Los expertos coinciden: "Los ventiladores favorecen la evaporación del agua en la superficie de la piel, que se deshidrata y se reseca"

Los expertos coinciden: "Los ventiladores favorecen la evaporación del agua en la superficie de la piel, que se deshidrata y se reseca"

Durante los días de altas temperaturas, el ventilador suele convertirse en uno de los principales aliados para aliviar el calor. También es habitual recurrir a él durante la noche, cuando las temperaturas dificultan el descanso.Aunque se trata de una alternativa sencilla para generar una sensación de frescor, su uso prolongado puede tener algunos efectos que no siempre se conocen. El principal problema aparece cuando el flujo de aire se mantiene directamente sobre el cuerpo durante varias horas.La dermatóloga Andrea Combalia explicó a Elle que "dormir con el ventilador orientado directamente hacia la cara o el cuerpo puede favorecer la deshidratación de la superficie de la piel, porque el flujo continuo de aire acelera la evaporación del agua". Al acelerarse la evaporación, la superficie cutánea puede perder humedad y presentar una mayor sensación de sequedad.La farmacéutica Karla Pires también se refirió a esta situación en la revista ¡Hola!. Según indicó, "la piel se deshidrata y se reseca, y las zonas sensibles del rostro son las primeras en verse afectadas". Entre ellas se encuentran los labios y los ojos. Ambas zonas presentan características que las hacen más sensibles frente a determinados factores ambientales.En el caso de los labios, Pires explicó que tienen "una barrera más frágil y menos glándulas sebáceas que otras zonas, por eso se resecan y se agrietan con facilidad". El calor, el sudor y una hidratación insuficiente pueden sumarse a la acción constante del aire y provocar "esa sensación de labios cortados".Ojos secos después de dormir: el ventilador también influyeLos ojos tampoco quedan al margen. Las corrientes de aire pueden afectar a la película lagrimal, una capa que cumple una función importante para mantener la superficie ocular protegida y confortable. La especialista la define como "una barrera protectora esencial para mantener el confort ocular". Cuando la corriente de aire acelera su evaporación, pueden aparecer "sequedad, picor, escozor o sensación de arenilla", explica Pires."Por eso muchas personas notan los ojos más secos después de dormir con el ventilador cerca o tras pasar varias horas trabajando con el aire apuntando hacia la cara", concluye.La recomendación, sin embargo, no consiste en dejar de utilizar el ventilador, sino en evitar una exposición directa y prolongada. "Si bien no es aconsejable dirigirlos directamente a la cara al dormir, ni siquiera durante el día por periodos prolongados, es perfectamente posible beneficiarse de ellos dirigiéndolos hacia otras partes del cuerpo o manteniéndolos a cierta distancia para que el aire refresque sin irritar la piel".

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