Imaginar que un problema cotidiano se volverá cada vez más grave puede influir en el bienestar emocional. Una investigación de psicología publicada en julio de 2026 encontró que las personas que perciben las amenazas como situaciones que empeoran rápidamente presentan una mayor vulnerabilidad a experimentar síntomas de ansiedad y depresión.El estudio, publicado en la revista científica Cognitive Therapy and Research, analizó cómo determinados patrones de pensamiento se relacionan con el malestar psicológico. Los resultados señalaron que la ansiedad y los síntomas depresivos pueden estar asociados con procesos cognitivos diferentes.La investigación fue realizada por John Riskind y Ayse Altan-Atalay, quienes examinaron el denominado estilo cognitivo de amenaza creciente, una tendencia a interpretar los posibles peligros como situaciones que aumentarán rápidamente en intensidad o gravedad.Qué significa pensar que las cosas siempre van a empeorarEl estilo cognitivo de amenaza creciente describe una forma de interpretar situaciones inciertas. Quienes presentan esta tendencia no solamente anticipan un resultado negativo, sino que imaginan que el problema se agravará progresivamente.Por ejemplo, una dificultad laboral puede percibirse como el comienzo de una serie de consecuencias cada vez más graves, aunque todavía no existan pruebas de que eso vaya a ocurrir.Según los investigadores, la sensación de que una amenaza se aproxima o aumenta rápidamente puede intensificar las respuestas emocionales y favorecer un estado de vigilancia constante.Este mecanismo se relaciona especialmente con la ansiedad, porque concentra la atención en peligros futuros y en la necesidad de anticiparse a ellos.Sin embargo, el estudio también buscó comprender por qué esa manera de pensar puede relacionarse con síntomas depresivos.Cómo se realizó el estudioLos investigadores analizaron información de 247 estudiantes universitarios, de entre 18 y 60 años, de los cuales aproximadamente el 77% eran mujeres.Los participantes completaron cuestionarios destinados a evaluar su tendencia a percibir amenazas crecientes, la frecuencia de pensamientos negativos repetitivos y sus síntomas de ansiedad y depresión.Las evaluaciones se realizaron en dos momentos, separados por aproximadamente seis semanas. Esto permitió examinar si las características cognitivas registradas inicialmente se relacionaban con el malestar emocional posterior.Los especialistas también tuvieron en cuenta variables como la edad, el género y los síntomas presentes al comienzo de la investigación.Los resultados mostraron que la tendencia a imaginar amenazas cada vez mayores estaba asociada tanto con la ansiedad como con los síntomas depresivos posteriores.Por qué darle vueltas a los problemas puede aumentar el malestarUno de los principales hallazgos estuvo relacionado con la rumiación, un proceso psicológico que consiste en pensar repetidamente sobre situaciones negativas, errores personales o problemas difíciles de resolver.A diferencia de la preocupación, que suele concentrarse en posibles acontecimientos futuros, la rumiación tiende a enfocarse en experiencias pasadas y sus consecuencias emocionales.Los investigadores encontraron que la relación entre la percepción de amenazas crecientes y los síntomas depresivos estaba mediada estadísticamente por este pensamiento repetitivo.En cambio, la asociación con la ansiedad se mantuvo de manera directa, sin que la rumiación explicara esa relación en el modelo analizado.Esta diferencia sugiere que dos personas pueden experimentar malestar a partir de una misma tendencia a anticipar peligros, pero mediante procesos psicológicos distintos.Qué implicaciones tienen los resultados para la salud mentalLos autores consideran que estos hallazgos pueden contribuir a comprender mejor los mecanismos que relacionan la ansiedad y la depresión.También plantean que las intervenciones psicológicas podrían beneficiarse de identificar tanto la percepción exagerada de amenazas como los pensamientos negativos repetitivos.Sin embargo, el estudio no demuestra que imaginar escenarios negativos provoque depresión. La investigación se realizó con estudiantes universitarios, utilizó cuestionarios de autoinforme y evaluó dos momentos temporales.Además, la percepción de amenazas y la rumiación se midieron simultáneamente al comienzo del seguimiento, por lo que no pudo establecerse cuál aparece primero.Los investigadores señalan que serán necesarios nuevos estudios para determinar si modificar estos patrones de pensamiento puede ayudar a reducir los síntomas emocionales.
La psicología descubrió qué sucede con las personas que siempre piensan que todo va a empeorar, y su relación con la ansiedad y la depresión
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