Visitamos la fundación que lleva ocho años preservando y difundiendo el trabajo arquitectónico y artístico de Clorindo Testa.14 de septiembre de 202600:105'minutos de lecturaLA NACIONRevista LivingQue el estudio de uno de los arquitectos más modernos y singulares de Argentina haya estado por casi 50 años en un edificio clásico de 1912 parece una curiosidad. Pero para uno de sus colaboradores más cercanos no es ninguna contradicción: “Clorindo siempre decía que hay que trabajar con lo que hay”, cuenta Oski Lorenti (y, de hecho, su hogar también era un experimento de diálogo entre lo clásico y lo moderno).La Fundación Clorindo Testa ocupa un piso en este edificio construido por el arquitecto francés Robert Charles Tiphaine y el argentino Vicente Colmegna, donde funcionó la famosa Confitería del Águila entre 1916 y 1972.Ricardo Pristupluk - La NacionAunque conserva signos originales como un esmerado piso de venecitas, molduras y boiserie, el piso fue renovado para albergar a la Fundación Clorindo Testa. Sus salas de colores plenos, puntales de madera a la vista y las obras y maquetas expuestas reflejan signos de una vida y un quehacer que no tuvieron nada de convencional.La Fundación se constituyó en 2018 por iniciativa de Teresa Bortagaray y Joaquina Testa, la viuda y la hija del arquitecto, respectivamente. Desde entonces, la dirige el artista y gestor cultural Julio Suaya.Vista general del cuarto principal del piso, que contiene a la oficina de Clorindo tal cual la dejó.Paula AlvaradoCuenta Suaya que conoció a Testa cuando lo convocó a muestras que organizaba. Su relato sobre los almuerzos en la casa del arquitecto refleja su característico espíritu lúdico: “Los domingos hacía casa abierta: la mesa del comedor estaba compuesta por seis mesas de un metro por un metro, como las de bar, y él las modulaba según la cantidad de gente. Le gustaba cocinar pastas, experimentar con salsas. A veces con éxito y otras no, como cuando intentó hacer una con yerba mate”.El hall de ingreso del piso de la Fundación, con el piso y molduras originales, y el contraste de color característico de las obras del estudio.Paula AlvaradoLa reformaUno de los primeros proyectos de la Fundación fue la reforma del estudio donde el arquitecto trabajaba junto a su equipo de colaboradores. Por directiva de Clorindo, en su momento los ambientes habían sido pintados totalmente de blanco. Pero como la idea era darle una impronta de espacio expositivo, el curador Patricio López Méndez sugirió que las salas se pintaran con tonos vivos, evocando un gesto característico del estudio: alternar el hormigón y el blanco con detalles de color.La primera sala se concentra en el trabajo artístico de Clorindo, donde en general dejaba de lado el color privilegiando un trazo grueso, negro y enérgico.Gentileza Fundación Clorindo TestaCon un azul vibrante se identificó la sala dedicada a su arte, con rojo una sobre su costado ‘Humanista’ (en la que se exhiben sus colecciones de barcos y máscaras africanas) y con amarillo la que abarca su trabajo como arquitecto. También se conserva su oficina, con el escritorio tal como lo dejó.Testa era un apasionado coleccionista de maquetas de barcos y de máscaras africanas que traía de viajes. Las últimas se exhibían en el living de la casa familiar.Paula AlvaradoTanto en la obra arquitectónica como en la artística de Clorindo hay una preocupación central sobre el hombre como fin, como centro del pensamiento.Esta sala también incluye esculturas de su autoría. Parte del trabajo de la Fundación es catalogar la vasta producción artística del arquitecto.Paula AlvaradoEn el espacio sigue funcionando el Estudio Clorindo Testa, que hoy dirigen Oski Lorenti y Juan Fontana, sus socios y discípulos, designados por la familia como los únicos intérpretes válidos de su obra, con facultad de usar la firma del estudio en proyectos pendientes y futuros.Al final del pasillo, la puerta al estudio actual que dirigen Oski Lorenti y Juan Fontana (izq.) y el acceso a la tercera sala, enfocada en el trabajo arquitectónico de Clorindo.Gentileza Fundación Clorindo Testa“Mal puedo arrepentirme de algunas de mis obras ya que casi todas ellas las gané por concurso. Me gusta presentarme a ellos. Se gana y se pierde. Pero en todo su desarrollo me divierto mucho. Esto es muy importante: divertirse con lo que uno hace”, dice la frase que corona esta sala.La primera exposición de esta sala estuvo dedicada a los concursos que el estudio perdió.Gentileza Fundación Clorindo TestaUn espacio del piso se destinó a una biblioteca que integra el centro documental, un cuarto para investigadores, una sala de archivo y una reserva. En el hall de entrada, con vista al pasillo y a la oficina de Testa, un puntal de madera intervenido con colores. La obra remite a su "Apuntalamiento para un museo", celebrada instalación de 1968 en el Museo Nacional de Bellas Artes.Gentileza Fundación Clorindo TestaEl centro documentalDespués de la reforma del piso, el trabajo de la institución se concentró en el registro, catalogación y digitalización de la obra de Clorindo, tanto artística como pictórica.La Fundación lleva catalogados 492 tubos y más de 9.000 unidades documentales.Gentileza Fundación Clorindo TestaSe conserva material de 221 proyectos: planos, fotos, bocetos y otros documentos minuciosamente catalogados para su consulta por parte de estudiantes e investigadores. Gracias a un convenio con la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, se digitalizaron 286 planos de gran formato.Fotos del Balneario La Perla, en Mar del Plata. Una sección del mismo fue demolida en el año 2019.Paula AlvaradoEntre la modernidad y el humorOski Lorenti cuenta que durante su época de estudiante en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de La Plata, increpó a uno de sus profesores sobre por qué no enseñaba a Clorindo Testa. Cuando lo echaron del aula, se puso como objetivo conocerlo. Dio con él, y lo único que le pidió el arquitecto fue un dibujo. Poco después empezaron a trabajar juntos. Sobre el hogar de mármol, premios que Testa recibió en vida y botellas de vino cuyas etiquetas llevan su trazo.Paula AlvaradoÉl era un moderno, en el sentido pleno. La modernidad como búsqueda de la verdad. Y en esa búsqueda encontró su manera: a través de una idea y un vocabulario”— Oski LorentiEn la oficina de Clorindo, mueble de guardado de planos.Gentileza Fundación Clorindo TestaCuenta Lorenti, que también es profesor de la recientemente inaugurada Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica Argentina, que los concursos eran momentos casi místicos. “Estábamos los tres: Juan, Clorindo y yo, como en un claustro de dos o tres días. Nos encerrábamos, empezábamos a discutir. Había un momento que no sabías cuándo pasaba, podía ser el primer día o el tercero, era algo corporal. El tipo bajaba la cabeza y empezaba a dibujar”, describe.Dos ejemplares del "Sillón ángulo" (1966/1967), diseño de Testa que forma parte del patrimonio del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA).Paula AlvaradoCuando a Clorindo le había bajado una idea, no hacía nada más. Podía haber un mundo a su alrededor, pero la concentración y atracción que tenía con lo que estaba haciendo era increíble. Me encantaba verlo.”— Oski LorentiSobre el tablero antiguo de la oficina, las maquetas de las dos obras más famosas del arquitecto: el Banco de Londres y la Biblioteca Nacional Argentina.Paula Alvarado“Hoy se trabaja con información: vos no sabés cuál es el resultado final, te vas acercando a él con información. Antes, la búsqueda era la forma: sabías adónde querías llegar y encontrabas el camino. Clorindo pertenece a eso anterior. Buscaba la verdad”, dice Lorenti.El escritorio de Testa se conserva fiel a como lo dejó.Paula AlvaradoLa mayoría de las personas que lo rodeaban destacan su humor. “Tenía una parte de niño que siempre mantuvo, algo lúdico vinculado a la infancia en cuanto a su libertad y creatividad”, dice Suaya. Clorindo Testa, en 2010, con una de sus obras detrás.Daniela Mac Adden (Gentileza Estudio Testa)Esto se refleja en la elección del lema de la Fundación: “Hay una serie de obras suyas en las que dice ‘estoy alegre’, ‘estoy muerto’, ‘estoy vivo’. Cuando vimos eso, entendimos que ese era el eslogan. La responsabilidad nuestra es mantenerlo vivo”, agrega.Desde el estudio se puede apreciar el Edificio Roccatagliata: otra joya patrimonial de la zona diseñada por el arquitecto italiano Mario Palanti, creador del Palacio Barolo.Paula AlvaradoRecientemente la fundación participó de la exposición “Habitar la forma: desde el arte a la arquitectura”, que incluye tres obras de Clorindo en diálogo con doce artistas contemporáneos. Se puede visitar en el Centro Cultural Rojas hasta el 29 de octubre.También editó el libro para chicos “Yo quiero ser arquitecto”, colaboró con la Comuna 2 de la Ciudad de Buenos Aires en la realización de un mural ubicado en la calle Agüero (entre Avenida del Libertador y Las Heras, próximo a la Biblioteca Nacional) y con la producción de un documental a cargo de Ezequiel Hilbert (director de “Mundo Salamone”).Sobre uno de los muros del hall principal, gigantografía con un retrato de Clorindo.Paula AlvaradoLa Fundación y el centro documental pueden visitarse con cita previa completando el formulario publicado en su página. www.fundacionclorindotesta.orgPor Paula Alvarado
Un edificio de 1912 refugia el legado de un ícono de la arquitectura moderna argentina
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