El psicólogo y psicoanalista Tom Wooldridge, decano fundador de la Escuela de Psicología de la Universidad Golden Gate, en California, reflexionó sobre los efectos de la inteligencia artificial en el desarrollo infantil. En un artículo para la revista Greater Good, de la Universidad de California en Berkeley, expresó su preocupación por la relación que los niños pueden establecer con estas herramientas.La reflexión comenzó con una experiencia familiar. Su hijo de 10 años había utilizado Claude, un sistema de inteligencia artificial, para resolver dudas sobre agujeros negros. Cuando Wooldridge revisó la conversación, descubrió que las respuestas eran claras, pacientes y adaptadas al nivel de comprensión del niño, quien había conseguido profundizar sus conocimientos sobre un tema complejo.Sin embargo, el especialista observó un cambio que le generó inquietud: su hijo parecía haber perdido parte de la disposición a convivir con preguntas sin respuesta. En lugar de esperar, investigar por su cuenta o aceptar que todavía no sabía algo, recurría a una herramienta capaz de ofrecer explicaciones en cuestión de segundos.Por qué le preocupa la relación entre los niños y la IAWooldridge considera que aprender a tolerar la incertidumbre forma parte del desarrollo psicológico. La infancia incluye experiencias de espera, frustración y búsqueda de respuestas que contribuyen a construir autonomía, creatividad y capacidad para enfrentar problemas.El psicoanalista recordó otro episodio: su hijo esperaba un componente de computadora que había comprado con sus ahorros, pero el paquete sufrió una demora por las condiciones climáticas. En lugar de esperar su llegada, utilizó inteligencia artificial para investigar los tiempos de entrega y calcular cuándo recibiría el pedido.La herramienta le proporcionó información sobre logística y transporte, aunque las estimaciones no coincidieron con la entrega real. Para Wooldridge, lo importante no fue el error del sistema, sino que su hijo había convertido una experiencia cotidiana de espera en un problema que debía resolver.El especialista sostiene que la inteligencia artificial puede favorecer la curiosidad y el aprendizaje, pero plantea numerosas preguntas sobre sus posibles efectos cuando los niños recurren a ella ante cualquier dificultad. La evidencia científica sobre estas consecuencias todavía es limitada y no permite establecer conclusiones definitivas sobre el desarrollo infantil.Nueva York acaba de aprobar una ley que exige a las empresas verificar la edad de quienes utilizan sus chatbots y bloquear determinadas funciones cuando identifiquen a un menor. Al otro lado del país, California también creó un marco regulatorio que impondrá auditorías externas e independientes para supervisar los modelos avanzados de IA.Qué ocurre cuando los niños buscan apoyo emocionalLa preocupación del psicólogo aumenta cuando las conversaciones dejan de tratar sobre conocimientos y comienzan a involucrar sentimientos, relaciones personales o conflictos familiares.“No he visto a mi hijo recurrir a la IA en busca de apoyo emocional, y me alegro de ello”, escribió Wooldridge, quien explicó que estos sistemas pueden adaptar su lenguaje al usuario, recordar preocupaciones y responder a cualquier hora, simulando una interacción humana.El especialista citó una investigación de Common Sense Media, publicada en 2025, que encontró que el 72% de los adolescentes estadounidenses encuestados había utilizado alguna vez compañeros de inteligencia artificial. Entre sus usuarios, cerca de un tercio había preferido conversar sobre asuntos importantes con estas herramientas antes que con otras personas.Wooldridge advierte que una máquina puede producir la sensación de ser escuchado, pero carece de la reciprocidad propia de una relación humana. Los vínculos reales implican desacuerdos, límites y responsabilidades que ayudan a los niños a comprender las emociones y perspectivas de otras personas.El psicólogo no propone eliminar la inteligencia artificial de la infancia. Reconoce que su hijo formula mejores preguntas y explora temas que antes no conocía, aunque insiste en que acceder a respuestas no equivale a desarrollar todas las capacidades necesarias para afrontar la vida.Su principal interrogante es qué ocurrirá con una generación que puede encontrar explicaciones a cualquier hora, pero que también necesita aprender a esperar, equivocarse y convivir con lo desconocido.
Tom Wooldridge, psicólogo: "No he visto a mi hijo recurrir a la IA en busca de apoyo emocional, y me alegro de ello"
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