La psicología afirma que la persona más manipuladora no siempre es la que miente, sino la que utiliza verdades para hacerte dudar de tu propia realidad

La psicología afirma que la persona más manipuladora no siempre es la que miente, sino la que utiliza verdades para hacerte dudar de tu propia realidad

“Sí, estuve en casa de Sarah”. La frase es cierta. Lo que la persona no dice es que permaneció allí una hora y después fue a otro lugar. “Sí, te avisé de la reunión”. También es verdad, aunque el mensaje hubiera llegado cinco minutos antes de que comenzara.En ambos ejemplos no existe una mentira estricta. Y justamente allí está el problema. La psicología estudia una forma de engaño conocida como paltering, que puede traducirse como engañar mediante afirmaciones verdaderas.El mecanismo no consiste en omitir información por accidente, sino en seleccionar y presentar hechos reales de manera que el interlocutor llegue a una conclusión equivocada.Cuando los hechos son ciertos pero la historia es falsaInvestigadores de Harvard y de la University of Pennsylvania estudiaron este fenómeno mediante dos investigaciones piloto y seis experimentos. Encontraron que las personas utilizan esta estrategia con frecuencia porque les permite considerarse honestas: pueden decirse a sí mismas “yo no mentí”, incluso cuando intentaron deliberadamente inducir al otro a una interpretación falsa.Los estudios plantearon también una paradoja. Quienes practican paltering suelen considerarlo menos grave que mentir abiertamente. Pero cuando las personas engañadas descubren lo sucedido, valoran esa conducta de manera tan negativa como una mentira directa.Eso ocurre porque cada lado se concentra en algo distinto. Quien manipuló piensa en la literalidad de sus palabras: “todo lo que dije era verdad”. Quien recibió el mensaje piensa en el resultado: “me hiciste creer algo que sabías que no era cierto”.La dinámica puede adquirir otra dimensión dentro de una relación íntima cuando el uso de información selectiva se combina con conductas de gaslighting. Un artículo científico publicado por investigadores de McGill University y University of Toronto explica que las personas cercanas poseen una ventaja particular para manipular nuestra percepción: normalmente confiamos en ellas para confirmar recuerdos, interpretaciones y versiones de lo ocurrido.Si esa misma persona utiliza sistemáticamente hechos selectivos para cuestionar tu relato, el efecto puede ser desestabilizador. Recuerda correctamente dos detalles menores y los utiliza para desacreditar el punto principal. Reconoce una parte de lo ocurrido, pero cambia su contexto. Con el tiempo, la discusión deja de girar sobre su comportamiento y empieza a girar sobre si tu memoria merece confianza.Eso no significa que toda diferencia de recuerdos sea manipulación. La memoria humana es reconstructiva y dos personas pueden recordar honestamente una discusión de maneras distintas. Para hablar de una dinámica manipuladora importa la intención y, sobre todo, el patrón repetido.Tampoco puede sostenerse científicamente que quien usa verdades parciales sea “la persona más manipuladora” que existe. No hay una clasificación psicológica de ese tipo.Pero la idea central sí tiene respaldo: la verdad literal puede utilizarse para engañar. Y algunas formas de engaño resultan difíciles de detectar justamente porque quien las practica no necesita inventar hechos. Le basta con escoger cuáles mostrar, cuáles esconder y qué imagen construir con ellos.

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