¿Adónde van a parar los aviones relacionados con causas de narcotráfico? Según la ley, los bienes secuestrados por causas penales pueden ser utilizados para el bien de la sociedad. Es por ello que 9 aeronaves utilizadas para el tráfico ilícito de estupefacientes fueron derivadas a escuelas aeronáuticas de todo el país, entre ellas la de Villa Luzuriaga, en La Matanza.“Se trata de un Cessna 206, una aeronave ampliamente utilizada en la aviación general y muy común en aeroclubes de todo el país – dice Nicolás Moreno, el Jefe del Departamento de Aeronáutica de la Escuela Jorge Newbery Nro. 8 de Villa Luzuriaga– Una vez finalizados los juicios, estos aviones deben ser destruidos porque pierden trazabilidad y seguridad de vuelo. Saber que una aeronave en excelente estado sería compactada es realmente triste”.Los aviones secuestrados suelen tener matrícula extranjera, y no existe información acerca de la historia de su mantenimiento y recorrido. El conocimiento del historial de las aeronaves es una condición indispensable para que sean aeronavegables, por lo tanto, no pueden ser aprovechadas por las distintas fuerzas estatales.“Para conocer su trazabilidad es necesario hacer una inspección muy costosa del motor, por lo tanto, es más barato comprar e importar un avión nuevo –dice Ulises Falabella, el iniciador del proyecto que tiene por objeto la utilización de estos aviones con fines académicos– Al final, se terminan conservando en depósitos hasta que son declarados como chatarra, compactados y vendidos por peso de aluminio”.Por esa razón, Falabella tuvo una idea hace cinco años: utilizar aviones secuestrados por causas penales, comúnmente relacionadas con el narcotráfico, con razones didácticas: “Nos comunicamos con la fiscalía o juzgado que se encarga de la causa y le hacemos un pedido legal para usar ese avión –explica el ingeniero– Claro que llegamos con el respaldo de PROCURAR (Procuraduría de Narcocriminalidad) y con notas de distintos medios para demostrar cuáles son nuestras intenciones”.“Este programa permite que las escuelas técnicas accedan a material didáctico que sería imposible adquirir, debido al alto costo de estas aeronaves –cuenta Moreno– Destinar los aviones a una escuela devuelve ese recurso a la sociedad, formando a los futuros técnicos aeronáuticos que trabajarán en los aviones del país”.Falabella redunda en el problema del material de las escuelas aeronáuticas del interior del país, y asegura que hay una gran escasez para que puedan complementarse con el conocimiento teórico: “Además, estas escuelas dependen de las donaciones que las Fuerzas Armadas puedan recolectar para nosotros”.Esa es la razón por la cual se repartieron nueve aviones a lo largo de todo el país: “Beneficiamos a escuelas de Salta, Chaco, Misiones, Entre Ríos, Santa Cruz, San Luis y Buenos Aires –cuenta Falabella– El caso de la escuela de Villa Luzuriaga se debe a que no tenían aviones con motor opuesto, a pesar de ser común en la aviación general. Es por eso que fue llevado desde Rosario hasta La Matanza".“Creemos que debe transformarse en una política de Estado, para evitar trámites extensos y depender de la buena voluntad de múltiples organismos, ya que cada avión implica expedientes, gestiones y esfuerzos enormes”, dice el profesor de la Escuela Jorge Newbery Nro 8 de Villa Luzuriaga.Luego de adquirir el avión hace unos meses, los alumnos y profesores del colegio de Villa Luzuriaga agradecen la posibilidad de poder trabajar en una aeronave funcional y moderna: “La aeronave se encuentra dentro del predio escolar, en un espacio destinado a prácticas aeronáuticas. La intención es que la aeronave permanezca en la institución por muchos años, como material didáctico estable y eficiente”, cierra Moreno.
Una avioneta secuestrada a narcos sirve de práctica para alumnos de una escuela técnica de La Matanza
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