Apenas Javier Milei asumió la presidencia expresó “no hay plata”, como una señal dirigida a garantizar el equilibrio fiscal. Sin embargo, ya en su primer año de gobierno decidió un gasto exorbitante destinado a la compra de aviones de combate, en un país que no tiene hipótesis de conflicto bélico y que en cualquier caso está muy lejos de alcanzar el equilibrio de armas con sus vecinos Brasil y Chile.Ahora, el pasado 16 de octubre Milei firmó el decreto 1205/2026 para realizar contratos de equipamiento destinado a la defensa bajo secreto militar. Apelando a una normativa de un gobierno militar, la ciudadanía no puede conocer cuánto se gastará, en qué se gastará y a quién se le comprará el equipamiento.El gasto en defensa de Milei, ahora opaco, plantea los siguientes cuestionamientos: ¿hay plata o no hay plata? ¿no hay otros gastos más prioritarios por encima del militar? ¿Cuál hubiese sido la reacción republicana de aliados de Milei por una medida así por parte del kirchnerismo?Además de las mencionadas observaciones, surgen contradicciones entre el gasto en defensa de Milei con las advertencias de uno de sus admirados intelectuales. En efecto, Juan Bautista Alberdi (1810-1884), en su obra póstuma “El crimen de la guerra”, señalaba: “Los países libres no tiene grandes ejércitos permanentes, porque no necesitan de ellos para ejercer sobre sí mismos su propia autoridad; y son los que viven en paz más permanente porque no necesitan guerras para ocupar ejércitos que no tienen ni necesitan tener”.El decreto firmado por Milei establece que “una vez declarado el secreto militar de la aludida operación contractual, los organismos contratantes deberán seguir los trámites necesarios para la adquisición de dicho material, estando exceptuados del cumplimiento de las disposiciones relativas a la publicidad y difusión de todas las actuaciones del proceso”. Música para los oídos de la corrupción y “los señores de la guerra”.Alberdi advertía que “La guerra es un estado, un oficio, una profesión, que hace vivir a millones de hombres. Los militares forman su menor parte. La más numerosa y activa la forman los industriales que fabrican las armas y máquinas de guerra…abolir la guerra es tocar el pan de todo ese mundo”.Por otra parte, entre el brote de nacionalismo del presidente Milei en la causa Malvinas, un típico recurso populista para consumo interno, y su discurso agresivo, intolerante y grosero, es decir, belicoso, aumentar el equipamiento militar sin control es un riesgo para la paz interna y externa.A diferencia de lo que viene sosteniendo Javier Milei desde su ingreso a la política, en “El crimen de la guerra” Juan Bautista Alberdi afirmaba que “El hombre libre, por su naturaleza moral, se acerca al cordero más que al león: es manso y paciente por su naturaleza esencial, y esa mansedumbre es el signo y el resorte de la libertad, porque es ejercida por el hombre respecto del hombre. Todo pueblo en que el hombre es violento, es pueblo esclavo”.
Un riesgo para la paz interna y externa
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