La modernización del mundo de los caballos dio un paso fundamental y dentro de un año se hará realidad. La resolución 831/2026 publicada en el Boletín Oficial declara que a partir del 1° de enero de 2028 solo serán válidos ante los entes gubernamentales la Libreta Sanitaria Digital (LSED) o el Pasaporte Equino Digitalizado, como establecen los artículos 23 y 25. Entonces, ya no se imprimirán más las clásicas libretas de papel, que serán aceptadas hasta el 31 de diciembre de 2027. Además, desde marzo del año próximo será obligatorio el uso del microchip para la identificación individual de todos los equinos movilizados. Todo estará unificado con un mismo número. Se calcula que en la Argentina hay cinco millones de caballos. Lucas Iraola, junto a su padre Gonzalo, crearon la primera app que puede emitir las libretas digitales en el país. “Yo trabajaba en tecnología hace años, y me empezé a interiorizar en IA. Mi abuelo era presidente de la comisión de carreras del Jockey Club; mi viejo, cuidador de caballos de carrera. Yo practiqué salto, equitación y polo, y en un momento identifiqué que los controles sanitarios en los clubes casi no existían porque la forma de identificar a los caballos era mediante un dibujo del Senasa, en una libreta que comparaba el dibujo con el caballo. Insólito, arcaico”, detalló.“Fuimos pensando también en una biometría impulsada con IA, sabiendo que era posible su desarrollo, y fui hablando con mi viejo sobre cómo integrar esa biometría con la libreta sanitaria. En el intercambio de ideas, se nos ocurrió digitalizar la libreta sanitaria equina. Entre los dos fuimos impulsando esto”, continuó. Argentina tiene los mejores caballos de polo del mundoXavier MartínY agregó: “Como primera medida hicimos una reunión con casi todos los representantes de asociaciones de caballos de todas las razas y todos apoyaron la medida. Tuvimos muchas reuniones con el Senasa, porque el desafío para resolver una cantidad de problemas y darle forma a la libreta digital era muy grande. Luego de muchos idas y vueltas, y varias pruebas y proyectos que no funcionaron, dimos un vuelco en la app y empezamos a hacer biometría con la cara del caballo. Finalmente, hacia finales del año pasado logramos la libreta digital, y a principios de este año el Senasa implementó su versión de la libreta digital”.La libreta en cuestión fue presentada en la feria Nuestros Caballos, con el apoyo de Karl Facht, al frente de la Asociación de Fomento Equino. “Es una muy buena herramienta, se integra con manejo, la parte sanitaria... En buena hora que se oficializó. Las tres herramientas son complementarias y respaldo una de otra”, aclaró Facht.Santiago Ballester, que estuvo nueve años al frente de la Asociación Argentina de Criadores de Caballos de Polo, sumó: “Estoy muy contento de tener las libretas digitales, es algo que estábamos esperando. Es lo mismo, pero la vas a poder autogestionar, va a estar todo allí, toda su sanidad y un documento para viajar por toda la Argentina. Extraordinario el chipeo de los caballos y la posibilidad, desde el año próximo, de la receta electrónica; nuestros caballos deportivos estarán exentos de esta porque son deportivos, pero es exigida por la Comunidad Europea para la carne de caballo que se exporta para consumir”.Iraola advirtió que “la modernización no termina ahí. La idea es apuntar a que reconocer animales por biometría sea ley y así pueda acreditar sanidad y propiedad”.Miles de caballos descartados tienen como triste destino el frigoríficoAWF - Animal Welfare FoundationAl ser consultados, desde el Senasa aclararon algunos puntos sobre los que criadores, veterinarios, laboratorios y gente de caballos en general se preguntan algo inquietos, y algunos molestos. Hasta que llegaron los chips, la única forma de identificar a los animales era la libreta de papel. La visión de la detención de algun trailer cargado de ejemplares y la policía intentando identificar con un papel en mano las diferentes características de cada uno resulta familiar para quienes recorren las rutas de nuestro país. A partir de la nueva resolución, los centros de control deberán pasar los lectores de chips e identificar la trazabilidad, tenedor e historial de los caballos digitalmente, algo que facilitará el movimiento, la fiscalización y la visibilidad.“El número del chip corresponderá al número de la libreta digital adonde se cargara la sanidad aftosa, encéfalo y anemia”, explicaron. El pasaporte también llevara el mismo número. El ente gubernamental cobrará únicamente el arancel oficial de alta o cambio de radicación de la libreta y no recomendará ninguna aplicación en particular. Cualquier desarrollador podrá solicitar la homologación de las mismas y solo las homologadas podrán operar. “Las aplicaciones serán solo un medio de carga y consulta. Los servicios son optativos y de precio libre, ajenos al alcance del Senasa”, dijeron.En ese sentido, el ente gubernamental a través del Sistema Integrado de Gestión de Sanidad Animal pondrá a disposición una herramienta que permitirá el alta de la LSED. AntecedentesUna parte de la historia de cómo se fue gestando la digitalización para el mundo equino en nuestro país, empezó varios años atrás. Una de las razones, que pocos conocen, inicia en el descarte de caballos con destino al frigorífico por el negocio de la exportación de carne de caballo.En la Argentina funcionan hoy tres frigoríficos de caballos. La carne se exporta en su totalidad, principalmente hacia la Comunidad Europea –la mayor parte a Bélgica y los Países Bajos– y hacia otros mercados como Rusia, Japón y Kasaistan. La cantidad de caballos que ingresan a los frigoríficos viene decreciendo año a año: el último año se faenaron aproximadamente 80.000. Los frigoríficos han visto sistemáticamente amenazado el negocio de la carne, y hace pocos años agregaron la venta de ovocitos de yeguas faenadas para abastecer el negocio de la clonación.La falta de trazabilidad generaba riesgos de que entraran en la cadena equinos con residuos de fármacos prohibidos en EuropaAWF - Animal Welfare FoundationA pesar de que la sociedad argentina históricamente se negó a comer carne de caballo por lo que ellos representan para nuestra cultura, el negocio, con sus más y sus menos, fue siempre lo que se llamó en la jerga un “negocio residual”: se faena lo que se descarta de los caballos de trabajo, que son cada vez menos debido a la creciente empatía hacia ellos; los descartes de los caballos de deportes y los descartes de los caballos de cría (la mayoría de los machos en los caballos criollos). En los 80, la faena de caballos fue prohibida, pero se reactivó con la ley 24.525 de 1995. Durante los últimos años, la falta de trazabilidad de los caballos generó un gran problema para el negocio, dado que a partir de investigaciones y denuncias de las organizaciones de bienestar animal, la Unión Europea empezó a exigir más controles para la seguridad y calidad agroalimentaria, y que no hubiera sustancias químicas no aptas para el consumo humano, siendo la Argentina el primer exportador histórico, hoy superado por Mongolia.En ese contexto, en 2022 la resolución 278 del Senasa exigió identificar con chips a todos los equinos. La Unión de la Industria Cárnica Argentina (Unica) propuso entonces el llamado Sistema Realidad, de registro, movimiento y trazabilidad total de los equinos. Los propios frigoríficos debieron contratar veterinarios para que chipearan gratis la cantidad de caballos que les exigía la Comunidad Europea para no detener la compra en nuestro país y propuso a la empresa KYAS SRL, empresa tecnológica del rubro alimentario. El convenio fue impulsado por Bernardo Cané, extitular del Senasa.“Acción absolutamente inútil desde el punto de vista de un control real. Los chips colocados en los caballos no poseían información. En definitiva, esto fue un engaño perpetuado por los frigoríficos hacia la Comunidad Europea. Cuando surgió la exigencia de trazabilidad, tenían que llegar a un número aproximado de 100.000 y cumplir con esa condición. Entonces llamaban veterinarios contratados por los frigoríficos a los campos con caballos, ofreciendo chipear todos los caballos, aunque no fueran a frigorífico”, afirmó un veterinario del mundo de los deportes que pidió no ser identificado.En los informes de la última auditoría sobre la carne equina en la Argentina que señala la Unión Europea, el 6 de noviembre de 2023, se advierte sobre declaraciones juradas poco confiables; supuestas pruebas mediante las que dueños de frigoríficos declaran que los caballos habían permanecido en los predios durante 180 días y luego se comprobaron falsas; problemas de trazabilidad e identificación, e inspecciones anunciadas que permiten manipular resultados, recordaron fuentes de las organizaciones que trabajaron en la investigación.El bienestar animal, incluido en el reglamento que exige la Comunidad Europea, para la protección de los animales al momento del sacrificio fue así confirmado como “sistemáticamente incumplido”.Años después, la digitalización en el mundo equino está llegando para quedarse. Además de la parte práctica que conlleva esta modernización, los caballos serán más visibles para las autoridades y, por ende, los abusos serán menores. Por Isabel de Estrada
Un paso fundamental: qué es, cómo funciona y desde cuándo será obligatoria la libreta digital para los caballos argentinos
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