Cuando los hijos adultos dejan de llamar con la misma frecuencia, piden que sus padres avisen antes de visitarlos o toman decisiones sin consultarles, es posible que esas conductas sean interpretadas como una señal de distancia o incluso de falta de respeto.Sin embargo, muchas de esas situaciones pueden tener otra explicación. A medida que los hijos crecen, construyen su propia vida, establecen nuevas rutinas y toman decisiones que ya no necesitan la aprobación de sus padres.Un análisis reúne ocho comportamientos de los hijos adultos que pueden hacer doler a sus padres, pero que no necesariamente significan un desprecio. En varios casos, se trata de límites y cambios naturales en la relación familiar.Las ocho cosas que pueden parecer una falta de respetoAlgunas de las situaciones que más fácilmente pueden generar conflictos son:No llamar tan seguido como los padres esperan: tener menos contacto no significa necesariamente querer menos a la familia.Pedir que avisen antes de ir a visitarlos: una casa propia tiene sus horarios, rutinas y espacios privados.Criar a sus hijos de una manera diferente: las nuevas generaciones pueden aplicar criterios distintos sobre disciplina, alimentación o pantallas.No seguir los consejos de sus padres: tomar una decisión diferente es parte de construir autonomía.Reservarse algunas cuestiones personales: los adultos tienen derecho a decidir qué contar, cuándo hacerlo y con quién hablarlo.Pasar las fiestas con la familia de su pareja: repartir el tiempo entre dos familias implica que no todos los años pueden pasar las mismas celebraciones juntos.Discutir o expresar desacuerdos: tratar a los padres como pares también significa poder tener opiniones diferentes.Mandar mensajes en lugar de llamar: para muchas personas, especialmente las menores de 40 años, escribir es una forma habitual de mantener el contacto.Por qué poner límites no significa alejarse de los padresUno de los cambios que más puede generar incomodidad aparece cuando los hijos empiezan a establecer límites. Pedir un mensaje antes de una visita, por ejemplo, puede sentirse como una pérdida de confianza para un padre que durante años entró a la casa de su hijo sin necesidad de avisar.Pero la situación cambia cuando esa persona tiene pareja, hijos, trabajo y una rutina propia. La vivienda deja de ser simplemente "la casa del hijo" y se convierte en su espacio personal.Algo similar sucede con las decisiones sobre la crianza. Un relevamiento nacional del C.S. Mott Children's Hospital encontró que casi la mitad de los padres consultados había tenido desacuerdos con los abuelos sobre cuestiones relacionadas con la disciplina, las comidas o el tiempo frente a las pantallas.La diferencia de criterios, por sí sola, no significa que los hijos estén descalificando cómo fueron criados. Puede reflejar que cuentan con información diferente y quieren aplicarla a sus propios hijos.Cuando los hijos dejan de pedir consejos y empiezan a decidir solosOtra fuente frecuente de tensión aparece cuando los hijos adultos dejan de seguir los consejos de sus padres. Para alguien que durante décadas estuvo acostumbrado a orientar a su hijo, que este tome una decisión diferente puede sentirse como un rechazo.Un estudio de la Universidad de Michigan realizado con 158 familias encontró que los consejos no solicitados eran una de las principales fuentes de tensión entre padres e hijos adultos, especialmente entre madres e hijos. Además, esa diferencia aumentaba a medida que los hijos eran mayores.También puede doler quedar afuera de determinadas cuestiones personales. Un hijo puede contar un cambio de trabajo, un problema de salud o una decisión importante después de haberlo conversado primero con su pareja o con otra persona.Eso no necesariamente significa que quiera ocultárselo a sus padres. Como adulto, tiene la posibilidad de decidir qué información comparte y en qué momento.La misma lógica aparece con las llamadas. Una encuesta de YouGov realizada en 17 países encontró que los mensajes de texto eran la forma más habitual de mantenerse en contacto con la familia, especialmente entre los adultos jóvenes.
Los expertos en psicología coinciden: las 8 cosas que hacen los hijos adultos que no son una falta de respeto, incluso cuando se sienten así
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