La psicología dice que devolver el carrito de la compra no se trata de seguir las reglas, sino que revela un rasgo que no se puede fingir

La psicología dice que devolver el carrito de la compra no se trata de seguir las reglas, sino que revela un rasgo que no se puede fingir

Existe desde hace años una popular “teoría del carrito de supermercado”. Su argumento es atractivo: devolver el carrito requiere un esfuerzo mínimo, beneficia a otras personas y normalmente nadie obliga a hacerlo. Por eso, supuestamente revela cómo se comporta alguien cuando no existe castigo por incumplir una norma.No hay evidencia científica que permita mirar un carrito abandonado y concluir con certeza qué tipo de persona lo dejó allí, pero la psicología ha estudiado algo más amplio: hasta qué punto determinados rasgos de personalidad se relacionan con comportamientos prosociales.Los psicólogos Yuan Fang y Yan Dong, de la Universidad Renmin, de China, junto con Lanran Fang, del Instituto de Tecnología de Nanyang, estudiaron a 458 adultos jóvenes.Los investigadores encontraron que el rasgo de honestidad-humildad estaba relacionado positivamente con las conductas prosociales. Parte de esa asociación podía explicarse por una mayor capacidad para adoptar la perspectiva de otras personas y por una mayor propensión a sentir culpa cuando se actúa de manera perjudicial.Eso se acerca a la lógica del carrito: hacer algo pequeño pensando en el efecto que tendrá sobre desconocidos.Una acción puede ofrecer una pista, pero no revelar toda una personalidadUn segundo trabajo obliga a ser aún más cuidadosos. Investigadores en comportamiento y toma de decisiones de la Universidad de Georgia, la Universidad Shepherd y la Universidad de Stony Brook, realizaron un metaanálisis de 15 estudios experimentales con casi 2.500 observaciones.Entre los grandes rasgos de personalidad, encontraron asociaciones claras entre la conducta prosocial y la amabilidad y la apertura a la experiencia. Otros rasgos no mostraron relaciones tan consistentes.Sin embargo, es sabido que el comportamiento humano depende de la personalidad, pero también de la situación. Alguien puede abandonar un carrito porque está atendiendo a un niño, tiene una lesión, existe una emergencia o no encontró dónde devolverlo. Y una persona poco considerada puede devolverlo simplemente porque alguien está observando.Incluso los rasgos de personalidad nunca se miden adecuadamente a partir de una sola acción. Lo interesante del carrito está en otra parte.En condiciones normales, devolverlo es una conducta con beneficio inmediato muy pequeño para quien la realiza. Lleva unos segundos adicionales y hace más fácil la vida de empleados, conductores y otros clientes. Es el tipo de acto en el que pueden expresarse consideración, sentido del deber o respeto por las normas compartidas.Por eso puede ofrecer información, en especial si forma parte de un patrón más amplio: recoger algo que se cayó aunque nadie esté mirando, dejar limpio un espacio común o realizar pequeñas acciones que facilitan la vida de desconocidos. Situaciones cotidianas en la que tenemos la oportunidad de hacer algo por personas que probablemente nunca sabrán que lo hicimos. Y quizá precisamente por eso resulta interesante para la psicología.

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