Cuando miré la agenda del Bienestar Fest organizado por La Nación este último fin de semana, no dudé en ir el sábado; quería participar de la propuesta de 5 ritmos de Brenda Cohen (una capa) y escuchar a Nacho Monti hablar sobre la interocepción, esa capacidad de percibir lo que pasa dentro del cuerpo que tantas veces no atendemos. Tema que me apasiona y que trata una de mis referentes: la neurocientífica española Nazareth Castellano en su último libro: El puente donde habitan las mariposas. Pero como suele ocurrir, el hombre propone y el destino dispone. El sábado se me complicó; entonces fui el domingo. Quería ir sí o sí.Entré sola y enseguida me sacudió la música potente que venía de un mega escenario desde el cual, varios profesores de zumba indicaban la coreografía a cientos de personas, que debajo, sacudían sus caderas, intentando imitarlos. A nadie le salían los pasos; y todos se reían de impotencia. Vi hombres y mujeres que no se conocían, tomados de la cintura improvisando trencitos. Miré esa multitud desfachatada, y no lo dudé: solté mi cartera y me subí al primer tren que encontré. ¡Es increíble cómo el baile nos hermana! En cinco minutos, ya tenía varios amigos.Agustina Lanusse y Catalina Legarre durante un momento de descanso FABIAN MALAVOLTA Divertida, encaré luego la carpa donde se desarrollaban las charlas de especialistas. Justo comenzaba la del doctor Pablo Ferrero sobre el sueño. Yo duermo bien, con lo cual, me senté dudando ¿Me servirá? La cierto es que sí, muchísimo. Aprendí sobre hábitos a cultivar que no conocía. Por ejemplo: dejar de tomar coca, café o mate 9 horas antes de ir a la cama; cenar temprano y dormir con la habitación a 20 grados, con una manta pesada y en total oscuridad.El Dr. Sueño explicó que los argentinos dormimos un promedio 6 horas, cuando lo aconsejable son 8. E invitó a estar atentos a ciertas alarmas que nos indican que nuestro sueño es deficiente. Básicamente tres: necesitar un despertador; una siesta y café para mantenerse despierto. “¿Pero cómo hacemos los que debemos levantarnos 6.30 con alarma?; le pregunté. “Fácil. Contá ocho horas para atrás. Dormite a las 11”, me dijo. Después de Ferrero, tomó el micrófono el gastroenterólogo, Facundo Pereyra que, con su estilo cálido y ameno, cautivó al auditorio explotado de gente. “Somos lo que comemos. Si se ponen las pilas con la alimentación y la actividad física, pueden disminuir en un 60 por ciento la posibilidad de morirse o de contraer enfermedades como dolores de cabeza, articulares, gastritis, cansancio, tristeza y mil etcéteras”, señaló. Resoné con su empatía cuando ofreció un consejo al universo de los sedentarios: “Empiecen de a poco. Si se proponen arrancar con una hora de gimnasio cada día, no duran ni un minuto”, dijo. Contó, flexionando sus rodillas casi hasta el piso, que él hace sentadillas cada mañana mientras se lava los dientes. Propuesta extraña. El público largó una carcajada. “Incorporen movimientos sencillos”, incentivó. Me motivó su sentido común. Al lado mío lo escuchaba el coach y entrenador físico Daniel Tangona, otro orador del festival. Un personaje adorable. Aproveché para conversar con él y con Laura Di Marco, que se sumó. Uno más interesante que el otro. “Dani me inspiró mucho. Me hizo entender que el entrenamiento es una reserva cognitiva, y que está vinculado con la buena longevidad”, dijo Laura. Dani nos contó que, el 60% de la población es sedentaria el 56 % está excedida de peso. “Cuesta que las personas lo entiendan. Comen y comen. Yo lo veo acá; ayer vine a dar una clase de gimnasia para 300 personas y la mitad, se fue a los puestos de comida rápida. Insólito. Lo único que quiere la gente es comer. Y si es gratis mejor”, se rio. Además del ejercicio para él, la clave para una buena vida está en rodearse de personas “con buena vibra”, y dormir bien. “Lamentablemente yo duermo mal porque no puedo hacer cucharita con nadie. Doy vueltas en la cama”, se río. Me comprometí a conseguirle pareja, al menos para que mejore su descanso. Salí de la carpa divertida, con ganas de explorar más. Aproveché un taller de respiración consciente que me aquietó. Y luego, me involucré en una sesión de sound healing, justo cuando se ponía el sol. Vi parejas con bebes dormidos en cochecitos. Me acosté con mi mat en el piso, y me abandoné a la armoniosa melodía de los mantras. Una sesión de sound healing, justo cuando se ponía el sol con Sol WaisNicolas Astarita/AFS Cuando ya estaba a punto de irme, vino lo mejor. Apareció Dafne Schilling, esa diosa de la danza libre en el escenario y la pista explotó. Saltamos, armamos un pogo, hicimos rondas, bailamos de a dos con desconocidos, mirándonos a los ojos. Todo valió, todo estuvo bien; la premisa fue conectar, con nosotros y con el otro. Fueron 45 minutos gloriosos, sagrados, donde dejamos al cuerpo ser y hacer lo que se le diera la gana. Sin juicio. Eso justamente viví en el festival. Una mezcla de disfrute, despertares, risa, conexión y comunidad. Gracias por regalarnos dos días revitalizantes y gozos. Por Agustina Lanusse
Sin buscarlo, un día a pura fiesta: la experiencia transformadora de un día para conectar con uno mismo
Full Article
Original Source
Read the full article at Lanacion →KhanList aggregates and links to publicly available news content. We do not host full articles from third-party sources. Always verify important information with original sources.