Los datos negativos de la economía generan inquietud y debate en el Gobierno sobre la necesidad de adoptar medidas

Los datos negativos de la economía generan inquietud y debate en el Gobierno sobre la necesidad de adoptar medidas

La pobreza trepó a 32,3%. El desempleo no bajó en el segundo trimestre del año: se ubicó en 7,9%, contra 7,6% el mismo período de 2025. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de julio cayó 2,9% y comercio (-5,1%), industria (-4,6%) y construcción (-3,3%) estuvieron por debajo del promedio. Las ventas en supermercados en julio fueron para atrás 2,1% en relación con igual mes del año anterior. El viernes, el riesgo país cerró en 609 puntos y el dólar alcanzó un valor nominal anual máximo: $1545.El Gobierno sigue aferrado al principal activo del programa, la inflación, que en agosto marcó 1,7%, la menor cifra en más de un año. Javier Milei dijo que con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central el problema va a su fin. En la Casa Rosada se agarran también al derrame que pueda venir de la minería y la pesca. Asimismo, celebran los guiños de la alianza con EE.UU, que les permitió anunciar el “Corredor Andes-Atlántico” como un respiro entre tanto dato en rojo. La concatenación de esos indicadores reavivaron en lo más íntimo del poder un debate ya existente sobre cómo afrontar el año electoral con un Milei competitivo, pero sin un plan platita y con dudas sobre cuán fuerte será el repunte. La duda es el cómo. La discusión genera fricciones hacia adentro de la mesa política. Algunos funcionarios de alto rango afirman que el Gobierno piensa medidas que le den un espaldarazo a la gente, aunque admiten que todavía no hay nada concreto para anunciar. Otros le bajan el precio a eso. En el Gobierno se presentan tantas internas como escenarios posibles. El Presidente sigue inflexible, convencido de que el plan económico está funcionando. Hay voces de alto nivel que aseguran que la mesa política está “más permeable” a “abrir el grifo” para dar señales a la sociedad. La idea es hacerlo sin emitir, a través del movimiento de otras variables, al estilo de los créditos potenciados por el FGS ya anunciados por Luis Caputo. “Para 2027 tenemos que tomar medidas. El problema es el timing. No podés hacer nada antes de tiempo que afecte el equilibrio fiscal o que repercuta en la inflación. Cerca de la elección deberían tomarse las decisiones de mayor impacto, pero es sensible, porque no pueden afectar las cuentas públicas. El interior viene repuntando, pero los centros urbanos, que tienen más electores, son los más complicados”, admite a LA NACION un funcionario de alto rango, que entiende que algo hay que hacer.De ese riñón, una fuente de la Rosada explica que el mayor sacudón no llega por los datos del Indec, sino por los comentarios que los propios funcionarios reciben de “gente cercana”, como empresarios pymes. La falta de posicionamiento común es tal, que dentro del esquema más cerrado del poder oficialista existen diferentes versiones sobre el ministro de Economía. Hay funcionarios que refieren que a Caputo en el último tiempo se lo vio atento “al impacto social” del plan, pese a que ante Milei se muestre infranqueable. Otros funcionarios, por el contrario, perciben que Milei y Caputo conservan idéntica sintonía. “Están en otra; no acusan recibo”, se quejan esos sectores. Scott Bessent y Luis CaputoGuilermo Idiart En el karinismo aparecen los más esperanzados. “La resaca de la suba de tasas de octubre pre elección y el Mundial bajaron el nivel de actividad; pero en agosto-septiembre se va a recuperar”, alegan fuentes de esa vertiente y afirman que la pobreza volverá al camino descendente. “Arrancamos en 57% y estamos en 32%”, exponen.Fuentes consultadas refieren que a Bullrich se la ve más insistente sobre acelerar medidas y que Menem es el más elogioso del esquema Milei. Quienes dialogan con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, dicen que está atento al devenir de las variables pero confiado. “Habla mucho con el Presidente y con Toto. Tiene una mirada optimista. Cree que para el año que viene el salario, un factor clave en la elección, va a estar por arriba de la inflación; que así va a incrementar el poder adquisitivo y se va a sentir la mejora, probablemente empujada desde el interior hacia los grandes centros urbanos”, refieren fuentes al tanto. De todos modos es un jugador de varias batallas que sabe leer las señales del cuadro social.En sectores empresariales que bancan a Milei el devenir del programa es un tema complejo. Una amplia mayoría celebra la disciplina fiscal del Presidente y elige creer. Pero los más mileístas rezongan de que hay empresarios que alientan un “empujoncito” para garantizar la reelección y que no vuelva el kirchnerismo. “Hay algunos empresarios que celebramos la determinación de Milei y la consistencia del programa. Pero hay otros que creen que es más importante ganar el año que viene”, expone una voz importante de ese mundo a LA NACION.Karina Milei con Martín Menem, Patricia Bullrich y senadores libertariosEn el círculo rojo ciertos actores se entusiasman con una política monetaria menos restrictiva. Milei ya dijo que el dólar está bien en este nivel. Otros barajan la idea de graduar más la quita de subsidios para 2027, pero por ahora está en el plano de la imaginación. En la Casa Rosada siguen enfáticos en que el espaldarazo solo llegará a través del crédito y las inversiones. Por eso, observan con detalle la suba del riesgo país.“Lo que más complica es el riesgo país, porque en un gobierno que no hace plan platita es vital el financiamiento externo. Si llegás al período alto de campaña con señales hacia el mundo de que la Argentina es un país confiable, tenés más chances; sino, no. Plata en la calle no van a poner porque cualquier cosa que dispare la inflación y arremeta contra el déficit cero es un problema. La idea es: riesgo país bajo, inversiones y acceso al crédito más barato”, desglosa un colaborador de la Rosada. El operativo Milei 2027 está activado. Los equipos políticos saben que el discurso de la motosierra y el ajuste de 2023 no alcanzará. Tampoco habrá obra pública para mostrar. Será lo económico. Ante las cifras de alarma de estos días, se reflotó el fantasma de lo que llaman “el riesgo kuka”. Milei retomó el mote “soviético” para Axel Kicillof, a quien sube a la palestra. Es el opositor preferido del Gobierno.Milei en la ONUHeather Khalifa - FR172147 APEl Milei 2027, aseguran, también tendrá que vender esperanza “en la etapa dos”. En esa línea, el Presidente -que según encuestas del Gobierno oscila en torno a los 30 puntos- prometió el viernes: “Si somos reelectos, 2028 va a ser el mejor año de la Argentina”.Su espíritu reeleccionista anticipado generó dudas sobre por qué la Casa Rosada alentó desde tan temprano el clima electoral, que en la Argentina históricamente pegó en la economía. Karina Milei, que no habló en casi tres años de gestión, esta semana conversó con los medios tres veces. “Vamos por buen camino, sigan esperanzados”, sentenció, en línea con su hermano. En los pasillos de Balcarce 50 hay versiones de que la arenga de reelección venga para refrendar que el candidato es Milei. Los desconfiados perciben que se trata de instalar “la idea de continuidad con otro personaje” y que por eso el esquema oficialista ya lo subió al ring. “Con un círculo rojo que busca candidato, con Bullrich que amaga, y con Macri y Lacunza que también, es como si no estuviera tan claro que el Presidente es el candidato de la centroderecha, que va por la reelección. Como si hubiera que reforzar que es él”, deslizan.Javier MileiPobrezaLuis Caputo

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