La psicología dice que las personas que todavía usan reloj cuando su teléfono les da la hora no son anticuadas, sino que están controlando el tiempo sin abrir la puerta a todo lo demás

La psicología dice que las personas que todavía usan reloj cuando su teléfono les da la hora no son anticuadas, sino que están controlando el tiempo sin abrir la puerta a todo lo demás

En una época en la que el teléfono acompaña prácticamente todas las actividades diarias, revisar la hora parece una acción sencilla. Sin embargo, ese gesto suele convertirse en el inicio de una cadena de notificaciones, mensajes y aplicaciones que desvían la atención.Por ese motivo, algunas personas continúan utilizando un reloj de pulsera aunque tengan un smartphone en el bolsillo. Lejos de responder solo a una cuestión estética o de tradición, esa elección puede tener efectos sobre la forma de administrar el tiempo.Cada vez son más los especialistas que analizan cómo los dispositivos digitales modifican la atención y los hábitos cotidianos. En ese contexto, pequeños cambios de comportamiento pueden ayudar a reducir las interrupciones constantes.La psicología sostiene que muchas decisiones aparentemente simples esconden mecanismos relacionados con la concentración, el autocontrol y la gestión de los estímulos del entorno.Una forma de mirar la hora sin abrir otras distraccionesConsultar la hora en un reloj implica una acción breve y concreta. En cambio, desbloquear el teléfono suele exponer a la persona a mensajes, redes sociales, correos electrónicos y otras notificaciones que pueden interrumpir la tarea que estaba realizando. Un artículo publicado por Bolde plantea que esa diferencia es la que explica por qué muchas personas siguen eligiendo usar reloj de pulsera:Permite menos interrupciones. Mirar un reloj evita el ingreso involuntario a otras aplicaciones. Esa simple diferencia reduce las posibilidades de perder la concentración por varios minutos.Protege la atención. Una investigación de la Universidad de California en Irvine muestra que las interrupciones frecuentes dificultan retomar la tarea que se estaba realizando y obligan a invertir tiempo adicional para recuperar la concentración.Favorece la autorregulación. Según especialistas de la Asociación Americana de Psicología (APA), limitar la exposición a estímulos digitales puede contribuir a disminuir la sobrecarga cognitiva y facilitar una mejor organización de las tareas.Contribuye a administrar el uso de tecnología. Los especialistas coinciden en que el objetivo no es eliminar los dispositivos digitales, sino utilizarlos de manera que acompañen las actividades diarias sin interrumpir constantemente la atención.La atención frente a los estímulos digitalesMuchas consultas al teléfono comienzan con un propósito concreto y terminan prolongándose por la aparición de nuevos estímulos. Revisar una notificación, leer un mensaje o ingresar a una red social suele extender el tiempo de uso mucho más de lo previsto.Recuperar hábitos que limiten las interrupciones puede favorecer una mayor sensación de control sobre el tiempo. El reloj de pulsera aparece como un ejemplo de cómo una herramienta sencilla permite cumplir una función específica sin generar nuevas demandas de atención.Llevar un reloj, por lo tanto, continúa siendo una elección funcional para muchas personas. Este hábito puede formar parte de estrategias cotidianas orientadas a reducir las distracciones y preservar la concentración en un entorno cada vez más dominado por los estímulos digitales.Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de ClarínQUIERO RECIBIRLOPsicologíaSalud mentalSaludResiliencia

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