El envejecimiento de la población plantea nuevos desafíos para los sistemas de cuidado, desde el costo de la atención hasta las condiciones de trabajo de quienes acompañan a las personas mayores. En Estados Unidos, la esperanza de vida subió a 79 años en 2024, la cifra más alta registrada hasta ahora, según el último reporte de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, conocidos como CDC.Para Roberto Espinoza, experto en cuidado de adultos mayores y fundador de The CareWorks Project, el problema también está en la forma en que se concibe ese servicio: un modelo que nació ligado al ámbito hospitalario y que necesita adaptarse a las necesidades actuales.En una entrevista para el pódcast Risking Old Age, Espinoza explicó por qué considera necesario transformar la atención a largo plazo. "En muchos casos, las residencias de ancianos aún conservan la estética de un hospital. Y eso no es lo que la gente quiere", afirmó.El especialista sostuvo que, incluso cuando una residencia es la alternativa más adecuada para alguien que necesita asistencia permanente, el entorno no debería hacerle sentir que vive en una institución médica. La atención, señaló, debe contemplar a la persona más allá de sus necesidades clínicas.Su propuesta apunta a construir espacios más humanos, donde cada residente pueda conservar, en la medida de lo posible, su identidad, sus preferencias y su independencia.Un sistema que necesita adaptarse a otra realidadEspinoza lleva 16 años trabajando en el sector de los cuidados a largo plazo. Comenzó su trayectoria en una organización nacional que administraba un centro para personas mayores en Nueva York, donde se interesó por las políticas públicas destinadas a los adultos mayores en situación de mayor vulnerabilidad.Después pasó cerca de una década al frente del área de investigación de una organización dedicada a mejorar las condiciones laborales de los cuidadores domiciliarios y los auxiliares de enfermería. Esa experiencia le permitió observar las dificultades que atraviesan tanto las familias como los trabajadores y quienes necesitan asistencia.A partir de ese recorrido creó The CareWorks Project, una iniciativa cívica orientada a desarrollar soluciones para mejorar la calidad de la atención, respaldar a los cuidadores y fortalecer la economía del cuidado.Según explicó el especialista, el sistema actual fue concebido a comienzos del siglo XX, cuando la atención a las personas dependientes se entendía como una extensión de los hospitales. Sin embargo, el crecimiento de la población mayor y la diversidad de necesidades actuales exigen revisar ese enfoque. El objetivo, sostuvo, es que las personas puedan sentirse en casa más allá del lugar donde reciban asistencia. Para conseguirlo, consideró fundamental respetar sus particularidades y garantizar un trato que preserve su dignidad.El costo constituye otro de los grandes obstáculos. De acuerdo con Espinoza, muchas familias estadounidenses no pueden sostener más de uno o dos años de cuidados, tanto domiciliarios como institucionales. Además, el gasto económico convive con una carga menos visible: la de los familiares que reducen sus jornadas laborales o abandonan sus empleos para atender a un ser querido.En la entrevista, el especialista citó una estimación del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos según la cual el país destinó alrededor de US$564.000 millones a servicios y apoyos de atención a largo plazo en 2023. Esa cifra no incluye todos los costos del cuidado no remunerado que asumen las familias.A esta situación se suma la falta de personal. Espinoza señaló que la rotación de trabajadores en puestos de atención directa puede alcanzar entre el 60% y el 100%, muchas veces durante los primeros 90 días. Los bajos salarios, la precariedad y las escasas oportunidades de desarrollo profesional dificultan la permanencia en estos empleos.También advirtió sobre el riesgo de que la crisis se agrave frente al envejecimiento de la generación del baby boom y al aumento de necesidades complejas, como las asociadas con el Alzheimer, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes.Por eso, planteó que los gobiernos y el sector privado deben invertir en servicios de calidad y generar mejores condiciones laborales. La transformación, concluyó Espinoza, no consiste solo en ampliar la capacidad de atención, sino en construir un sistema que acompañe a las personas mayores sin quitarles aquello que las hace únicas.
Roberto Espinoza, experto en cuidado de adultos mayores: "En muchos casos, las residencias de ancianos aún conservan la estética de un hospital. Y eso no es lo que la gente quiere"
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