La atmósfera política del Senado ha virado en el último mes a un aire espeso, cargado de sospechas y desconfianzas que se traduce en un paulatino y sostenido alejamiento de varios legisladores de la oposición dialoguista, que empiezan a mirar a través del prisma electoral a Javier Milei y a sus principales espadas políticas.Esa rebeldía ya tuvo algunos episodios públicos, pero se apresta a sumar un nuevo y revelador capítulo con la posibilidad de que un grupo de senadores que supieron ser habituales aliados del oficialismo decidan impedir que la libertaria neuquina Nadia Márquez asuma la presidencia de la estratégica Comisión de Acuerdos.La movida, que por estas horas va sumando apoyos y que podría concretarse dentro de dos semanas, sería un auténtico cachetazo político para la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, que se encargó en persona de comunicarle a Márquez, y de filtrarlo a algunos medios de comunicación, que era su elegida para reemplazar al fallecido riojano Juan Carlos Pagotto.El fallecido senador riojano Juan Carlos Pagotto, quien encabezaba la comisión de AcuerdosJuan Carlos Cardenas/ Comunicacion Senado.Este diario dio cuenta hace dos semanas del malestar que generó en los aliados de la oposición dialoguista la actitud de la senadora, que apenas cuatro horas después de la muerte de su compañero de bloque estaba enviando mensajes a varios miembros de Acuerdos comunicándoles que era la elegida por la hermana presidencial y pidiendo que la votaran como presidenta en la siguiente reunión de la Comisión. La reacción inmediata fue dejar sin quorum la última audiencia pública, celebrada hace dos semanas atrás, por lo que no se pudo votar un reemplazo en la presidencia de la comisión que tiene a su cargo, entre otras funciones, evaluar los pliegos judiciales que envía el Gobierno.Pero aquel enojo parece perdurar en el tiempo y en los últimos días viró hacia la decisión de mantener el statu quo en la Comisión y dejar que la conducción quede en manos de quien es su actual vicepresidente, el radical Maximiliano Abad (Buenos Aires), secundado por la peronista Sandra Mendoza (Tucumán), que responde al gobernador Osvaldo Jaldo.Maximiliano Abad, senador nacional por la UCR de la provincia de Buenos AiresGentilezaEl argumento para “desobedecer” las órdenes de Karina Milei sería estrictamente reglamentario: las autoridades de las comisiones se eligen por el plazo de un año y, por lo tanto, la elección del presidente puede esperar hasta marzo próximo, cuando hubiese vencido el mandato del riojano Pagotto. Mientras tanto, Abad conduciría los destinos del cuerpo de trabajo legislativo en condición de vicepresidente en ejercicio de la presidencia.“Lo que hizo Márquez fue de muy mal gusto. No la vamos a votar como presidenta de Acuerdos; va a aprender que el agua no se masca”, le dijo a este diario, furioso, un senador peronista crítico del kirchnerismo. La frase, bien de tierra adentro, está dirigida a la senadora, pero es una clara advertencia también al sector de la mesa política que lidera Karina Milei y los primos Martín y Eduardo Menem, que funcionan como polea de transmisión al Congreso de las ordenes de la hermana presidencial.En otro despacho de un senador con voto en la Comisión de Acuerdos el enojo era aún mayor y, medio en broma, medio en serio, se barajaba la posibilidad de votar a un senador libertario como presidente de Acuerdos, y así respetarle al tradicional manejo de una comisión considerada estratégica o “de Gobierno”, como suele denominársela.Pero el elegido no sería Márquez, sino que el voto de los aliados −el kirchnerismo ha decidido darle la espalda a las comisiones y casi no participa en las reuniones−, sería para otro senador. Si hasta circula, en broma, en los chats de algunos senadores una boleta en la que se puede ver la foto de un legislador libertario, su nombre, el cargo para el que se postula (“presidente de Acuerdos”) y el número de la lista (“1”).Telón de fondoLa pulseada por imponer a Márquez en la presidencia de Acuerdos está, además, aderezada con la siempre candente interna oficialista y con notas cada vez más fuertes del desgaste que está sufriendo el plan económico de Milei.Así, una senadora le dijo a este diario que su enojo con Márquez pasaba por la mala actitud de la senadora, pero también se preocupó por destacar su actitud como un gesto de rechazo a la intención de Karina Milei de “puentear” a la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich (Capital).Patricia Bullrich, jefa del bloque de LLA en el Senado Mauro V. Rizzi “Patricia es nuestra interlocutora, para nosotros ella es La Libertad Avanza en el Senado; si no les gusta, que pongan otro jefe de bloque y nos sentaremos a conversar todo de nuevo”, comentó la legisladora que, como se puede ver, tiene un especial aprecio a la excandidata presidencial de Juntos por el Cambio.Palabras parecidas había dicho a este diario un legislador que colaboró a dejar sin quorum y a frustrar la elección de Márquez al frente de Acuerdos. “Va a aprender que a nosotros no nos puede manejar por los diarios”, dijo, en alusión a la hermana presidencial.La falta de delicadeza de Márquez y de Karina Milei se magnifica, además, por el hecho de que Pagotto se convirtió en los casi tres años que ocupó su banca en uno de los senadores más queridos de las últimas dos composiciones de la Cámara alta, ganándose el cariño no sólo de los propios y de los dialoguistas, sino también de muchos peronistas que reconocían en el legislador a un militante del PJ.Por lo pronto, desde el Gobierno siguen sin llamar a los senadores de los bloques dialoguistas para pedirles su apoyo a Márquez que, a este ritmo, corre el riesgo de convertirse en la cara de un duro desplante al Gobierno en el Senado.Por Gustavo Ybarra
Senado: la oposición dialoguista se planta y se niega a votar al frente de una comisión clave a la elegida por Karina Milei
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