Tener dinero suficiente para afrontar un gasto no siempre evita que aparezca la preocupación. Para algunas personas, un ruido inesperado en el coche o la sola idea de cualquier reparación importante provoca una reacción inmediata de ansiedad, incluso antes de saber cuánto costará.La psicología sostiene que, en algunos casos, esa respuesta no está relacionada solo con la situación económica actual. También puede estar vinculada con la forma en que una persona aprendió a relacionarse con el dinero durante la infancia.En familias donde los gastos imprevistos representaban una preocupación constante, situaciones como reparar el coche podían convertirse en momentos de tensión. Con el paso del tiempo, las circunstancias pueden cambiar, pero algunas asociaciones emocionales no siempre desaparecen con la misma rapidez.Cuando un gasto inesperado recuerda experiencias del pasadoEl psicólogo financiero Brad Klontz, autor de libros como Start Thinking Rich, sostiene que muchas de las creencias sobre el dinero se forman durante la infancia. Las experiencias repetidas en el hogar -como escuchar la preocupación de los adultos cada vez que aparecía un gasto inesperado o una reparación importante- pueden convertirse en patrones de pensamiento que siguen influyendo en la vida adulta. A estas creencias las denomina money scripts.Desde esta perspectiva, un problema mecánico puede dejar de ser únicamente una reparación para convertirse, de manera automática, en un recordatorio de situaciones que antes generaban incertidumbre económica. La reacción aparece antes de que la persona analice objetivamente si puede afrontar el gasto.Una idea similar desarrolla la teoría de la escasez, propuesta por los investigadores Sendhil Mullainathan y Eldar Shafir. Según explican, vivir durante mucho tiempo con recursos limitados puede hacer que la atención se concentre en evitar pérdidas y anticipar problemas, una forma de reaccionar frente a los imprevistos que no siempre desaparece cuando la situación económica mejora.Por eso, algunas personas siguen sintiendo una pequeña alarma ante gastos inesperados, aunque sepan que cuentan con dinero suficiente para resolverlos. Esto no significa que administren mal sus finanzas ni que su preocupación sea irracional. En muchos casos, quienes crecieron en hogares donde el dinero era una fuente constante de estrés desarrollan hábitos muy responsables de ahorro y planificación.La diferencia es que la tranquilidad financiera y la sensación de seguridad no siempre evolucionan al mismo ritmo. El saldo de la cuenta puede haber cambiado mucho antes que la forma en que el cerebro interpreta determinados imprevistos.Diferenciar el presente de las experiencias aprendidasLos especialistas señalan que reconocer estas respuestas automáticas puede ayudar a ponerlas en contexto. Sentir una primera reacción de preocupación no implica que exista un problema económico real, sino que una experiencia aprendida vuelve a activarse frente a una situación conocida.Con el tiempo, aprender a distinguir entre la realidad económica actual y esas asociaciones del pasado puede favorecer una relación más tranquila con el dinero. Porque, en ocasiones, el ruido del coche no despierta miedo por el gasto que viene, sino por el significado que ese tipo de gastos tuvo alguna vez.
La psicologia dice que si tienes dinero en el banco y aún sientes pánico si el auto hace un ruido nuevo, seguramente se debe a que la escasez instala un sistema de alarma en la infancia que no se desactiva solo porque el saldo haya cambiado
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