Malvinas: frente a dos alternativas

Malvinas: frente a dos alternativas

En abril de 1982, el entonces canciller Nicanor Costa Méndez promovió la ocupación argentina de las Malvinas. El gobierno militar, presidido por el teniente general Leopoldo Galtieri, concretó la iniciativa. Gran Bretaña reaccionó con una acción armada. Galtieri exclamó ante una multitud en la Plaza de Mayo: “Si quieren venir, que vengan; les presentaremos batalla”. Fue el inicio de la guerra. El 14 de junio, 74 días después del desembarco argentino, con 649 soldados muertos, nuestras tropas se rindieron. Días después, Galtieri renunció. Hasta 1982, los isleños no eran parte de la disputa diplomática. La guerra generó un cambio en la diplomacia británica: había que escuchar a los isleños.El presidente Trump manifestó su decepción con Gran Bretaña por su falta de apoyo en la guerra con Irán e insinuó rever su respaldo por el tema MalvinasTras 44 años, la alternativa de confrontación continúa. El presidente Trump manifestó su decepción con Gran Bretaña por su falta de apoyo en la guerra con Irán e insinuó rever su respaldo por el tema Malvinas. La confrontación entre ambos países dio lugar a que el presidente Milei anunciara públicamente ampliar los recursos del Ministerio de Defensa para avanzar en la construcción de una base naval en Tierra del Fuego y crear un Consejo de Seguridad Nacional. Se desea establecer un marco aeroespacial y marítimo, según indicó Milei, para “profundizar la protección ante posibles ataques de todo tipo a la integridad territorial de nuestro país”. La alternativa de confrontación, principalmente militar, no generó avances, sino retrocesos.Otra alternativa surgió en 1982, cuando destacados ciudadanos criticaron la ocupación. El excanciller Luis María de Pablo Pardo dijo que se debió declarar en mora a Gran Bretaña por el incumplimiento de resoluciones de la ONU que, desde 1965, reconocían “los continuos esfuerzos de la Argentina para facilitar el proceso de descolonización”. El político Horacio Sueldo recalcaba: “La mediocridad general de nuestro servicio exterior impidió captar esta posibilidad de negociación”. Jaime Potenze, crítico de cine que vivió en las islas, pronosticaba: “Por muchos años se perderá la posibilidad de recuperar el territorio malvinense; la ocupación fue bochornosa y aberrante”.Una reflexión medular dio Esteban Polakovick, eslovaco radicado en la Argentina en 1947, estudioso de conflictos entre países por territorios reclamados. Sostenía que el origen de los conflictos estaba en “la idea de nación”. Diferenciaba la nación del Estado: la nación se construye a lo largo del tiempo, con una cultura, una lengua, un espíritu expresado en su literatura, las artes, la poesía, la música, un folclore. La nación es una comunidad espiritual, por lo cual de la nacionalidad nadie puede ser despojado, mientras que la ciudadanía es pasible de pérdida. Solzhenitsyn era ruso a pesar de haber sido despojado de la ciudadanía soviética. El Estado, según Polakovick, puede construirse en forma inmediata. Así, la nación puede subsistir sin un Estado: la nación judía existía antes del Estado de Israel y existe fuera de él. Polakovick sufrió a su Eslovaquia cuando el Estado checoslovaco contenía dos identidades nacionales, la checa y la eslovaca. Alemania estuvo escindida en dos Estados. Lo deseable es que cada nación aspire a tener su Estado. “No se esperará que los malvinenses renuncien a su nacionalidad inglesa, porque esta pertenece a su modo de vivir”, concluía Polakovick. Ernesto Sabato dijo: “Nadie como este humanista ha esclarecido tan clara y apasionadamente el concepto de nación”.El Club Político Argentino, creado por el politólogo Vicente Palermo, aportó inteligencia. Sostuvo que “en derecho internacional, tanto la Argentina como Gran Bretaña tienen títulos muy precariamente establecidos sobre las islas”. A 30 años de la guerra, socios del Club pidieron revisar la política para “respetar el modo de vida, los deseos e intereses de los isleños, sin imponerles una soberanía, una ciudadanía y un gobierno que no desean”. Esta mirada tuvo críticas oficiales y de opositores, cuando las tendencias contemporáneas vinculan más la soberanía a la gente, cada vez menos a la tierra.Esta alternativa permite un diálogo inteligente con Gran Bretaña, sin confrontación. Para ello, con acompañamiento de la ONU, se crearía una fundación cuyo objetivo será que la nación inglesa de las islas sea una nación argentina, promoviendo la radicación de argentinos. Las nuevas generaciones argentinas podrán coincidir con un Estado argentino en las Malvinas. La nacionalidad de los antepasados ingleses –herederos de un tiempo de piratería– habrá sido respetada.Director ejecutivo de la Fundación Sales

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