió.Según la información estatal, con el fin de reducir sustancialmente la superficie del proyecto y sus impactos negativos en la agricultura, los humedales y la fauna silvestre, Fort Edward ahora abarcará 146 acres y los impactos en el hábitat se reducirían a 136 acres; los impactos en los humedales a 144 acres y los impactos en la agricultura a 269 acres.
Una granjera de Nueva York creó videos virales contra un proyecto de paneles solares de 530 acres: llamó la atención del gobierno y ahora encabeza una lucha para defender a los propietarios agrícolas de las corporaciones
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