Reclamos, carpas y alquileres imposibles: cómo es el acampe de los jóvenes que sacude a Madrid

Reclamos, carpas y alquileres imposibles: cómo es el acampe de los jóvenes que sacude a Madrid

MADRID.- “¿Se han dado cuenta? Esto es histórico”, le dice, emocionado, Javier Díaz a Blanca y Rocío antes de improvisar un medio abrazo a sus amigas. Ellos están en el epicentro de la manifestación desatada después del desalojo de la jubilada Maricarmen Abascal, un acampe multitudinario que permanece desde el sábado en Sol. Para evitar la garúa, han decidido pasar la noche debajo de un toldo improvisado. Es la vigilia del paquete de medidas que, esperan, el gobierno apruebe mañana para descomprimir el mercado inmobiliario.“Míranos: empezamos con unos cartones y ahora es un campamento bien montado”, dice, orgullosa, Rocío. Ella, como los miles de jóvenes que se acercaron estos días hasta el centro de Madrid para acompañar la protesta del Sindicato de Inquilinos porque los afecta en primera persona.“Tengo 37 años y estoy compartiendo el piso con otras personas. Habrá gente que me diga que no he planificado bien mi vida, pero no. La vida aquí te atraviesa porque estás en modo supervivencia todo el rato: los sueldos son una mierda, tienes que pagar un alquiler alto, tienes que pagar la vida con una inflación del copón. Ya quisiera vivir sola, pero no puedo hacerlo. Tengo que depender de un amigo o de una pareja para tener mi propio espacio. Es un problema bastante serio, por eso estoy aquí”, relata Rocío ante la consulta de LA NACION.Una manifestante se asoma de una de las carpasOSCAR DEL POZO - AFPJavier, 26 años, levanta la voz a medida que explica los argumentos de su decisión: acampar desde el sábado frente al despacho de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. “Yo vivo con mi pareja, pero también con otra chica. Pago 500 euros por una habitación y estoy muy feliz en mi barrio, me he enamorado de ese lugar, pero en un año vence mi contrato y no sé qué pasará, por eso estamos reclamando que haya alquileres congelados. ¿Por qué aceptamos en España que la sanidad no es un negocio, pero nos cuesta tanto aceptar algo parecido con la vivienda?”, cuestiona.El martes es el día clave. Pedro Sánchez negocia el decreto Maricarmen, que se tratará mañana en el consejo de ministros. El oficialismo tendrá que hacer equilibrio entre la izquierda y los grupos más conservadores para aprobar un paquete de medidas que, luego, deberá ser ratificado por el Congreso de los Diputados. Las posiciones dentro del oficialismo eran todavía distantes este lunes. La izquierda reclama congelar los alquileres y otras medidas más drásticas para intervenir el mercado. El Partido Nacional Vasco y los catalanes de Junts prefieren contener los precios con beneficios impositivos para los propietarios.Manifestantes adentro de carpasOSCAR DEL POZO - AFPMientras el oficialismo negociaba, la oposición fijaba su postura sobre el acampe en Sol. “Vemos propuestas profundamente ideológicas, como por ejemplo proponer expropiar viviendas o ya directamente que el inquilino se quede en ellas si tiene una edad determinada”, aseguró este lunes Díaz Ayuso. “Yo pido que me avisen a partir de qué edad dejo de pagar a mis caseros para ya quedarme en ella (en la vivienda), y a lo mejor en la próxima manifestación de inquilinas me sumo y pido ya quedarme”, ironizó, en referencia al caso de Maricarmen, la anciana de 87 años que fue desalojada la semana pasada.Si Maricarmen fue la gota que rebalsó el vaso de los jóvenes, la penúltima fue el escándalo por la compra de un ático por 6 millones de euros con dinero de la Comunidad de Madrid para el uso personal de Díaz Ayuso. “Ayuso pírate, Ayuso pírate”, le gritan desde la acampada frente a su despacho.Miembros de un sindicato de inquilinos se manifiestan dentro de una Agencia de Vivienda Social (AVS) en Madrid el 28 de septiembre de 2026, en medio de la crisis de vivienda provocada por el desahucio la semana pasada de una mujer de 87 años. La pancarta reza: «Para (la presidenta regional de Madrid, Isabel Díaz) Ayuso, un ático, por nuestros desahucios de clase».THOMAS COEX - AFPPara llegar hasta Ricardo Chacón, 56 años, hay que sacarse las zapatillas y atravesar una alfombra improvisada con papeles que todavía se mantiene seca a pesar de la constante llovizna. Está acompañado por Inmaculada y Rosa, ambas sexagenarias y jubiladas. “Ayuso y (José Luis Martínez Almeida, alcalde de Madrid) son los enemigos porque apoyan a los fondos buitre y a los bancos. Milei también es el enemigo, son de la misma calaña”, asegura este empleado sanitario.¿Qué responsabilidad le cabe a Pedro Sánchez”, le pregunta LA NACION? “Este gobierno, entre comillas progresista, está ante una situación complicada porque lleva ocho años sin hacer nada con la vivienda. ¿Ahora que nos hemos tirado a la calle vamos a hacer la gran maravilla? No, ya no da tiempo. Tocará votar a otro gobierno de izquierda para que lo haga”, desafía.Pero más allá de las críticas, Ricardo sonríe porque -dice- está feliz porque “los jóvenes están luchando”. Y cuenta su testimonio familiar: “Mi hijo gana un sueldo de 1500 euros, que no está mal, pero no tiene manera de irse de casa”.Atardece en Madrid y los manifestantes se preparan para pasar otra noche, quizás la última. La organización se plantó en el centro de Sol con una carpa naranja y, desde allí, el Sindicato de Inquilinos planifica las actividades culturales, reparte comidas, recibe a invitados ilustres como Pedro Almodovar y atiende a la prensa. Miles de jóvenes se amontonan a su alrededor, algunos arman sus carpas y otros las desarman mientras los turistas que cargan bolsas de Zara los miran sorprendidos.Manifestantes acampan con tiendas de campaña para protestar contra los desahucios y la crisis de la vivienda frente a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, en la Puerta del Sol, el 27 de septiembre de 2026OSCAR DEL POZO - AFPBianca, 27 años, llegó esta noche para acompañar a sus amigos Javier y Rocío. Como ella, muchos jóvenes se sumaron en las últimas horas para esperar la decisión que tomará mañana el gobierno español. “Este despertar de la juventud es histórico y quiero estar aquí. Como pasó hace 15 años (por el 15-M). Estoy emocionada porque hay algo que puede cambiar. Si nos organizamos podemos hacer mucho ruido”.España

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