Leonardo Padura: "Para las nuevas generaciones de Cuba, la historia del hombre nuevo no tiene sentido y buscan cómo vivir mejor"

Leonardo Padura: "Para las nuevas generaciones de Cuba, la historia del hombre nuevo no tiene sentido y buscan cómo vivir mejor"

“El milagro cubano es que los cubanos viven de milagro”, le dirá Leonardo Padura a Clarín en un momento de la entrevista. El escritor cubano eligió seguir viviendo en la isla, pese a los apagones, las privaciones y la escasez. Desde allí, retrata en sus novelas las dificultades de una vida cotidiana marcada por la supervivencia. Su último libro, Morir en la arena, es, en sus propias palabras, “la crónica de una derrota”.Poco antes de participar de una charla en la Feria Internacional del Libro de Monterrey (México), Padura conversa con este diario sobre la realidad cubana, cómo se viven desde la isla las transformaciones del mundo y la particular relación de los cubanos con la Argentina. - En Morir en la arena usted reconstruye la historia de una generación, la de ustedes, que llega a la jubilación en la pobreza. ¿Cómo están hoy los más jóvenes en Cuba?- Esto es una novela que tiene un presente que es el presente de las consecuencias. Es el momento en que un hermano y una ex esposa van a recibir a una persona que sale de la cárcel en la que ha estado 30 años. Sale un poco anticipadamente y está en la cárcel porque mató a su padre. Y es el momento en que empieza el tsunami de esta familia, porque tienen que recibir a este hombre en la misma casa donde se cometió el crimen. Pero a partir de ahí se va a ver todo el proceso de las causas que llevaron a esas consecuencias: no solo familiares, sino también sociales e históricas de toda una generación. Y en ese tránsito, llega el momento en que aparece la generación siguiente, la de los hijos. Que en esta novela ya andan en alrededor de los 40 años. Dos de esos personajes viven fuera de Cuba, son parte de esa diáspora cubana que ha sido tan grande. Y un tercer personaje vive en Cuba: tiene negocio, es un sacerdote de la religión africana, la yoruba. Y es un tipo que, de alguna manera, es como si fuera la representación del Hombre Nuevo cubano. El hombre nuevo que se trató de forjar desde la generación anterior (la de los padres) y que termina siendo hombre de negocios, religioso, y un tipo muy pragmático. Los otros se van del país. Creo que, de alguna manera, eso representa el resultado, las consecuencias de una evolución social y política que ha ocurrido en Cuba en estos años, y que en el momento en que se desarrolla esta novela, que es 2024, ya era muy evidente. Dos años después, es mucho más evidente. Lo que ha ocurrido con la con la emigración de esa generación es muy significativo y muy complicado, porque se han ido los jóvenes. Implica que se pierde fuerza de trabajo, profesional. Incluso posibles progenitores de los hijos que se va a necesitar para que haya un desarrollo demográfico que está en un proceso de decrecimiento en Cuba. Mi próxima nota en el periódico El País se llama La Cuba Vaciada porque ha sido un proceso de migración de más de 2 millones de personas: de una población de 11 millones ahora está en menos de 9. Es la expresión de una crisis de valores en todos los sentidos: económicos, sociales, políticos.- El Hombre Nuevo era la gran utopía socialista. ¿El resultado fue todo lo contrario?- Sí. La frase final de la novela explica precisamente este proceso. Esta es la crónica de una derrota. Es lo que ha ocurrido con el proceso cubano. Es cierto que ha existido para Cuba durante todos estos años un embargo de los Estados Unidos que ha complicado mucho la vida del país y que, en el último año, se ha incrementado hasta el punto de intentar una asfixia del país. Pero se han acumulado una cantidad de errores, de malos procedimientos, de trabas burocráticas, de trabas políticas que han impedido que haya habido un desarrollo posible para el país que está viviendo en crisis desde los años 90. Entonces, esa generación que crece son casi supervivientes y son tremendamente pragmáticos. Los valores que pudieron haber tenido sus padres para ellos son retórica vacía. Y esto de la historia del hombre nuevo que se trató de forjar y que a mi generación le implicó toda una serie de sacrificios, de limitaciones, de prohibiciones, de marginaciones, para ellos no tiene ningún sentido y optan o bien por adaptarse a la situación y tratar de encontrar una vía para vivir mejor, o sencillamente irse a otra parte.El futuro de Cuba- En muchos países democráticos, esa falta de salida para muchos jóvenes se expresó en movimientos de derecha más radical, extrema, o nueva derecha. ¿Piensa que en Cuba puede pasar algo similar?- Qué puede pasar en el futuro de Cuba es el gran interrogante que está en la mente de tantas personas y que yo me pregunto constantemente. Todos los escenarios están sobre la mesa. El gobierno cubano ha introducido muchos cambios económicos. Ahora mismo, si tú tienes dinero y quieres abrir un banco privado en Cuba, puedes hacerlo. Si eres tan loco como para meterte en un país donde muchas veces el gobierno no ha pagado sus deudas. Pero puede ocurrir y entonces significa que tal vez esté cambiando todo para que no cambie nada, como decía El Gatopardo. Y puede haber en el otro extremo, que no se ha descartado nunca, una acción militar de los Estados Unidos. Es decir, que estamos entre dos polos tremendamente dramáticos. ¿Entonces, qué rumbo va a coger Cuba? Pues no lo sé. Cuba necesita cambiar, pero no porque haya una presión extrema o unos cambios más o menos estructurales del gobierno cubano. Cuba debe cambiar porque los cubanos necesitan que Cuba cambie. Hay mucha gente viviendo con 16, 18 o 20 horas sin electricidad, con poco suministro de agua, con problemas para los medicamentos, con difícil acceso a la alimentación. A diferencia de lo que ocurrió en aquel período especial de los años 90 ahora hay comida, pero el problema es que la gente no tiene dinero para comprarla. Si tú tienes un negocio privado en Cuba y compras pollo en México, Brasil, Estados Unidos, Canadá y lo traes a Cuba, ese pollo tienes que venderlo a precio de mercado. No puedes subvencionarlo porque tú para comprar ese pollo tienes que pagar ese pollo, tienes que transportarlo, tienes que importarlo, tienes que refrigerar, lo tienes que ponerlo en un establecimiento, pagar salarios a los que trabajan. El pollo puede valer igual que en Argentina o en España o México, o tal vez más.- Y no hay quien lo pueda comprar…- Muchas personas no pueden comprarlo. En la época que escribí la novela, había una referencia que yo hacía muy frecuentemente que era que, una jubilación promedio en Cuba era de $ 1.500 cubanos y un paquete de 30 huevos valía $ 3.000. El milagro cubano es que los cubanos viven de milagro. Porque ahí vienen las estrategias de supervivencia, el resolver, el inventar, que son palabras que se han resemantizado en el lenguaje cubano y que la gente practica diariamente.- En enero, cuando Trump captura a Maduro, surgió la idea de que ahora le tocaba a Cuba. Recién hizo referencia a una posible intervención militar, pero no pasó. ¿Cómo se vive eso?- La cotidianidad es tan fuerte y esas carencias de las que te he hablado son tan fuertes que la gente piensa poco. Es un país donde si tienes 18 horas de corte de electricidad al día, no puedes ver noticieros de televisión y los datos móviles del teléfono muchas veces no funcionan, porque si la antena no tiene electricidad no te llega la señal. Entonces, la vida cotidiana pesa tanto que la gente no lo piensa.La vida en la isla- Usted decide vivir en Cuba. ¿Cómo es su proceso interno en medio de las carencias que describe?Afortunadamente, mi trabajo se realiza sobre todo fuera de Cuba, al punto de que mis últimos seis libros no se han publicado en Cuba. En Cuba no recibo ningún derecho de autor: los recibo con editoriales fuera de Cuba. Eso me permite tener una economía diferente, tengo unas condiciones un poco mejor, pero vivo esa realidad, Y me interesa vivirla porque creo que mi literatura, en buena medida, ha intentado, y creo que hasta cierto punto lo he logrado, escribir la crónica de la vida cubana contemporánea. Esa relación con la realidad a mí me alimenta mucho. Es una realidad altamente dramática y que creo que se necesita que se escriba, porque siempre está el riesgo de borrar la memoria y potenciar el olvido. Es importante hacer ese trabajo. Ahora mismo la novela que estoy escribiendo se desarrolla en 2025, ya con condiciones mucho más difíciles. Lo único que te voy a avanzar es que es una novela de carácter policial en la que no hay ningún muerto. Estoy muy cansado de las novelas policiales en que de aparecen 15 muertos, todos perversos y crímenes sangrientos.- Pero hay un crimen…- Hay que buscar a una persona. Y ahí está la estructura de la novela policial.- El mundo se acelera y en la isla parece, al menos visto a la distancia, que todo sigue igual. ¿Cómo se vive esa contradicción?- La impresión que se tiene es que en Cuba todo sigue igual. Pero no. La comunidad cubana ha cambiado mucho. Un ejemplo: antes para viajar de Cuba tenías que tener una carta de invitación y un pasaporte que te concedían las autoridades oficiales. Hace unos 12 años hubo un cambio y todas las personas con un pasaporte y visado pueden viajar. Eso fue lo que ha permitido que haya habido la diáspora que ha ocurrido estos años. Eso cambió mucho a la sociedad. Lo que pasa es que como la estructura sociopolítica del país sigue siendo la misma, da la impresión de que no hay cambios. Pero se mueve. Y ese movimiento es una de las cosas que yo trato de observar en una cierta cercanía. - Por eso la importancia de un escritor viviendo en Cuba...- No sé, para mí es una necesidad, por cuestiones de arraigo, de pertenencia, familiares. Tengo mi madre todavía en Cuba y casi llegando a los 99 años y tengo que estar ahí con ella todo el tiempo que pueda. Entonces, tengo muchas razones para estar en Cuba y una de las razones es que quiero escribir sobre ese proceso.La relación con los argentinos- ¿Cómo es hoy la relación de los cubanos con los argentinos y el gobierno argentino? Siempre en Cuba ha habido una cercanía con algunos países con los que hay una relación histórica fundada en muchas conexiones . Y Argentina es uno. Por ejemplo, en los años 40 y 50 el cine argentino se vio en Cuba y sus personajes eran personajes de la realidad cubana. Y esto se ha mantenido. La literatura argentina se ha leído mucho en Cuba, desde Borges, que fue poco y mal publicado, hasta Soriano, Piglia, Cortázar. La vida de Argentina nos ha interesado mucho. Por ejemplo, la crisis de principio de siglo, con el corralito, se siguió mucho, así como hoy la situación con el gobierno de ultraderecha de Milei, que lo vemos con una cierta sorpresa. También todos los movimientos que tuvieron que ver con el pensamiento del Che Guevara provocaron una cercanía, porque es una figura de carácter universal: estés a favor o en contra es un símbolo internacional del siglo XX. Darín en Cuba es un actor famoso y en otra época cuando Les Luthiers o Nacha Guevara fueron a La Habana los teatros se llenaban.- Usted hablaba de su madre, que tiene 99 años. ¿Cómo está la salud pública en Cuba?- Fue ejemplar. En estos momentos está muy deteriorada por la falta de medios y de medicamentos, y a veces incluso de médicos. Los médicos sufren las mismas carencias que muchas personas en el país. Ha pasado un fenómeno muy doloroso y es que en el último año la mortalidad infantil de los niños menores de un año casi se ha duplicado. Y en esto no solo tiene culpa el gobierno cubano, también incide la política de máxima presión de los Estados Unidos, porque es evidente que está afectando la vida cubana. Durante mucho tiempo se dijo no hay bloqueo. Ahora, los propios funcionarios del gobierno de los EE.UU. hablan de un bloqueo a Cuba y de una política de máxima presión. Y es real, está ocurriendo.

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