Por qué Tierra de mi padre es una de las mejores películas de este 2026

Por qué Tierra de mi padre es una de las mejores películas de este 2026

Tierra de mi padre no solamente se centra en el escritor Thomas Mann en un momento muy particular de su vida -más que de su obra-, sino que hace centro en la relación con su hija Erika, y con su hijo Klaus, en esta extraordinaria película de Pawel Pawlikowski, que cierra de manera brillante una trilogía con otras dos excepcionales películas, Ida (2013) y Cold War (2018).Porque el realizador polaco se concentra en la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias inmediatas en la sociedad, pero lo que lo hace más personal, también hace pie al equidistar y preocuparse por sus personajes como seres que sufren. Y mucho.A su vez, lo que plantea Tierra de mi padre es cómo tratar no solo a los criminales de guerra sino también a los que fueron cómplices de atrocidades humanitarias.Thomas Mann, de regreso a AlemaniaEl Thomas Mann que toma Pawlikowski es el que en 1949 llega a Alemania, de la que había huido en 1933 escapando del nazismo, desde los Estados Unidos.Acompañado por Erika, su hija -a la que Sandra Hüller le impone esa presencia tan vital y desconcertante que le vimos en Anatomía de una caída y Zona de interés, porque no sabemos cómo reaccionará en ningún momento, lo que vuelve al personaje terriblemente atractivo-, está preparando sus discursos.Es que el Premio Nobel de Literatura piensa no solamente visitar el sector alemán controlado por los estadounidenses sino también el soviético. Lo hizo en el marco del bicentenario del nacimiento de Johann Wolfgang von Goethe, pilar de la cultura alemana.Pero la película no arranca con el autor de Muerte en Venecia, sino con Klaus (August Diehl), su hijo. Está charlando por teléfono con Erika y demuestra dentro de su marcado sarcasmo, lo deprimido que está. Erika espera que se encuentre con ella y su padre en Francfort.Una película de hallazgos, y no solo formalesTierra de mi padre está llena de hallazgos, no solo formales, por la fotografía en blanco y negro de Lukasz Zal, y el diseño de arte para reflejar una Alemania destruida o en estado de descomposición, como quieran llamarla. Erika no puede entender que en el agasajo a su padre haya tantos encumbrados fascistas y nazis, y bien que no dejará pasar oportunidad para manifestar lo que siente.Thomas Mann (un Hanns Zischler siempre medido, hasta cuando enfrenta a los fascistas) fue utilizado como un objeto de propaganda por las dos Alemanias, cada una queriendo aprovecharse de él, chuparle la sangre y vanagloriarse de su presencia.Si bien la película testimonia el inconformismo de Erika -y llegado el momento, del propio Mann, a sus 74 años, seis antes de morir- es en las escenas en las que padre e hija comparten su intimidad cuando Tierra de mi padre llega su punto más alto. A conmover.A veces, con palabras, o también Pawlikowski se nutre del sonido, de la música. Cuando Thomas y Erika se escapan e ingresan a una iglesia en ruinas, escuchan a un organista tocando una obra de Bach, el músico predilecto de Klaus.Esa escena basta para que Tierra de mi padre se convierta en una de las mejores películas de este 2026, que en su paso por la competencia del Festival de Cannes le significó a Pawel Pawlikowski el premio al mejor director ex aequo, cuando la película, y él, merecían un reconocimiento mayor."Tierra de mi padre"ExcelenteDrama. Polonia / Alemania / Francia, 2026. Título original: "Fatherland", 82'. De: Pawel Pawlikowski. Con: Sandra Hüller, Hanns Zischler, August Diehl, Joachim Meyerhoff. Salas: Cinemark Palermo, Cinépolis Recoleta y Avellaneda, Showcase Belgrano y Norcenter.

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