¿Quién será el próximo presidente de EE.UU.? Las elecciones relanzan la carrera hacia 2028 y ya se instaló “un nuevo Obama”

¿Quién será el próximo presidente de EE.UU.? Las elecciones relanzan la carrera hacia 2028 y ya se instaló “un nuevo Obama”

Tras la arrasadora victoria del Partido Demócrata en las elecciones de medio término del martes, que le devolvió el control de ambas cámaras del Congreso, el mapa político de Estados Unidos quedó redibujado y la carrera por la sucesión de Donald Trump en 2028 empezó a tomar forma.Pero los comicios también ofrecieron un primer diagnóstico sobre la disyuntiva que deberá resolver cada partido a la hora de definir con qué estrategia buscará ocupar la Casa Blanca cuando el magnate deje el poder.Trump habla con periodistas durante una recorrida por las obras de construcción del salón de baile de la Casa Blanca, en WashingtonAlex Brandon - APEl Partido Republicano tendrá que optar entre el ala más cercana al mandatario y a su base de seguidores, conocida como MAGA por el lema “Make America Great Again”, y el sector más tradicional del partido. El Partido Demócrata, por su parte, deberá decidir si se mantiene fiel a su identidad histórica o si apuesta por los dirigentes de su ala izquierda, que vienen sumando victorias, como la de Abdul El–Sayed el martes en la disputada elección para el Senado en Michigan.A continuación, un repaso por los principales nombres de cada partido y su ubicación en cada uno de esos espacios.Los demócratas del establishmentEl ala tradicional reúne a la mayoría de los nombres que encabezan las encuestas. Tras los resultados del martes, lo más probable es que intenten apalancarse en el argumento de que son los moderados con experiencia de gestión quienes ganan en los estados disputados.Los dos nombres con más peso del sector son también los que lideran los sondeos. La exvicepresidenta Kamala Harris encabeza el promedio de RealClearPolling –un sitio estadounidense que ofrece un conglomerado de encuestas–, con 24,2% al 1° de noviembre, según Newsweek, aunque algunos analistas atribuyen esa ventaja más a su alto nivel de conocimiento que a un deseo real de verla en una tercera campaña presidencial.Gavin Newsom adelantó que no se postularía a presidente si Kamala Harris se presenta como candidataFotomontaje editado con IADetrás aparece el gobernador de California, Gavin Newsom, con 14,2%. Para muchos estrategas es el favorito de la interna, después de un año en el que pasó de tender puentes con el universo MAGA a confrontar abiertamente con Trump. El martes pudo atribuirse parte de las bancas que ganó su partido gracias al rediseño de los distritos electorales de California que impulsó en 2025. Entre los dos, sin embargo, hay una tensión sin resolver, porque Newsom anticipó en septiembre que no se presentará si Harris decide competir.El argumento moderado lo encarnan sobre todo los gobernadores. Josh Shapiro, exfiscal general de Pensilvania, obtuvo la reelección con más del 60% de los votos y arrastró a otros demócratas en un estado que el partido había perdido en 2024. Andy Beshear, hijo de un exgobernador y dos veces electo en la republicana Kentucky, puede reivindicar como jefe de los gobernadores demócratas los triunfos en Georgia, Ohio, Iowa y Texas. JB Pritzker, heredero multimillonario de la cadena hotelera Hyatt, logró un tercer mandato en Illinois, aunque su tono combativo y su gestión progresista lo dejan a mitad de camino entre las dos alas.Jon Ossoff habla durante un acto de celebración la noche electoral, tras ser reelegido en las elecciones de medio término de Estados Unidos, en Atlanta, GeorgiaERIK S. LESSER - AFPLa revelación de la noche fue el senador Jon Ossoff, un exproductor de documentales que llegó al Senado en 2021, con 33 años. El martes retuvo su banca en Georgia por 18 puntos, en un estado que Trump había ganado. Con 9,6% en las encuestas, ya encabeza los mercados de predicción, y el medio británico The Telegraph lo presentó como “el nuevo Obama”. Por ahora, asegura que no tiene “ningún interés” en la presidencia.Osseff pasó a liderar los mercados de prediccionesCompleta el grupo Pete Buttigieg, con 13,1%. El exalcalde de South Bend, Indiana, saltó a la fama nacional en las primarias de 2020. Después, como secretario de Transporte de Biden, fue el primer integrante del gabinete abiertamente homosexual confirmado por el Senado. Sin cargo, fue uno de los dirigentes que más recorrió el país en campaña y ya busca instalar un mensaje económico.Pete ButtigiegFacebook Secretary Pete ButtigiegEl ala progresistaLa izquierda demócrata tiene menos nombres, pero el martes obtuvo una victoria que podría ser fundamental para sus perspectivas futuras. Con el triunfo de El–Sayed en la elección para el Senado en Michigan –un estado que había votado por Trump– el sector logró desafiar la idea de que un progresista no puede ganar en territorio disputado.El-Sayed, el primer senador musulmánJEFF KOWALSKY - AFPNadie capitaliza más ese resultado que Alexandria Ocasio–Cortez, cuarta en los sondeos con 11,8%. La representante por Nueva York milita en los Socialistas Democráticos de América, y en 2018, con 29 años, se convirtió en la mujer más joven en llegar al Congreso. Aportó un millón de dólares a la campaña de El–Sayed, y en octubre había anticipado el mensaje que ahora buscará instalar. “Si Abdul puede ganar en Michigan, cualquiera puede ganar en cualquier lugar”, dijo.Nadie capitaliza más ese resultado que Alexandria Ocasio–Cortez, cuarta en los sondeos con 11,8%Agencia AFPOcasio-Cortez es fuerte entre los jóvenes y cercana al senador independiente por Vermont y principal referente histórico del ala izquierda del Partido Demócrata, Bernie Sanders, y todavía duda entre ir por la Casa Blanca o por una banca en el Senado.El otro nombre del sector es Ro Khanna, representante por un distrito de Silicon Valley y copresidente de la campaña presidencial de Sanders en 2020. Celebró que El–Sayed ganara un estado disputado con una campaña a favor de la salud pública universal y de subir los impuestos a los multimillonarios. “El establishment no puede decirnos que no somos capaces de ganar”, afirmó Khanna, que ya admitió que evalúa competir.Los cercanos a TrumpDel lado republicano, la derrota golpeó de lleno al trumpismo. El sector conserva a los dos favoritos de la interna, pero arranca la carrera con la duda de si la cercanía con el presidente sigue siendo un activo o se ha vuelto una carga.Nadie encarna mejor ese dilema que el vicepresidente JD Vance, primero en los sondeos con 38,6%. Autor del best seller Hillbilly, una elegía rural y exsenador por Ohio, pasó de criticar a Trump en 2016 a convertirse en el heredero natural del movimiento MAGA. Aunque las derrotas en Texas, Kansas e Iowa lo dejaron expuesto, el desgaste parece venir de antes. En Polymarket, sus chances de ser el candidato republicano cayeron del 53% al 43,8% desde septiembre, después de que admitiera que “por supuesto” existe la posibilidad de que decida no presentarse.Trump habla con JD Vance durante el funeral del senador estadounidense Lindsey Graham, en la Catedral Nacional de WashingtonALEX WROBLEWSKI - AFPEl que más aprovechó ese desgaste fue el secretario de Estado, Marco Rubio, con 26,4%. Hijo de inmigrantes cubanos y senador por Florida durante 14 años, compitió contra Trump en 2016. Llegó a su órbita desde el establishment y con un largo historial de halcón en política exterior. Creció al calor de su protagonismo en Venezuela y en la guerra contra Irán, y según Newsweek ese perfil podría protegerlo en parte de la derrota. Trump alimentó la competencia entre ambos, aunque Rubio prometió apoyar a Vance si el vicepresidente se lanza.Con 9,8% aparece Donald Trump Jr., hijo mayor del presidente y ejecutivo de la empresa familiar, que tiene el apellido pero no la experiencia de gestión. El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., sobrino del expresidente John F. Kennedy y abogado ambientalista conocido por su escepticismo frente a las vacunas, llegó al trumpismo desde afuera con su movimiento “Make America Healthy Again”. Aunque descartó cualquier candidatura, suma 4,4% en las encuestas.El propio Trump tampoco parece dar por hecho la candidatura de su compañero de fórmula. Este miércoles, durante una recorrida con periodistas por las obras del enorme salón de baile que construye en la Casa Blanca -en la que habló casi 20 minutos sin mencionar las derrotas de la víspera- el presidente deslizó que Vance “tal vez no se presente”.Marco Rubio habla durante una conferencia de prensa junto al ministro de Relaciones Exteriores de Islandia, en la Casa de las Colecciones, en ReikiavikMARK SCHIEFELBEIN - POOLEl que ya empezó a usar la derrota a su favor es el gobernador de Florida, Ron DeSantis, que figura con 7,5%. Exlegislador y gobernador desde 2019, desafió a Trump en las primarias de 2024, pero desde entonces se convirtió en uno de sus aliados clave, y no descarta un nuevo intento cuando deje el cargo en enero.Ron DeSantisSAUL MARTINEZ - GETTY IMAGES NORTH AMERICAEste miércoles describió el resultado como “el equivalente político del impacto de un meteorito” y advirtió que está “cerca de ser un evento de extinción para los republicanos”. Según DeSantis, de los diez estados más grandes del país, solo Florida quedará bajo control republicano. “El único estado que pudo resistir está justo aquí, en el estado libre de Florida”, se jactó.Los republicanos tradicionalesEl ala tradicional, en cambio, no logró por el momento capitalizar el golpe al oficialismo. Sus referentes no figuran entre los primeros en las encuestas, y la elección les dejó derrotas en sus propios estados.El gobernador de Georgia, Brian Kemp, que en 2020 resistió la presión de Trump para revertir el resultado electoral en su estado, construyó su figura sobre la idea de que se puede ir más allá del trumpismo para seducir a los independientes. En las primarias de junio respaldó a un candidato propio para enfrentar a Ossoff, que perdió ante Mike Collins, el elegido de Trump. El martes, Collins cayó por 18 puntos. La derrota le da a Kemp argumentos contra el trumpismo, pero también golpea su principal carta para 2028, la de asegurar Georgia para los republicanos.El senador texano Ted Cruz es quien más abiertamente se anotó en la carrera. Llegó al Congreso en 2013 de la mano del movimiento ultraconservador Tea Party y fue el principal rival de Trump en las primarias de 2016. “No es ningún secreto que quiero ser presidente”, dijo en agosto, y advirtió que el partido no está encolumnado detrás de Vance.El martes, no obstante, su estado vivió una noche histórica para los demócratas, que se quedaron con todos los cargos estatales por primera vez desde 1961. Entre los derrotados estuvo el gobernador Greg Abbott, que buscaba un inédito cuarto mandato y era otro de los nombres que circulaban para 2028.

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