-¿En qué situación diría que está hoy la industria argentina?-Como primera cuestión, creo que en algún momento tenía que llegar a la Argentina un proceso en el cual se maneje la inflación, se organicen las cuentas públicas, haya un único mercado cambiario, se quiten los impuestos a las exportaciones y se avance hacia la integración con el mundo. Lo que ocurre es que en el medio de esta transición se da una altísima complejidad porque hay distintas situaciones, en distintos sectores, para adaptarse a este proyecto. La industria es uno de los segmentos que queda más expuestos al modelo en términos de caída de actividad y de apertura de la economía, e incluso ante la imposibilidad de bajar impuestos rápidamente. Somos el sector más impactado de este proceso, con rubros con caídas que van entre el 10% y el 20%.-¿Cuáles son esos sectores?-Textil, calzado, metalmecánica, materiales para la construcción, alimentos. Hay otros que muestran alguna recuperación, como los medicamentos, que tiene que ver con una demanda más inelástica. Y del otro lado tenemos refinación de petróleo y minería. Pero la industria en general tiene caída de la actividad, a lo que se suman factores como la reducción de las ventas y con menores precios, y con un costo argentino que algo se modificó, pero muy poco.-¿El costo laboral mejoró con la nueva Ley de Trabajo?-La Ley Laboral fue importante, hay un avance. De todos modos, la implementación y la mejora de la productividad y la baja de la litigiosidad es un proceso que lleva su tiempo, no se resuelve de un día para el otro.-¿En qué etapa de esa transición de la que habla diría que estamos hoy?-Esto ya lo vivieron en algún momento México, Brasil, Chile, Portugal o Israel, entre muchos otros. Cuando se pasa de una economía inflacionaria a una desinflacionaria, hay una primera etapa en la que se pueden alcanzar valores como el 2% actual, para después poder llegar a cero. Son procesos complejos, en general con problemas de actividad. El gran punto es que la Argentina entró en esta etapa con una acumulación de impuestos muy alta. Hoy el problema de costo argentino es más importante que en los 90.-¿Ve al Gobierno realmente dispuesto a bajar impuestos?-Hay un reconocimiento por parte del Gobierno de que hay que bajar los impuestos. Lo que nosotros planteamos es que el sector transable de la economía, los que están compitiendo globalmente, sobre todos los relacionados con mano de obra intensiva y Pymes, están más golpeado. Ahí es donde planteamos la necesidad de un Régimen Industrial para la Competitividad Internacional (RICI) que empiece fuerte con los más necesitados y les saque el peso del Estado. Estamos midiendo el universo de empresas que serían y el costo fiscal que tendría. Y a esto le tenemos que sumar la agresividad china. La propuesta nuestra es, por lo menos, tener los niveles de impuestos de la región.-¿Cuál sería el costo fiscal para el Estado de una medida de ese tipo?-En esta primera etapa no sería tan alto porque es todo un sector Pyme y muchos sectores con informalidad. También hay sectores que ya tienen algún tipo de beneficios por ejemplo en los aportes patronales o la toma a cuenta del IVA. La propuesta nuestra es, básicamente, una reducción de 20% de impuestos, pero más que reducción, tratar de ponerlo todo a cuenta del IVA. ¿Para qué? Para que no haya incentivos de estar en la informalidad. En vez de bajar, es tratar de tomar; entonces después quedaría un IVA efectivo de entre 7% y 9%, que elimina el incentivo a estar informal.-Dice que estamos en una transición, pero a la gestión Milei le resta un año de mandato, que no parece tanto. ¿Cuánto más aguantan los sectores que hoy tienen caídas de 20%-30%, y con pérdidas de 3.000 empleos mensuales, como marcó hace poco?-Es muy difícil hablarlo a nivel general porque la industria es muy heterogénea. Pero si se diera una reactivación de la economía, el proceso sería más suave para reacomodarse. Si la Argentina este año termina con cero crecimiento y el año que viene sigue así o entra en recesión, seguramente será muy complejo para muchos sectores.-¿Siente cerca la posibilidad de entrar en recesión?-Nosotros ya lo veníamos viendo desde junio; lo vimos y lo alertamos. Señalamos que no había ni una reactivación ni condiciones para que hubiera una reactivación.-¿A esta altura ve posible que el Gobierno salga de su lógica de inflación, superávit fiscal y dólar, y no atender el resto de los síntomas?-Es importante bajar la inflación; no hay dudas sobre esto. Pero también uno ve la experiencia internacional que muestra que, una vez que se llega a una inflación de 2%, hay que mirar todas las variables, como empleo y actividad. Por secar la plaza y dejarla sin pesos se puede bajar la inflación pero con un daño fuerte en la actividad y en el tejido empresario. Hay que tratar de ir acompañando con otras medias.-¿A qué tipo de medidas se refiere?-En primer lugar, medidas que al menos permitan sostener la actividad. El tema de los encajes, por ejemplo, es uno. Hoy están en torno del 45%-50%; son pesos que podrían estar en el mercado para reactivar. Entiendo también que el Gobierno tiene la precaución de prepararse para, quizás, una situación compleja eleccionaria, ya que tal vez quienen tienen pesos van contra el dólar. Entonces también uno entiende la situación de tratar de no entrar en una crisis financiera. Y está bien, pero a cambio de no entrar en una crisis financiera podemos entrar en una crisis de actividad. El Gobierno está muy focalizado en preservar a la Argentina de una crisis financiera pero estamos entrando en un momento difícil a nivel de actividad y empleo. La situación no es fácil de resolver, pero habría que buscar un equilibrio entre las dos. De esa forma se lograría que la inflación baje, aunque no tan rápido, pero no habrá una caída de la actividad tan importante.-Con todo esto, ¿cómo cree que será 2027, con las complejidades que presenta un año electoral, en empleo, consumo y actividad?-A este ritmo, lo ideal ya sería que al menos se frene este proceso de pérdida de empleo y luego se revierta. El año que viene va a depender mucho de lo que haga el Gobierno. Es decir: si continúa tan fuerte con este apretón cambiario y monetario, seguramente vamos a tener que convivir con un mercado sin pesos y con una economía que no crecerá.-No menciona al dólar. ¿Está conforme con la cotización actual?-No le ponemos foco a la cotización del dólar porque es un tema conflictivo para la Argentina. De todos modos, entendemos que si la inflación es del 2%, hay que ir corrigiendo porque sino, a lo largo de un año, con una inflación de este nivel y si no se corrige el dólar, no se aumenta tanto la productividad interna como para compensar esa diferencia. Entonces, a lo largo del tiempo se acumula. La Argentina debería tener un dólar de equilibrio en función de la productividad y también de la inflación.-La industria además tiene abiertos dos frentes externos: las importaciones y el contrabando.-Estamos muy preocupados por el contrabando, la subfacturación y la informalidad. Firmamos un acuerdo con las plataformas para que se empiece a controlar el origen, lo que se vende y quién fue el importador. Hay que hacer un seguimiento porque la competencia desleal no es libre comercio ni libre empresa. Se deben generar igualdad de condiciones. Hay sectores que están casi hasta el 50% de contrabando, como el de los teléfonos celulares. Pero el problema lo tienen también otros como electrodomésticos, cervezas, calzado o textiles.-¿Esto pesa más que la apertura importadora?-Todos los países del mundo importan y exportan. Pero primero se deben generar las condiciones de competitividad internas y controlar la frontera. La industria sustentable es la competitiva.-Relacionado con esto, el Gobierno dice que las empresas son las que deben cambiar. ¿Esto está ocurriendo?-Todas las empresas están en medio de un cambio cultural. Cuando se trabaja con una economía inflacionaria, hay un día que se deja de pelear con el aumento de impuestos o la litigiosidad. Lo que las empresas hacen es escaparse para adelante: “Me tomaron la planta y me aumentaron los costos, subo el precio; tengo un problema energético, subo el precio”. Después de 15 años de una dinámica de escaparse para adelante, resulta que los precios no nos gustan. Y fue un sistema donde todo el mundo se escapaba para adelante.-¿Pero en ese caso la culpa de quién era? ¿Del gobierno o del empresariado?-Es el sistema económico que se genera; un sistema inflacionario donde se cree que las cosas no tienen precio. Ahora ya no se pueden escapar más hacia adelante. A veces se dice: “¿Por qué las cosas salían caras?”; y salían caras porque teníamos una economía totalmente distorsionada que se escapaba para adelante. Era una economía en la cual uno está todo el tiempo cubriéndose y eso hace que estemos llenos de precios distorsionados.-Seguramente hay responsabilidad del gobierno de turno por no generar mejores condiciones. ¿Pero no hay también culpa de los empresarios, que son en definitiva quienes aplican esa política?-El empresariado se adapta a la situación. Pero puede ser que tengamos alguna responsabilidad, en términos de ese planteo.-Hubo muchísimos casos de subas de precios que se dieron para cubrirse ante un posible movimiento del dólar, que incluso tal vez después no era el estimado.-Sí, pero eso fue un momento. ¿Sabe la cantidad de empresas que conocí que se fundieron por la inflación?-¿Se refiere a tratar de ser más acotados en sus ajustes?Claro. En los 80, por ejemplo. La Argentina tenía una gimnasia para la inflación y la gente se adaptó. Después se puede decir: “Tengo los precios altísimos”. Bueno, es el producto del sistema que se generó; el proceso inflacionario lleva a eso.-¿Cómo ve el proceso de la pérdida de empleos hacia adelante?-Es complejo. En la medida que haya una recuperación de la actividad se debería haber una mejora. Porque el proceso vuelve a lo mismo. El motor antes era el gasto público y la emisión monetaria; entonces había que cobrar impuestos para tener más plata para inyectar en el mercado. En este momento es “ahora tenemos que vivir con la dinámica económica que tenemos”, y hay que crecer por inversión y por crédito", y esto es lo que está faltando; las inversiones todavía no están llegando y el crédito no está en los niveles necesarios. Hay que salir del modelo donde el Estado era el motor de la economía, para que lo sea el privado. Ahora estamos en el medio: todavía estos motores no aparecieron en la dimensión requerida y los anteriores se frenaron. Por eso hablo de transición.-¿Y qué pasa si esa transición no tiene continuidad?-Y... eso es lo preocupante.-Porque además esa incertidumbre debe trabar muchas decisiones de inversión, por ejemplo.-Sin dudas. Ese es el gran desafío que tiene la Argentina de acá en adelante; poder sostener este rumbo de normalización. Y por ahí hay que ceder en algunos detalles para poder mantener el rumbo.-¿Cree que el Gobierno está dispuesto a ceder en esos “detalles”?-Esperemos que entienda que lo más importante es sostener el rumbo de normalización y que a veces hay que tomar medidas que no sean del todo ortodoxas, pero que hagan que se pueda sostener el rumbo económico.-Lo que sí parece difícil es que, por lo menos con las opciones que se ven hasta ahora, un gobierno diferente a éste vaya por un camino similar al de Milei.Esto se debatirá el año que viene. Esperemos que este rumbo se mantenga, como lo mantuvo Lula después del proceso que vivió Fernando Henrique Cardoso entre 1996 y 2003. Después Lula continuó los lineamientos de seguridad jurídica y orden macroeconómico, por eso después Brasil creció tan fuerte.-Ya que menciona a Lula, ¿afecta en algún sentido su triunfo electoral?-Sería bueno que en algún momento se normalice la relación con Brasil porque es el principal socio de la Argentina y es importante que el diálogo y el intercambio sean más fluidos. Hay muchas cosas que se están negociando permanentemente. Hoy, si bien estamos con un déficit importante, la Argentina igual tiene que crecer con Brasil.
Martín Rappallini: "Si el Gobierno continúa con este apretón cambiario y monetario la economía no crecerá"
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