Por qué cae la confianza en el plan de estabilización: ruidos en el mercado, la lección de Perú y el efecto desde EE.UU. que espera el Gobierno

Por qué cae la confianza en el plan de estabilización: ruidos en el mercado, la lección de Perú y el efecto desde EE.UU. que espera el Gobierno

En la época en que Javier Milei trabajaba para HSBC alguien le dijo que se parecía a Karl Marx. Se había dejado la barba larga. El comentario le causó tan poca gracia que fue y se afeitó al ras para el otro día.Tampoco quizá le genere gracia que asocien su determinismo económico al del autor de El Capital. El economista alemán sostuvo que las reglas del capitalismo, y sus contradicciones, establecían desde nuestras conductas en la vida hasta las luchas y la definición política del Estado moderno.El determinismo económico es una viga en el método Milei: su apuesta es que si dejan atrás las cuestiones fiscales y monetarias, las piezas restantes de la vida económica y social del país se acomodarán solas.Pero es sabido que esa estrategia conlleva riesgos. Ya sea por aspectos técnicos de política económica o de estrategia política, el plan de estabilización condujo a Milei a transitar paisajes distintos a los que imaginó en 2023, o incluso el año pasado cuando decía que para agosto la inflación empezaría con cero. Meses atrás los pronósticos de crecimiento decían que el PBI este año subiría 2,5% (ahora menos de 1%). El Gobierno incluso anunció este martes que cobraría impuestos a las Ganancias a la compraventa de Cedars para reforzar la recaudación. Dio marcha atrás justo cuando empezaba a generar ruido la medida.Economistas experimentados como Ricardo Arriazu y Domingo Cavallo consideran que es necesario recalibrar la política económica. Para ambos, ha crecido el riesgo de que la desaceleración de la actividad disminuya las chances de Milei en 2027.Arriazu critica específicamente la política de financiamiento de la Secretaría de Finanzas -y no la política monetaria-. Según el economista, hubo un mal manejo del Gobierno que lo llevó a absorber $ 18 billones de más. Esto significó un aumento de la deuda y un raleamiento del crédito interno. ¿Qué sentido tiene en un país como la Argentina, tan falto de crédito, donde el FGS de la ANSeS es el principal tenedor de stocks de préstamos de largo plazo, seguir comprando bonos del Tesoro?Cavallo apunta contra el temor del Gobierno de que los pesos que queden en la economía, por la compra de dólares del Banco Central, fogoneen la inflación. Para el ex ministro una eventual crisis cambiaria por no contar con las reservas suficientes para enfrentar una economía global más incierta antes de completar la baja de la inflación, sería más peligrosa que el efecto de emitir pesos para comprar reservas.El equipo económico responde que los economistas están equivocados. El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, dijo la semana pasada que una derrota de Donald Trump en las elecciones era descontada por el mercado y que la ayuda de Washington al gobierno de Milei se mantendrá haya mayoría republicana o demócrata en el Congreso. También dijo que la volatilidad financiera alrededor de una elección no tiene que ver con la incertidumbre de su resultado sino con la fragilidad de los fundamentals y que Argentina está en mejores condiciones de enfrentar una corrida en 2027 porque hoy la economía cuenta con más dólares y menos pesos para presionar el tipo de cambio.Este martes subió el dólar ($ 1.550) y el BCRA no compró divisas en cuatro de las últimas seis ruedas (incluida la del martes). Fue una jornada además en la que el riesgo país aumentó y cerró en 831 puntos básicos. Cuando Luis Caputo anunció su programa financiero para 2027 (en julio), el índice estaba en 403 puntos.Un economista del peronismo ensaya una explicación de esto. “La política del Gobierno no genera certezas en lo institucional y orada la confianza en el actual modelo gatillando la suba del riesgo país”.Un trabajo reciente de la consultora Eco Go señala algo de ello al hacer una comparación minuciosa entre la estabilización de Perú con Alberto Fujimori en 1990 y la de Javier Milei en 2023.El punto de partida peruano fue más dramático que el argentino. Terrorismo, híper, dolarización de la economía e inflación de un dígito a los siete años de lanzar el plan.El avance peruano fue gradual. La remonetización de la economía, un término que Milei acuñó, llegó en una segunda etapa y luego de que el Banco Central comprara muchas reservas emitiendo soles y aumentando el crédito en moneda local.Hay muchas diferencias entre este acaso argentino y el peruano. La principal es que Milei se ha recostado más en la apreciación del peso que Fujimori en la del sol. Según la Fundación Ecosur a los 33 meses de empezado el plan de estabilización el dólar en Argentina perdió 27% frente a la inflación. En Perú solo 2,7%.La segunda gran diferencia es que las reglas que se construyeron después de la hiperinflación en Perú terminaron sobreviviendo incluso a quienes habían protagonizado la crisis con el régimen anterior. Alan García rompió con el FMI y cantó el default en los 80. Veinte años después volvió a ser presidente y mantuvo el rumbo. “Una estabilización empieza a convertirse realmente en régimen cuando cumplir los contratos deja de depender de quién gana una elección”, dice Eco Go.Un trabajo de Equilibra de esta semana proyecta que el escenario base más probable para el año próximo es que no haya PASO y Milei llegue competitivo. La economía este año crecería 0,6% y 1,5% el próximo. “El tema es si el mercado empieza a preguntarse si Milei no reelige”.¿Cuál sería el impacto en este plan de estabilización del riesgo ‘no reelección de Milei’? Es el Rubicón que Argentina aún no cruzó y Perú sí. También Chile y Brasil. El éxito de la estabilidad en ninguno de estos casos exigió tanto determinismo como de construir certezas y consensos sobre ella.

Original Source

Read the full article at Clarin →

KhanList aggregates and links to publicly available news content. We do not host full articles from third-party sources. Always verify important information with original sources.