Minería en la Puna: vuelos estrictos, empleos locales y el desafío ambiental de extraer litio

Minería en la Puna: vuelos estrictos, empleos locales y el desafío ambiental de extraer litio

La producción del litio cambió el paisaje yermo y desolado de la Puna, una región con casi nula vegetación, donde pocos animales y escasos habitantes se adaptan y se aferran a la belleza y a la aridez de la montaña.Con 600 kilómetros cuadrados y a 4.000 metros de altura, el Salar del Hombre Muerto es una de las reservas de litio más grandes de Latinoamérica, ubicada en el departamento de Antofagasta de la Sierra, Catamarca. Allí se viene extrayendo litio desde hace más de tres décadas, pero en los últimos años se potenció la actividad empujada por el boom de las baterías para celulares y, más recientemente, para vehículos eléctricos.En 2025 desembarcó en el salar Rio Tinto, la segunda minera más grande del mundo, que compró Fénix, una de las plantas productoras de litio que había allí. RIGI mediante, hasta ahora la compañía realizó una inversión combinada por US$ 1.400 millones en la construcción de las plantas Fénix 1B y Sal de Vida y se convirtió en la principal productora de litio del país. La compañía también tiene inversiones en litio en Salta y Jujuy.El salar está a más de dos horas de Antofagasta, la población más cercana. Hoy viven y trabajan en Fénix 1B 200 personas. Buena parte de los empleados pasa siete días seguidos trabajando en la mina y siete descansando en sus casas. Los que viven en zonas más cercanas hacen regímenes 14 x 14.Hoy la mayoría de los trabajadores llegan y se van de la mina en los aviones de la compañía que operan bajo condiciones estrictas. Antes de despegar se pesa rigurosamente a todos los pasajeros y sus equipajes para asegurarse de cumplir con las condiciones necesarias para volar en la altura. En la Puna el respeto de los horarios y las condiciones climáticas es clave: los vuelos solo pueden aterrizar y despegar hasta el mediodía. Pasadas las 12 cambian los vientos y es imposible volar.En la Puna casi nunca llueve, pero curiosamente, de vez en cuando nieva. A finales de octubre, cuando la compañía abrió la planta para una visita de prensa, durante unos minutos cayeron unos copos, mínimos, pero perceptibles, lo que aumentó la belleza del lugar, pero a la vez apuró los tiempos del recorrido por la mina por temor a que la nevada creciera y se cerrara la ventana para que el avión pudiera despegar.La mina de litio es en realidad un conjunto de plantas químicas que extraen el litio desde el subsuelo y lo procesan en distintos sectores.La vida en el SalarPor las características de la producción del litio, el perfil de los profesionales se asemeja al de la industria química. Además, buena parte de los operarios son de las comunidades vecinas, como Antofagasta y Belén, que llegan a la mina a poco de terminar la escuela y se capacitan en el terreno para hacer este trabajo. La mayoría de los trabajadores son hombres, aunque de a poco hay más presencia femenina en la mina. A fines de octubre, cuando el presidente Javier Milei voló hasta el Salar para inaugurar la nueva planta, varios trabajadores aprovecharon para sacarse fotos y pedirle que les firme los cascos.En Fénix hay dormitorios para una o dos personas, con baño privado y TV, y espacios públicos que van desde el comedor hasta la canchita de fútbol, pasando por el gimnasio y distintos salones de usos múltiples. La planta nunca para: funciona las 24 horas, todo el año.Según informó la empresa, se prevé que aproximadamente el 70% de los US$ 4.400 millones destinados a ampliar sus operaciones de litio en Argentina se vuelquen en compras y contrataciones con proveedores locales.En la provincia de Catamarca, donde el Estado es uno de los principales empleadores, la minería genera 7.722 puestos de trabajo, de los cuales 3.271 son empleos directos registrados y 4.834 indirectos, según datos del gobierno provincial. A la vez, el sector representa el 70% de las exportaciones de la provincia, con aproximadamente US$ 400 millones anuales.La mayor parte del carbonato de litio que produce Rio Tinto cruza la frontera en camiones y sale por Chile hacia China, Japón y Corea.Según detalla Luciano Mancuso, gerente de Operaciones de Rio Tinto en la Argentina, en la planta de Fénix 1B se utiliza la extracción directa de litio, conocida como DLE por sus siglas en inglés. La salmuera atraviesa un lecho de resina que separa el litio de las impurezas, en un proceso que dura pocos días y permite transformar el litio en carbonato por evaporación mecánica. El DLE es uno de los sistemas de producción que se aplican en el país. El otro formato, el que más se venía usando en Argentina hasta ahora, requiere piletas de evaporación y la operación demanda casi un año. Este sistema es el que se usa en Sal de Vida, la otra planta de Rio Tinto ubicada en el salar.En los últimos años, la minería viene creciendo en el país en parte porque logró conseguir el aval de la licencia social, algo que les había sido esquivo en décadas anteriores. Para revertir la situación, las compañías mineras salieron a ofrecer servicios y puestos de trabajo para los miembros de las comunidades en las que operan, al tiempo que mejoraron las condiciones laborales.El otro foco que está puesto aún sobre las mineras es el ambiental. En el caso del salar, se cuestiona el uso del agua dulce, un insumo escaso en la región. Desde Rio Tinto aseguran que no utilizan agua de los ríos de la zona, sino del acuífero subterráneo que alimenta al salar.Mancuso explica que "los dos sistemas de producción, el DLE y las piletas de evaporación, generan desafíos ambientales. La extracción directa usa más agua, pero la evaporación genera más residuos en tierra. El desafío está en qué hacemos con eso y por eso nos preocupamos de reducir el impacto".

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