León XIV, el pastor sagaz que no le teme al aullido de los lobos

León XIV, el pastor sagaz que no le teme al aullido de los lobos

¿Quién es el nuevo Papa?, se preguntaban muchas personas cuando Robert Francis Prevost, misionero norteamericano y peruano, en mayo de 2025 fue elegido como el 267 pontífice de la Iglesia Católica y eligió el nombre de León XIV. Los periodistas más acostumbrados a seguir los senderos misteriosos de esta institución milenaria no lo habían tenido en cuenta; las preferencias durante el nuevo cónclave apuntaban a otras direcciones. La sorpresa ganó en la opinión pública y en el periodismo. Acaso también en amplios sectores de la Iglesia. Los primeros interrogantes se referían a su relación con el Papa anterior, olvidando que ninguno es el sucesor de su predecesor, sino con más propiedad teológica del mismo Pedro. Con insistencia surgía la pregunta: ¿es un hombre afín a las reformas eclesiales o es un conservador? Además no provenía del clero secular, era un religioso, un agustino. En la historia hubo muchos papas pertenecientes a diversas familias religiosas. León XIV a su llegada al hospital Gemelli, rodeado de funcionarios y devotos Alessandra Tarantino - APSin ir más lejos, Francisco era jesuita. Claro que la elección de Jorge Bergoglio había parecido barrer con muchas ideas que se daban por consolidadas: nunca se elegiría como papa a un miembro de la Compañía de Jesús. Y había motivos para pensarlo. Sin embargo, hubo grandes sorpresas: era argentino, muy preocupado por el drama de la pobreza en América Latina y ciertamente con marcadas simpatías políticas. En líneas generales, no gozaba entonces con el interés de muchos de sus hermanos jesuitas, era una persona demasiado autoritaria, circunspecta y que se expresaba en voz baja en sus homilías, jamás una sonrisa, un pastor más que un intelectual, difícil de interpretar sus pensamientos. Una vez elegido por el Colegio Cardenalicio demostró que su marcado protagonismo y su fuerte don de mando lo llevaban ahora a sonreír siempre, se presentaba afable y abierto hasta la osadía, una figura impredecible para la curia romana pero ampliamente popular para los fieles y también para los no muy allegados a la fe. Era el rostro del gran reformador, como tituló su excelente biografía el periodista británico Austen Ivereigh. León XIV saluda a las monjas tras una reunión en el Monasterio Carmelita de LourdesSIMONE RISOLUTI - VATICAN MEDIADe ahí a presentarlo en ciertos medios como un representante de la teología de la liberación, el salto era mayúsculo. Como así también las acusaciones tan conocidas, dentro y fuera de la Iglesia, de que era una suerte de comunista escondido. La falta de rigor y de conocimiento de las materias tratadas por parte de muchos informadores fue enorme y comportó graves errores de apreciación. Sus vinculaciones con el peronismo (con uno de los tantos que existen) eran conocidas y el implicado nunca las negó. Y ahora, ¿quién es León XIV? Muy probablemente en ciertas cosas coincide con su predecesor: la preocupación por los más pobres, por los migrantes, por los necesitados, por los excluidos, por los jóvenes, por los que sufren. Se advierte en ambos una urgencia por reubicar a la Iglesia en la sociedad contemporánea y abrir la mentalidad y la sensibilidad de las nuevas generaciones, que se muestran cercanas a proteger la “casa común” y a veces reacias ante muchas particularidades de la Iglesia formal.Este sentir está más cerca de peregrinar a santuarios, manifestarse en las plazas que no a la práctica de los preceptos. Todo ello habla en parte de lo que en siglo XX llevó al Concilio Vaticano II. Paulo VI había advertido cierto divorcio entre la Iglesia y la cultura contemporánea. León XIV durante una etapa de su reciente gira en FranciaLaurent Cipriani - APLeón XIV luce una personalidad diferente a la de Francisco. Es, según quienes más lo conocen, un hombre atento, observador, más proclive a escuchar y pensar que a hablar, pero con una decisión que no conoce temores aunque se manifieste de manera respetuosa y prudente. La argentina María Lía Zervino, que fue estrecha colaboradora del cardenal Prevost en el Dicasterio para los Obispos en el Vaticano, lo describió en una nota para este diario como “un hombre de paz desarmada y desarmante”. Ella trabajó con el actual Papa también en el Sínodo sobre la sinodalidad, que para concretarse en el próximo futuro necesitará de la capacidad y el equilibrio del Papa a fin de avanzar e ir conformando una manera plural de conducir a la Iglesia en sus diferentes moradas. Lía Zervino anota: “Me atrajo la paz interior que irradia. Es un hombre que ‘destila’ una profunda vida interior, creando con naturalidad un clima de paz. En esa atmósfera se hace fácil el trabajo en común, basado en la confianza y la trasparencia recíproca, que posibilita el aportar lo propio con sencillez. Él es un hombre de Dios a secas: transparente, nada ingenuo, sin doblez. Fue edificante verlo rezar durante la enfermedad de Francisco todas las noches en el atrio de la Basílica de San Pedro. Con el rosario en la mano, Prevost contagiaba”. León XIV sale luego de celebrar una misa en la Basílica de San Pedro en el VaticanoAndrew Medichini - APPor otra parte, es un agustino y ello supone una intelectualidad y una espiritualidad específica que él acostumbra a trasmitir en sus textos y en sus maneras. El tono amable no le resta autoridad ni claridad, y menos afecta a sus decisiones. Interrogado sobre cómo respondería a los insultos del presidente Donald Trump, respondió: “No tengo miedo a esa administración porque yo no soy un político. Sólo expreso las palabras del Evangelio y seguiré hablando, reclamando la paz por los que no tienen voz”. El periodista peruano Santiago Roncagliolo, en su reciente libro El pastor y los lobos ayuda a entender muchas situaciones que le tocaron vivir a Prevost. Concluye su testimonio Lía Zervino: “Jamás se enoja. La paz que lo caracteriza hace de él un tejedor de unidad, manteniendo la riqueza de la diversidad”. El Papa saluda a la concurrencia que asistió al Angelus en San Pedro, el 11 de octubreGregorio Borgia - APPara entender en plenitud sus convicciones hay que atender al pensamiento social cristiano que surge del evangelio, de la mentalidad del mismo Jesucristo. Y su invitación a la conversión se inspira mucho en Agustín, su gran padre espiritual, el más contemporáneo de los antiguos. Como religioso está muy sumergido en la vida comunitaria, como misionero conoció situaciones de marginalidad y miseria, como obispo enfrentó en el Perú tanto a políticos como a religiosos que actuaban sin escrúpulos y abusaban de los más vulnerables. Como superior de su orden visitó todos los continentes. Como encargado de los obispos conoció a todos los episcopados del mundo. Cuando pueda llevarse a cabo su visita a nuestro país, tendremos ocasión de verlo de cerca, escuchar sus palabras, sentir su pacífica profundidad, el rigor de su clamor por la justicia y apreciar la mirada de León XIV ante quienes más necesitan de su cercanía. El autor es director de la revista CriterioPor José María Poirier Lalanne

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