Paren las rotativas: llega el Papa y se metió la Corte en la AFA. ¿Se viene la noche para Tapia?

Paren las rotativas: llega el Papa y se metió la Corte en la AFA. ¿Se viene la noche para Tapia?

Esta semana las palmas se las lleva Paraguay. Estábamos atentos al nuevo viaje de Milei a España y al encuentro cara a cara con Sánchez y el Rey, en una más que gris Cumbre Iberoamericana, y las cosas estaban pasando por aquí: en apenas un día, el oficialismo colorado, con gente de la oposición, se cargó a lo bestia al presidente Santiago Peña.Algo sobre Milei: en la foto de Madrid se lo ve fuera de lugar. Pero digámoslo: se comportó bastante normal. No le regaló al anfitrión Sánchez la sonrisa más atractiva del mundo, nadie esperaba eso. Un saludo rápido y de mala gana, y a otra cosa. Para Felipe, un apretón de manos cálido. Pero esta vez no sufrió ataques de ira ni insultó a nadie. Vamos progresando.Tendría que haber estado con él su amigo Peña, pero explotó el banco del que había sido, hasta asumir, uno de sus dueños o lo seguía siendo como muchos imaginan, y le explotó también la presidencia. Está claro que a Peña nunca se le pasó por la cabeza que iba a terminar como terminó hace casi veinte años el presidente de izquierda y ex obispo Fernando Lugo.El Ueno Bank, del que Peña tenía el 20% y que en apenas tres años pasó de financiera del montón a banco mimado por el poder, con la mitad de la población como cliente y depósitos al por mayor de empresas estatales, incluida la plata de las pensiones, Itaipú y hasta la Conmebol de los amigos del Chiqui Tapia, a la que además esponsoreaba, prestó más de lo que podía prestar. Un descalabro que se conocía o se conocía en parte, y que fue usado como argumento por el jefe del Central, puesto por el propio Peña, para clausurarlo. Fue la excusa más que la causa del cierre. Ese jefe del Central había sido presidente de Ueno.Falta de solvencia, autocréditos y un tinglado de bandas de negocios. Demasiado para que el derrocamiento de Peña se trate sólo de una operación política. Pero lo que aceleró todo fue la pelea a muerte, dos semanas antes, de Peña con Horacio Cartes, el jefe del partido Colorado que había sido su padrino político y lo llevó al poder, y que se convirtió en su peor enemigo.Cartes fue presidente y ahora es senador. Recién en julio pudo recuperar la visa para ingresar a Estados Unidos, donde fue calificado como “significativamente corrupto”. Biden le quitó la visa, Trump se la devolvió. Peña intentaba construir un espacio propio y financiarse al margen de Honor Colorado. Creálo: así se llama la facción de Cartes, que en la discusión final con Peña le habría dicho algo así como: “Mejor preocúpate por tu banquito de mierda”.Peña subestimó a Cartes, que venía de perder una elección en Asunción. Creyó que estaba débil y que podría avanzar para imponer su sucesor en la presidencia. Error grave de cálculo: terminó preso. Había buscado renunciar y convertirse en senador vitalicio, como lo permite la Constitución, y tener fueros. Cartes no lo dejó. La embajada norteamericana tomó distancia del expresidente, al que se consideraba hijo dilecto del secretario de Estado Marco Rubio. El Ueno Bank fue esponsor de la Gala de la Hispanidad en Mar-a- Lago, la residencia de Trump.Aquí empezamos la semana del papa León XIV, que ha despertado un exceso de entusiasmo en el kirchnerismo y un exceso de temor en el Gobierno. También despiertan entusiasmos y temores los tiros para el lado de la Justicia que se escuchan estos días contra la corrupción en el fútbol. Vienen del lado de la Corte y del Procurador Casal. Nada menos. La Corte le puso un freno al esfuerzo de la AFA por llevar todas las causas al juez amigo Adrián Charvay, de Campana, que investiga desde enero la mansión de jeque árabe en Pilar que todos dicen es del tesorero Toviggino, menos él. Lo que hizo Charvay fue nada.Para quien no lo recuerda: los supuestos propietarios son el monotributista Pantano y su mamá jubilada. Pantano es del fútbol del Ascenso, por supuesto, y aparece en otros negocios de la AFA, que costeó todos los gastos de la casa de 17 millones de dólares y en la que festejó su cumpleaños el padre del ministro Mahiques, juez de Casación. El fiscal Villar probó que se inventó una caso para sacar al juez Aguinsky y poner a Charvay, con la consigna moyanista de toda causa contra la AFA es mía.Una de las que le llegó fue por lavado de dinero contra los Toviggino en Santiago del Estero. Charvay no tocó el expediente de la mansión pero sobreseyó al toque a los familiares del tesorero. Tres semanas atrás, el fiscal Bringas apeló esa sentencia. El Procurador Casal le pide ahora a la Corte que la causa de la mansión salga ya de Campana. ¿Cambian los vientos?Charvay también había reclamado llevar, o cajonear habría que decir, una denuncia contra el recaudador de la AFA Javier Faroni pero la Corte le dijo que seguirá en manos de la jueza Paula Petazzi y de la fiscal Silvana Russi. Faroni abandonó la producción teatral para trabajar en la AFA y se ve que le encantó. Razones no le faltan: armó la ticketera Deportik y en Miami, dónde si no, TourProDenter, sin empleados ni oficinas ni página web, salvo una foto de Messi, que siempre ayuda. Se dedica a recaudar para los dirigentes y a repartir en secreto esa plata. Hizo una montaña de dólares. La denuncia tiene que ver, precisamente, sobre adónde fue ese dinero. Por un discovery en Estados Unidos, se sabe que, entre otras cosas, financió los gastos de nuevo rico de Toviggino y Tapia, que contrataron más vuelos privados que Elon Musk. Y que giraron fortunas a sociedades truchas, como la armada con un empleado de farmacia en Bariloche. La Procelac redactó un largo informe sobre eso.Salta a la vista que detrás de la AFA está el ministro Mahiques y que su jefa, Karina Milei, está al tanto de todo. Ahora llega el turno de la Corte y a los dirigentes se les puede venir la noche. Seguro que la van a pasar mal. La Corte ordenó que la IGJ vuelva a auditar los balances de la AFA, que para evitarlo huyó a Provincia y se metió bajo el paraguas de Kicillof. La Cámara de Apelaciones avaló esa mudanza a un baldío en Pilar, y la misma actitud asumió el juez Borinsky, que cambió de opinión a pedido de Mahiques, dicen. Borinsky, que ahora chatea con Milei, busca ser juez de la Corte. Ha dicho tantas veces que lo será que ha terminado por creérselo.

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