Una central nuclear de Florida toma agua del Atlántico a través de tuberías a 457 metros de la costa, y las tortugas marinas viajan en ellas hacia un canal de refrigeración de casi 1,6 kilómetros; así los biólogos registraron tres patrones para mejorar su conservación

Una central nuclear de Florida toma agua del Atlántico a través de tuberías a 457 metros de la costa, y las tortugas marinas viajan en ellas hacia un canal de refrigeración de casi 1,6 kilómetros; así los biólogos registraron tres patrones para mejorar su conservación

Una central nuclear ubicada en la costa de Florida, Estados Unidos, se convirtió en una fuente inesperada de información sobre las tortugas marinas. Durante casi cinco décadas, los especialistas registraron 19.987 capturas de estos animales en sus canales de refrigeración y utilizaron esos datos para investigar sus movimientos.El estudio, publicado en marzo de 2026 en la revista científica Scientific Reports, analizó registros recopilados entre 1977 y 2023 en la planta St. Lucie, situada en la isla Hutchinson, frente al océano Atlántico.Los investigadores identificaron tres patrones de comportamiento que ayudan a explicar por qué algunas tortugas permanecen cerca de una misma zona, mientras otras aparecen solamente durante determinadas épocas del año.Por qué las tortugas terminan dentro de una central nuclearLa planta St. Lucie, operada por Florida Power & Light, cuenta con dos reactores que utilizan agua del Atlántico para sus sistemas de refrigeración.El agua ingresa mediante tres tuberías cuyas entradas están ubicadas aproximadamente a 457 metros de la costa. Estas estructuras se encuentran cerca de arrecifes donde las tortugas marinas buscan alimento.Algunos ejemplares son arrastrados por las corrientes hacia las tuberías y terminan dentro de un canal de aproximadamente 1.493 metros de longitud.Aunque pueden nadar y salir a respirar, no consiguen regresar al océano por sus propios medios. Por eso, los biólogos deben capturarlos y trasladarlos nuevamente al mar.Los especialistas utilizan redes y, en determinadas situaciones, realizan capturas manuales. Después miden los caparazones, colocan identificadores metálicos y microchips, y liberan a los animales mar adentro.Loggerhead or Green....do YOU know the difference?!En promedio, las tortugas permanecen alrededor de una semana dentro del canal antes de ser rescatadas.Qué descubrieron los científicos después de analizar casi 20.000 capturasLos investigadores Ryan Welsh, del Inwater Research Group y la Universidad de Florida Central, y Katherine Mansfield, de esta última institución, estudiaron los registros correspondientes a dos especies.Del total de capturas, 11.356 correspondieron a tortugas bobas y 8.631 a tortugas verdes.Es importante aclarar que estas cifras representan episodios de captura, no necesariamente animales diferentes. Algunos ejemplares ingresaron al sistema en más de una oportunidad.Mediante un modelo estadístico, los especialistas analizaron el tamaño de los caparazones, la época del año, los cambios temporales y el funcionamiento de las bombas de agua.Los resultados permitieron distinguir tres grupos de comportamiento:Nómadas: generalmente eran tortugas pequeñas que aparecían durante el invierno o principios de la primavera y rara vez volvían a ser capturadas.Residentes: permanecían cerca de la zona durante buena parte del año y registraban una mayor frecuencia de recapturas.Transitorias: incluían ejemplares de mayor tamaño que aparecían principalmente durante el verano, posiblemente relacionados con desplazamientos migratorios o reproductivos.Los investigadores comprobaron posteriormente que los animales clasificados como residentes efectivamente tenían mayores probabilidades de regresar.Por qué el descubrimiento puede ayudar a proteger a las tortugas marinasUno de los resultados más relevantes apareció al comparar las dos especies estudiadas.En las tortugas verdes, el tamaño del caparazón permitió distinguir con relativa claridad los diferentes patrones de comportamiento.Sin embargo, entre las tortugas bobas, dos ejemplares de tamaño similar podían mostrar hábitos completamente diferentes: uno permanecía en la región y otro simplemente atravesaba la zona.Esto cuestiona la utilidad de utilizar únicamente el tamaño corporal para determinar cómo se desplazan estos animales.Los científicos consideran que incorporar información sobre sus movimientos podría ayudar a mejorar las estrategias de conservación y la protección de sus hábitats.El trabajo también coincide con una decisión que prolongará la actividad de la instalación nuclear.En abril de 2026, la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos renovó las licencias de ambos reactores de St. Lucie. La primera unidad podrá operar hasta 2056 y la segunda hasta 2063.De esta manera, el programa de seguimiento de tortugas podría continuar durante varias décadas y aportar nuevos datos sobre el comportamiento de estas especies en el Atlántico.

Original Source

Read the full article at Clarin →

KhanList aggregates and links to publicly available news content. We do not host full articles from third-party sources. Always verify important information with original sources.