La psicología dice que las personas que reescriben toda su lista de tareas pendientes cada mañana no están perdiendo el tiempo: escribir las tareas las descarga de la memoria de trabajo, y la reescritura es lo que calma el molesto pensamiento

La psicología dice que las personas que reescriben toda su lista de tareas pendientes cada mañana no están perdiendo el tiempo: escribir las tareas las descarga de la memoria de trabajo, y la reescritura es lo que calma el molesto pensamiento

Cada mañana ocurre el mismo ritual. Una persona abre un cuaderno y vuelve a escribir tareas que ya estaban anotadas el día anterior: llamar al dentista, terminar el informe, comprar algo, responder un correo, pedir un turno.Desde afuera parece duplicar el trabajo. ¿Por qué volver a escribir aquello que ya está en una lista?La psicología ofrece una explicación posible. Los objetivos sin terminar poseen una particular capacidad para regresar a la mente, especialmente cuando todavía no existe un plan claro para completarlos.Los psicólogos E. J. Masicampo y Roy Baumeister, entonces en la Universidad Estatal de Florida, realizaron una serie de experimentos para estudiar ese fenómeno. Comprobaron que los objetivos inconclusos podían provocar pensamientos intrusivos durante tareas completamente diferentes y perjudicar el rendimiento cognitivo.Pero ocurrió algo llamativo cuando los participantes elaboraron planes específicos sobre cuándo y cómo completarían esas tareas: los pensamientos intrusivos disminuyeron y los recursos cognitivos quedaron disponibles para otras actividades.La lista funciona mejor cuando se convierte en un planEso permite entender por qué volver a escribir una lista puede resultar tranquilizador.No es necesariamente el acto físico de copiar palabras el que produce el efecto. Lo importante puede ser revisar una obligación, decidir si todavía importa y colocarla nuevamente dentro de un plan: esto va hoy, aquello puede esperar y aquello otro deja de ser prioritario.En otras palabras, la mente deja de ser el único lugar encargado de recordar que algo sigue pendiente.El estudio encontró algo más útil: cuando existía un plan concreto, esas metas pendientes dejaban de irrumpir con tanta facilidad en pensamientos que no tenían relación con ellas.Reescribir también obliga a enfrentarse con las tareas que llevan días trasladándose de una lista a otra. Si “pedir turno” aparece por quinta mañana consecutiva, el problema se vuelve visible de una manera que una aplicación automática puede esconder.Eso no significa que cuanto más larga sea la lista, mejor. Anotar veinte obligaciones sin decidir cuándo se harán puede convertirse precisamente en otra fuente de ansiedad. La utilidad aparece cuando la escritura reduce incertidumbre.Por eso, quien vuelve a copiar su lista cada mañana puede no estar desperdiciando cinco minutos. Es posible que esté utilizando esos cinco minutos para decidir qué merece ocupar su atención durante las siguientes horas.La libreta no hace el trabajo. Pero puede evitar que el cerebro pase todo el día recordándonos, una y otra vez, que todavía existe.

Original Source

Read the full article at Clarin →

KhanList aggregates and links to publicly available news content. We do not host full articles from third-party sources. Always verify important information with original sources.