Una exposición antológica dedicada al artista argentino Rómulo Macciò (1931-2016), que reúne más de 50 trabajos entre óleos y acrílicos de gran formato, dibujos, témperas, fotografías intervenidas y pequeñas esculturas, inaugura el viernes a las 19 en Pabellón de exhibiciones temporarias del Museo Nacional de Bellas Artes.Titulada Rómulo Macciò. La pintura como destino. Obras 1960-2016, la exposición, curada por Florencia Battiti, con un diseño expositivo a cargo del artista y arquitecto Juan José Cambre, reunirá obras en diferentes soportes pertenecientes al acervo del Bellas Artes y a diferentes colecciones.La relación entre el Museo Nacional de Bellas Artes y Macciò se remonta a 1963, cuando se realizó la muestra del grupo Otra Figuración, y se prolonga hasta 2007, cuando tuvo lugar la exhibición antológica del pintor “Retratos y lugares”.“La exposición que presentamos hoy renueva el diálogo entre la obra del maestro y la historia de la institución, con un conjunto de 55 obras creadas por el artista entre 1960 y 2016, año de su fallecimiento”, dijo el director del Bellas Artes, Andrés Duprat.FundamentalPintor fundamental de la escena artística argentina, Macciò desarrolló a lo largo de su carrera una obra prolífica y difícil de clasificar, marcada por la sensualidad del color, las figuras distorsionadas y una exploración permanente de las posibilidades de la pintura. Rostros y cabezas fragmentadas, labios, ojos y figuras inquietantes aparecen reiteradamente en sus trabajos, junto a una paleta intensa de rojos, azules, violetas y amarillos.Autodidacta, trabajó desde muy joven en publicidad y diseño gráfico, y en 1956 realizó su primera exposición en Buenos Aires. A principios de los años 60, junto con Ernesto Deira, Luis Felipe Noé y Jorge de la Vega, integró el grupo Otra Figuración, que protagonizó uno de los grandes episodios de renovación del arte argentino, al desafiar los límites entre figuración y abstracción. Su primera exposición colectiva tuvo lugar en 1961 en la Galería Peuser, donde los artistas reivindicaron una nueva manera de abordar la figura humana.Sin embargo, aquella experiencia representó apenas una etapa de una trayectoria mucho más extensa, atravesada por búsquedas y transformaciones constantes. “Yo pinto y siempre estoy buscando ese cuadro ideal que nunca llegas a hacer”, decía el propio Macciò en 2015, en una entrevista con esta cronista, al reflexionar sobre su trabajo y esa necesidad de pintar que lo acompañó durante toda su vida.“Este corpus revela la insistencia en el oficio pictórico y la centralidad de la figura humana, sometida a la distorsión y a la violencia de una pincelada cargada de materia”, señaló Andrés Duprat, quien destacó también los paisajes y las fotografías intervenidas que desarrolló en su última etapa creativa.Para la curadora Florencia Battiti, el recorrido artístico de Macciò tomó impulso en una de las décadas más disruptivas, los años 60, un tiempo de rupturas formales y políticas, de experimentación y vitalidad. “A lo largo de más de cinco décadas, el artista desplegó una producción plural y en permanente transformación. En cada serie, en cada obra, moduló el registro pictórico que consideraba más adecuado para recrear su motivo”, indicó.Entre esos motivos aparecen también las grandes ciudades: Roma, Venecia, Nueva York y Buenos Aires fueron protagonistas de una parte importante de su producción. “Ciudadano del mundo y flâneur metropolitano, supo ser un testigo sensible de las ciudades en las que vivió o visitó, captando su atmósfera, su pulso, su caos o su silencio”, señaló Battiti.Pintar de manera objetivaEn una entrevista realizada a propósito de sus pinturas de Nueva York, Macciò recordaba la fascinación que sintió al llegar a esa ciudad: “Me agarró una cosa visual, me entusiasmó. Y empecé a pintar de manera objetiva. Es como una crónica, no cargué ninguna tinta especial. Es lo que vi. Pinté lo que vi”.Además de piezas de gran formato pertenecientes al acervo institucional -como “Falsa visión” (1961) o “La momia” (1963), ganadora del Premio Internacional de Pintura del Instituto Torcuato Di Tella-, en la exposición podrán verse por primera vez un conjunto de témperas fechadas hacia 1970, adquiridas en los últimos años para la colección del Bellas Artes.Entre sus numerosos reconocimientos, Macciò recibió el Premio de Honor del Salón Nacional de Artes Plásticas en 1967, representó a la Argentina en dos oportunidades en la Bienal de San Pablo (1963 y 1985) y también en la Bienal de Venecia en 1968 y 1988. Su obra integra numerosas colecciones nacionales e internacionales, como la Solomon R. Guggenheim Foundation de Nueva York, el Museo Reina Sofía de Madrid, el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro y el Museo de Arte Moderno de México, entre otras.La muestra Rómulo Macciò. La pintura como destino. Obras 1960-2016, que cuenta con el apoyo de Amigos del Bellas Artes, podrá visitarse hasta el 14 de febrero de 2027 en el Pabellón de exposiciones tempor arias del Museo Nacional de Bellas Artes, Av. del Libertador 1473, ciudad de Buenos Aires.
Rómulo Macciò y su universo pictórico: una gran muestra en el Bellas Artes
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