Un apicultor apareció en un congreso internacional de Muyupampa, en Bolivia, con la cara y el cuello cubiertos de abejas y dio una entrevista de más de dos minutos en esa situación. Se trata de una técnica conocida como "baño de abejas".La entrevista de Red Uno de Bolivia se dio en la Facultad Integral Defensores del Chaco, en el municipio de Villa Vaca Guzmán, perteneciente al departamento de Chuquisaca, en el contexto del Primer Congreso Internacional de Veterinaria y Zootecnia Sostenible, donde expertos se reunieron para capacitar a productores locales, ganaderos, apicultores en un espacio de transferencia técnica y científica.Sin embargo, lo más llamativo para quienes les resulta ajena la temática tuvo que ver con un personaje muy especial que apareció en el marco del intercambio.Durante un evento paralelo al congreso dedicado a la comercialización de la miel en Chaco, el apicultor Eusebio Pinto, de la comunidad Pilipilcito, del distrito de Thíumayu, realizó una demostración de apicultura mediante la técnica de "baño de abejas".Las imágenes no tardaron en viralizarse en redes. Incluso en entrevistas para otros medios. Pinto explicó que lo hizo para concientizar sobre la importancia de proteger a las abejas y preservar el medio ambiente.Cuando el notero de Red Uno le preguntó "¿No le pican?", el apicultor respondió: “Por supuesto que no. Bueno… alguno que otro cuando se apega sí, pero lo apartamos. Es normal”.“La picadura de la abeja no es veneno mortal, sino un remedio más para el humano, y los derivados de la colmena —como la miel, propóleo y polen— son de altos beneficios para la nutrición", agregó el apicultor.Para Pinto, la clave para una convivencia pacífica con las abejas está en perder el miedo y comprender la dinámica de la colmena. Resaltó la importancia de estos insectos en la conservación ambiental para asegurar frutos abundantes en los cultivos y el mantenimiento del equilibrio ecológico.Un llamativo "baño de abejas" en un encuentro comercial de la miel, en Bolivia¿Por qué las abejas no le pican?La principal explicación que dan los especialistas tiene que ver con las feromonas de la abeja reina. En muchas exhibiciones, quien se da el “baño de abejas” coloca una reina enjaulada sobre su cuerpo. Sus feromonas, entonces, atraen a las obreras, que comienzan a agruparse a su alrededor y forman una especie de traje viviente.En esos contextos, las abejas no tienen una colmena que defender. Cuando forman un enjambre para buscar un nuevo hogar, suelen ser menos agresivas porque todavía no tienen un nido con reservas y crías que proteger.Algunos apicultores alimentan a las abejas antes del espectáculo. Los enjambres que parten de una colmena también suelen llevar miel almacenada en su buche, lo que contribuye a que permanezcan relativamente tranquilos.La persona, además, debe permanecer tranquila, evitar movimientos bruscos y no aplastar a los insectos. Cuando una abeja percibe peligro o pica, puede liberar feromonas de alarma que aumentan la probabilidad de que otras también ataquen.¿Significa que las abejas nunca los pican? No. Incluso los especialistas pueden recibir picaduras. El riesgo aumenta si una abeja queda atrapada contra la piel, si el participante hace un movimiento brusco o si los insectos se alteran. Lo más interesante es que las abejas no reconocen al hombre como un amigo ni perdieron su capacidad de picar. Simplemente, las condiciones de la exhibición reducen su comportamiento defensivo.
Un apicultor dio una nota en la TV mientras se hacía un baño de abejas: “¿No le pican?”
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