Los chicos hacen más deporte a medida que crecen, pero se mueven menos

Los chicos hacen más deporte a medida que crecen, pero se mueven menos

“Necesito que se quede un rato quieto”. Esa frase, tan común entre madres y padres de hijos chiquitos, se convierte en una especie de profecía autocumplida a medida que crecen. Y cuando eso ocurre, el deseo se invierte: “Que salga, que se mueva, que se desenchufe de las pantallas”.Esa preocupación quedó reflejada en los resultados de un estudio realizado en la Ciudad de Buenos Aires por Pulsar.UBA para el Club de Amigos, que entre sus principales resultados arrojó que casi 8 de cada 10 familias porteñas (77%) con hijos de entre 2 y 12 años quieren que los chicos hagan más actividad física. Al mismo tiempo, el 44% considera que se mueven poco o moderadamente para su edad.La investigación, titulada Movimiento en la infancia. Prácticas y creencias, se basó en las respuestas de 607 madres y padres de chicos residentes en la Ciudad de Buenos Aires acerca de cuánto se mueven los chicos, qué actividades realizan, cómo se relaciona el movimiento con el uso de pantallas y cuáles son los obstáculos que encuentran para sostener la práctica deportiva.El análisis de los resultados del relevamiento que llevó a cabo el observatorio de opinión pública de la UBA entre el 1 y el 4 de septiembre mediante encuestas presenciales y online exhibió una paradoja: a medida que los chicos crecen, aumenta la participación en deportes organizados (más en los nenes que en las nenas), pero disminuye el tiempo que dedican a otras formas de actividad física.Suscribite a Buena VidaCada quince días, Florencia Cunzolo te cuenta lo último para cuidar tu salud y sentirte bien. Registrate acá. Durante la presentación, realizada en la sede del tradicional club de Palermo, Daniela Barbieri, directora del observatorio, explicó que algunas respuestas pueden estar condicionadas por la alta valoración social de la actividad física: el 93% de los encuestados cree que ayuda a que los chicos crezcan sanos y felices. Por eso, aclaró, los resultados describen las prácticas y percepciones declaradas por las familias, no mediciones directas del movimiento de los chicos.Más deporte, menos movimientoLa investigación diferenció entre dos formas de actividad física. Por un lado, la práctica de deportes fuera del horario escolar. Por otro, el movimiento cotidiano no deportivo, que incluye actividades como caminar, andar en bicicleta, ir a la plaza o jugar de manera activa.En ese sentido, los resultados mostraron recorridos diferentes según la edad. Entre los chicos de 2 a 4 años, apenas uno de cada tres (31%) practica algún deporte fuera del horario escolar. Esa proporción aumenta a dos tercios (67%) entre los 5 y los 7 años y alcanza a 7 de cada 10 entre los 8 y los 12.Sin embargo, cuando se analiza el movimiento físico diario por fuera del deporte organizado, la tendencia se invierte. Casi el 60% de los chicos de 2 a 4 años realiza más de una hora diaria de movimiento no deportivo, mientras que entre los 5 y los 7, el porcentaje desciende al 50% y, entre los 8 y los 12, cae al 47%.Los investigadores también encontraron que la cantidad de horas semanales dedicadas al deporte (fútbol, tenis, básquet, natación, hockey, vóley, entre otros) aumenta con la edad y que quienes compiten registran una mayor dedicación (en promedio, entre cuatro y cinco horas semanales entre entrenamiento y partidos).Carolina Masci, directora de proyectos estratégicos del Club de Amigos, planteó durante la presentación una pregunta vinculada con estos resultados: "¿Qué pasa con la segunda infancia? ¿Cómo podemos hacer que los chicos tengan más movimiento en su vida más allá de si les gusta competir en un torneo?".Un problema de salud públicaPese a que el estudio es un botón de muestra de las percepciones de familias porteñas, se alinea con lo que es un verdadero problema de salud pública en el país y el mundo.Según la última Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS 2), cuatro de cada 10 niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años presentan exceso de peso (una problemática muy relacionada con el sedentarismo). Y casi 6 de cada 10 chicos de 6 a 12 años en Argentina no cumplen con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud de realizar al menos 60 minutos diarios de actividad física.La encuesta realizada en la Ciudad mostró que la información puede marcar una diferencia: el conocimiento de esa recomendación se traducía en un mayor cumplimiento (60% vs. 47%).Las pantallas al banquilloEl uso de dispositivos digitales fue otro de los aspectos analizados en la investigación. Casi el 80% de los encuestados consideró que las pantallas les quitan tiempo de movimiento a los chicos.Durante la presentación, Barbieri explicó que, al comparar las respuestas sobre el tiempo de exposición a dispositivos digitales con las referidas al movimiento, encontraron que quienes utilizan menos pantallas registran mayores niveles de actividad física. Los investigadores identificaron una relación entre ambas variables, aunque aclararon que los datos presentados no permiten establecer que el uso de dispositivos sea, por sí solo, la causa de una menor actividad física. Es una barrera, pero no la única.El peso del bolsilloCuando se consultó por otras barreras que dificultan hacer más actividad física, la falta de tiempo apareció entre los principales motivos, seguida por las dificultades económicas.El 38% de los encuestados declaró que alguno de sus hijos había tenido que dejar una actividad física por motivos económicos. Y casi uno de cada 10 señaló que sus hijos nunca habían realizado actividades físicas aranceladas.Los resultados muestran diferencias según la zona de residencia: mientras que en el norte de la Ciudad el 69% de las familias considera que sus hijos se mueven lo suficiente para su edad, esa proporción desciende al 41% en el sur.También existen diferencias en el acceso a las actividades extraescolares y en las posibilidades económicas de sostenerlas. En el sur, el 83% de las familias manifestó que le gustaría que sus hijos hicieran más actividad física.Augusto Reina, director del observatorio, explicó que las interrupciones por motivos económicos pueden afectar la continuidad de la práctica deportiva y la posibilidad de incorporarla como hábito.El club, el lugar del deporteLa escuela aparece en la investigación como una institución vinculada con la incorporación de hábitos de actividad física, aunque casi tres de cada 10 encuestados consideraron insuficiente el tiempo que los chicos dedican al movimiento durante la jornada escolar.El relevamiento también indagó en dónde practican deportes los chicos fuera del colegio. La mitad lo hace en un club, un tercio en un gimnasio privado, y menos del 20% en un polideportivo. No obstante, esto varía según el género.Según explicó Reina, entre los varones predomina la participación en clubes, mientras que entre las chicas tienen mayor presencia los gimnasios, las academias y los estudios privados. Por eso ellas también se llevan la peor parte si hay que recortar por cuestiones económicas.Otra diferencia: más de la mitad de las familias con hijas mujeres (52%) consideran que las chicas no realizan suficiente actividad física, frente al 37% de las madres y padres de varones.Para Masci, esto habla de la necesidad de ampliar las opciones deportivas para las chicas, tanto en fútbol, nuestro deporte nacional, como en otras disciplinas.Cuatro perfilesBasándose en la información recolectada, los investigadores identificaron cuatro perfiles de familias según su relación con el deporte y las barreras para practicarlo.El primero, denominado deporte instalado (26%), reúne a quienes mantienen una práctica deportiva y no enfrentan obstáculos económicos relevantes.El segundo, deporte a pulmón (34%), incluye a las familias que sostienen la actividad, aunque eso les representa un esfuerzo económico.El tercer grupo es el de deporte en pausa (23%), que representa a quienes valoran la práctica deportiva, pero no pueden sostenerla por razones económicas, de tiempo u otras dificultades. Y el cuarto y más reducido, deporte fuera del radar (16%), comprende a quienes no tienen incorporado el hábito deportivo.En el cierre de la presentación, Masci consideró que la información y las responsabilidades vinculadas con la alimentación, las pantallas y la actividad física debería complementarse con acciones de las escuelas, los clubes y otros organismos. "No puede recaer todo en los padres", concluyó. ***➪¿Tenés alguna duda sobre salud y bienestar que te gustaría que abordemos en notas de la sección? Escribinos tu consulta a buenavida@clarin.com

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