Monique Udell, experta en comportamiento animal: "Entrenar gatos también puede fortalecer los vínculos y el apego con los niños"

Monique Udell, experta en comportamiento animal: "Entrenar gatos también puede fortalecer los vínculos y el apego con los niños"

El vínculo entre los niños y sus mascotas puede fortalecerse a través de experiencias compartidas. Una investigación de la Universidad Estatal de Oregón encontró que enseñarles a los gatos conductas básicas no solo puede estimular su sociabilidad, sino también aumentar la responsabilidad y el apego de los chicos hacia los animales.El estudio fue codirigido por Monique Udell, especialista en comportamiento animal, y Megan MacDonald, profesora de kinesiología. Las investigadoras analizaron los efectos de un programa de entrenamiento en niños con diferencias en el desarrollo, como el autismo y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).Participaron 36 niños de entre 8 y 17 años junto con sus gatos. La mitad realizó seis sesiones de entrenamiento de 45 minutos, mientras que el resto integró un grupo de control que no participó en las actividades.Cómo el aprendizaje compartido puede fortalecer el apegoDurante las sesiones, los niños aprendieron a enseñarles a sus gatos órdenes sencillas, como sentarse y acercarse cuando los llamaban. La experiencia les permitió interactuar de otra manera con sus mascotas y participar más activamente en su cuidado.Para Udell, compartir este proceso puede favorecer la confianza entre ambos. En declaraciones a la emisora pública KLCC, la investigadora explicó: “Al vivir esta experiencia juntos y sentirse cómodos y familiarizados, pueden apoyarse mutuamente en este proceso”. También señaló que, durante las actividades, “se observa cómo crece su confianza y su entusiasmo”.Los resultados aportaron datos concretos sobre esos cambios. Entre los niños que participaron en el programa, el porcentaje que afirmó haber enseñado cosas nuevas a sus gatos aumentó del 44% al 94%. Además, la proporción que informó pasearlos pasó del 28% al 78%.La responsabilidad en el cuidado de los animales también mostró diferencias entre los grupos: aumentó entre quienes realizaron el entrenamiento y disminuyó entre los participantes que no recibieron esa intervención.El beneficio no se limitó a los niños. Las investigadoras observaron que los gatos que participaron en las sesiones también mostraron una mayor sociabilidad. Esto sugiere que el aprendizaje compartido puede generar oportunidades para que ambas partes se familiaricen y desarrollen interacciones positivas.Udell cuestionó, además, la idea de que los felinos son animales necesariamente distantes. “Los gatos son, en realidad, sociales de forma facultativa”, explicó a KLCC. Esto significa que pueden establecer vínculos estrechos con las personas, aunque también son capaces de vivir de manera independiente.La especialista destacó que reconocer las capacidades de los gatos permite comprender mejor sus necesidades y mejorar la forma de relacionarse con ellos. El entrenamiento, por lo tanto, no consiste únicamente en enseñar órdenes: también puede convertirse en una oportunidad para compartir tiempo, aumentar la participación de los niños en el cuidado y construir una relación basada en la confianza.Los resultados se suman a las investigaciones sobre intervenciones asistidas con animales, que buscan favorecer el bienestar físico, psicológico y social. Aunque el estudio se centró en niños con diferencias en el desarrollo, sus hallazgos permiten explorar nuevas formas de enriquecer la convivencia familiar con los felinos.

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