Samuel L. Jackson está profundamente equivocado

Samuel L. Jackson está profundamente equivocado

LA NACIONOpiniónDiversos medios de prensa informaron sobre las falsas, injustas e inaceptables acusaciones realizadas por el actor estadounidense Samuel L. Jackson mediante sus redes sociales, que atrajeron la atención de millones de personas en el mundo. Jackson usó una captura de pantalla en Facebook de SEC Black Alumni Network (organización que nuclea a graduados afroamericanos de universidades). En la misma, constaba un montaje del personaje Stephen Warren de Django Unchained con la camiseta de la selección argentina y la leyenda: “Estimada comunidad negra… por favor, no hinchen ni apoyen a la Argentina para que gane la Copa Mundial de FIFA. Históricamente, la Argentina ha sido uno de los países más racistas del mundo, si no el más racista”, que acusaba a los argentinos de discriminadores con las personas según su color de piel. La publicación finaliza –según los medios que la difundieron–: “Si sos una persona negra e hinchás por la Argentina, así es como te veo”, con la cara muy enojada del reconocido actor con la camiseta argentina.Obviamente los comentarios de ciudadanos argentinos fueron de una gran indignación, por la gravedad de la acusación y por el calibre de la personalidad y el conocimiento público en el nivel mundial del actor. Nada más lejos de la verdad histórica y actual que esos comentarios, y verdaderamente sorprende su total desconocimiento de los antecedentes sobre la materia en nuestro país, para hacer tal afirmación. La Argentina sancionó como medida gradual el 2 de febrero de 1813 en las Provincias Unidas del Río de la Plata, la “libertad de vientres”, que establecía que los hijos de mujeres esclavizadas nacidos en territorio argentino a partir del 31 de enero de 1813 serían considerados personas libres, rompiendo el principio jurídico de una regla colonial de que el hijo seguía la condición de la madre; se buscaba extinguir la esclavitud gradualmente. Ese mismo año se prohibió la introducción de nuevos esclavos desde el exterior. Esa libertad de vientres fue un paso intermedio. La esclavitud fue completamente abolida en todo el país con la sanción de la Constitución de la Nación Argentina en 1853, cuyo artículo 15 estatuyó que no habría más esclavos en la Nación y que quienes pisaran el territorio argentino quedarían libres. Importa destacar que la provincia de Buenos Aires adhirió a esta abolición en 1860, ya que previamente se había separado de la Confederación.Comunidad coboverdiana en la Sociedad de Socorros Mutuos Unión Caboverdiana de Dock Sud. Mundial 2026 Noelia GuevaraBrasil que recibió millones de africanos esclavizados y representa un elevadísimo porcentaje de la diáspora africana, abolió la esclavitud recién el 13 de mayo de 1888 mediante la Ley Áurea. Es deber destacar las profundas raíces africanas en el país hermano y la enorme importancia que Brasil le confiere a sus relaciones bilaterales y multilaterales con África y con países africanos. En Estados Unidos la esclavitud fue una institución legal y económica desde la época colonial hasta su abolición en 1865, 12 años después que en la Argentina. Los primeros esclavos africanos llegaron en 1619 y aunque la Declaración de la Independencia proclamó la igualdad de todos los hombres, la esclavitud se mantuvo intacta. En 1865 con la victoria de la Unión en la guerra civil en los EE.UU. y la ratificación de la Enmienda 13 de la Constitución, se abolió la esclavitud en todo el país. Posteriormente y hasta mediados de la década de 1960 ocurrió lo que se dio en llamar el “Sistema Jim Crow”, conjunto de leyes locales y estatales, principalmente en los estados del Sur, que legalizaron la separación racial en espacios públicos y privados. El axioma “separados pero iguales” era solo retórico ya que los servicios y accesos al transporte, escuelas, restaurantes, baños y otras instalaciones fueron totalmente diferenciados.La población negra en la Argentina fue diezmada por la fiebre amarilla y el cólera, la guerra de la Triple Alianza, las guerras civiles por la independenciaHuelga mencionar en la historia del país del norte la enorme lucha que esta situación motivó; tan solo recordar el fallo de la Corte Suprema en “Brown v. Board Education” de 1954 o las Leyes de Derechos Civiles de 1964 y 1965, impulsadas por líderes excepcionales como Martin Luther King Jr. Es preciso recordar estos antecedentes históricos para remarcar el profundo contraste en la materia que caracterizó históricamente a la Argentina y Estados Unidos. Tal como lo recuerda un video difundido recientemente en forma masiva, la población negra en la Argentina fue diezmada por la fiebre amarilla y el cólera, la guerra de la Triple Alianza, las guerras civiles por la independencia, y fue fuertemente influenciada por la importantísima inmigración europea, que hizo posible que personas de distintos orígenes étnicos se casaran entre sí.Conforme al Censo Nacional de 2022, se dio a conocer oficialmente que 302.936 personas en la Argentina se autorreconocieron afrodescendientes o con antepasados negros o africanos. Este censo fue un verdadero logro de organizaciones de la sociedad civil para revertir una falta de visibilidad histórica y actual en nuestro país de los afrodescendientes. Estas se concentran principalmente en el AMBA, algunos barrios de CABA y las provincias del norte del país. Entre otras, es dable mencionar a la Sociedad Caboverdiana en Dock Sur y el formidable aporte cultural africano en el arte, la música, el cine en la Argentina y también en el ámbito político y social, en el cual las expresiones de origen africano son parte indivisible de la identidad nacional. Además, hoy habitan en nuestro país recientes migrantes de Senegal, Nigeria, República Dominicana y Haití.No hay que descartar que estas manifestaciones contra la Argentina se deban en alguna medida a la votación de la Asamblea General de Naciones Unidas del 25 de marzo de 2026 (no vinculante pero de mucho peso específico), respecto de la esclavitud transatlántica como el mayor crimen contra la humanidad y que promueve reparaciones, presentada por Ghana en representación del continente africano y que fue aprobada por 123 países, 52 abstenciones –gran parte de ellos europeos– y 3 votos en contra (entre ellos el de la Argentina), lo que mereció muchas críticas de más de 60 países entre africanos y afrocaribeños. Pero lo mencionado, en modo alguno modifica nuestra historia ni nuestra actualidad, exenta de conflictos raciales. Mucho menos y en especial, justifica una campaña antiargentina catalogándonos como un país racista.Diplomático, exembajador de la Argentina en Nigeria y Filipinas; encargado de Negocios en Canadá Consejero y Director del Comité de Asuntos Africanos del CARI

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