Los radares de velocidad tienen como objetivo controlar que los conductores respeten los límites establecidos y, por ley, deben estar señalizados mediante carteles que advierten sobre la fiscalización electrónica. Sin embargo, existe un detalle en el pavimento que, en la mayoría de los casos, permite identificar dónde se encuentra instalado un control fijo. Se trata de las denominadas espiras inductivas, unos sensores colocados debajo del asfalto que suelen dejar visible un dibujo con forma de cuadrado o rectángulo sobre la calzada. Aunque la mayoría de los conductores pasa por encima de ellas sin advertirlo, estos dispositivos cumplen un rol clave tanto en el funcionamiento de los radares como para identificar los puntos donde se realizan controles de velocidad.“Para contar vehículos se suele utilizar una sola espira en el pavimento. En cambio, para detectar la velocidad se necesitan dos, porque dependiendo del tiempo que un vehículo demora entre pisar una espira y la otra, el sistema puede calcular la velocidad”, explicó Martín Viale, profesor de Sistemas Inteligentes de Transporte de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en diálogo con este medio.Dos espiras en Avenida Márquez, San Isidro, Buenos AiresEntonces, cuando aparecen dos cuadrados consecutivos marcados sobre el pavimento suele tratarse de un punto donde existe un radar destinado a controlar la velocidad. Además, esa misma tecnología también permite contabilizar el flujo vehicular, por lo que un mismo sistema puede cumplir ambas funciones.No obstante, la presencia de espiras no significa necesariamente que haya un radar y, a la inversa, su ausencia tampoco descarta un control; ya que existen equipos que funcionan mediante tecnología Doppler, la cual calcula la velocidad utilizando ondas electromagnéticas y no requiere sensores enterrados en el pavimento (este tipo de radares suele emplearse en operativos móviles o controles rotativos).Los radares Doppler no cuentan con espirasNo solo sirven para hacer multasMás allá de la fiscalización, las espiras tienen múltiples aplicaciones vinculadas con la gestión del tránsito. Los datos que generan permiten conocer cuántos vehículos circulan por una vía, identificar los horarios de mayor demanda y evaluar si una calle o autopista está cerca de alcanzar su capacidad.“Cada carril tiene una capacidad teórica y, mediante estos sensores, se puede saber cuándo una vía comienza a saturarse. Esa información sirve para planificar soluciones, como fomentar el transporte público o implementar carriles exclusivos”, señaló Viale.En las autopistas también se utilizan para mejorar la circulación. En algunas bajadas, por ejemplo, detectan cuando comienza a formarse una fila de vehículos y extienden automáticamente el tiempo de luz verde del semáforo para evitar que la congestión llegue a la traza principal.Además, forman parte de los denominados semáforos adaptativos, que modifican sus tiempos según la cantidad de vehículos detectados en cada sentido de circulación. Incluso, en algunos accesos a hospitales, permiten otorgar prioridad de paso a las ambulancias.Autos usados
Los trucos que los especialistas usan para identificar un radar de velocidad antes de verlo
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