La salsa ranch, el nuevo gusto global

La salsa ranch, el nuevo gusto global

SOUTHAMPTON.- Según una nota publicada por The Wall Street Journal apenas dos días antes de la final de la Copa del Mundo —y qué agradable recordarlo—, no importaba demasiado el resultado del partido entre España y Argentina. Antes del pitazo inicial, “el acontecimiento deportivo más grande del planeta” ya tenía un ganador.Y no era europeo ni latinoamericano. Era cremoso, ácido, lleno de hierbas y muy, muy emblemático de Estados Unidos: el ranch dressing.La advertencia de la TSA sobre el aderezo ranch en redes socialesX @TSAEl ranch es una salsa preparada originalmente con mayonesa, suero de leche, ajo, cebolla, hierbas y especias. Se utiliza como aderezo para ensaladas, pero esa descripción resulta insuficiente para explicar el lugar que ocupa en la cultura estadounidense. Aquí se lo vierte, unta o usa para mojar verduras, pizza, alitas de pollo, papas fritas, pickles, queso cottage y casi cualquier alimento que se deje alcanzar por una botella.En las oficinas de Hidden Valley, la marca que lo inventó, cada vez que aparece una comida nueva sus responsables se preguntan: “¿Se la podrá ranchear?”. La respuesta es siempre afirmativa. En Estados Unidos, al parecer, todo es susceptible de ser rancheado: desde el caviar hasta el helado.La salsa nació hace unos 75 años gracias a un contratista de plomería en Alaska que quería encontrar una manera de lograr que su cuadrilla comiera algo de ensalada, y les creó un aderezo irresistible. Cuando luego se mudó a California y abrió un dude ranch —uno de esos establecimientos rurales donde los turistas experimentan una versión recreativa de la vida de los cowboys— sirvió su salsa con todo, y los huéspedes empezaron a reclamar extra para llevarse de regreso al hogar.Todo muy artesanal, hasta que en los 70 le vendió la idea a Clorox. Sus científicos serían especialistas en lavandina, pero consiguieron estabilizar una mezcla de mayonesa y suero de leche para embotellarla y distribuirla masivamente.La salsa nació hace unos 75 años gracias a un contratista de plomería en Alaska que quería encontrar una manera de lograr que su cuadrilla comiera algo de ensalada, y les creó un aderezo irresistibleHoy ranch es el aderezo para ensaladas número uno del país. Solo en el último año sus ventas superaron los 1500 millones de dólares: un negocio incluso mayor que el del ketchup. Solo faltaba seducir al resto del mundo. Y la Copa del Mundo lo hizo.La viajera europea que quedó sorprendida con el sabor del aderezo ranch en Estados UnidosX @elsathoraPrimero aparecieron los videos de extranjeros probando la salsa entre partido y partido sobre pizza, papas fritas o alitas de pollo. Después llegaron quienes empezaron a ponerlo sobre sus propias quiches, fish and chips, kebabs o raclette, rebautizada para la ocasión como ranchclette. Y finalmente surgió un problema que ningún medio quiso dejar de contar: turistas intentando volver a casa con envases gigantes de ranch en el equipaje de mano que las autoridades aeroportuarias confiscaban ya que contaba como líquido.Kraft, la competencia, reaccionó enseguida. Lanzó una versión en botellitas del tamaño de un shampoo, aptas para llevar en cabina, y en los aeropuertos de Boston y Filadelfia empezaron a aparecer exhibidores de ranch junto al merchandising oficial del Mundial.Primero aparecieron los videos de extranjeros probando la salsa entre partido y partido sobre pizza, papas fritas o alitas de pollo. Después llegaron quienes empezaron a ponerlo sobre sus propias quiches, fish and chips, kebabs o raclette, rebautizada para la ocasión como ranchcletteEl fenómeno se volvió viral y las ventas, solo en junio, crecieron más de un 20 por ciento. Esta cronista no llegó a probar la versión con caviar ni con helado. Pero los primos que vinieron de visita —y, para colmo, del lado gourmet de la familia— quedaron fascinados con la pizzería más fashion de los Hamptons, donde la muzzarella se sirve acompañada de ranch. Después de la final, intentando anestesiar con carbohidratos la tristeza, cuando ellos ya se habían ido, terminó comiéndosela sola, dentro de un auto: una experiencia profundamente norteamericana en la que, contra todo pronóstico, el ranch deleitó.Mejor, claro, habría sido descubrirlo en otra circunstancia que en el asiento del conductor, lamentando una final perdida. Pero un contratista de plomería en Alaska tampoco imaginaba que, intentando convencer a unos obreros de comer ensalada, terminaría conquistando el paladar de millones. Quedan cuatro años para la revancha —de España, de Francia o de quien toque—. Esta cronista promete que, para entonces, al menos habrá cumplido con la prueba del caviar.Conversaciones

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