"El mensaje que nos mandaron es que ninguno de los que estuvieron en la foto va a renovar su banca". Un estrecho colaborador de Patricia Bullrich se sorprendió ante la reacción furibunda de la Casa Rosada a la postal del martes, con la que la ex ministra de Seguridad mostró a su tropa de diputados y volvió a coquetear con la idea de presentarse como una alternativa en 2027. Lejos de intimidarse, el aviso fue recibido con ironía: "Están nerviosos y se equivocan si creen que nos preocupa un cargo". Exagerada o no, la escena refleja la tensión creciente entre ambos bandos, aunque la tregua política por la visita del Papa León XIV evitó que la interna escalara aún más. Al menos por ahora.Se trata de un capítulo abierto con desenlace incierto, ya que hay quienes en el Gobierno aseguran que los últimos dardos que surgieron desde el Ejecutivo a la jefa de bloque en el Senado no solo tienen el sello de Karina Milei: dicen que hasta el propio Presidente ya “se cansó” de sus desplantes.En ese marco se leyó la advertencia que, el día después de la foto bullrichista, hizo el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, cuando planteó que "ninguno" puede "reemplazar a Javier Milei". En rigor, la definición pretendió ser un elogio a la convicción del mandatario para implementar el plan económico, pero también se anotó como una nueva muestra de respaldo a su liderazgo político.El primero en marcar la cancha había sido Martín Menem, alfil de Karina, quien había descartado una PASO presidencial en La Libertad Avanza al afirmar que "el único candidato es Milei".Fueron dos "permitidos" en medio de una bajada de línea concreta impuesta por Karina para que no haya ruido político en la previa al viaje de León XIV. La voluntad de la hermanísima se cumplió a rajatabla, incluso por el propio Presidente, que dejó las descalificaciones a opositores y periodistas "solo" para los tuits que eligió repostear.La duda que atraviesa al oficialismo es por cuánto tiempo más se extenderá la guerra fría. Es que si bien Bullrich fijó como fecha "marzo o abril" para definir si se lanza como candidata, las diferencias son cada vez más grandes.Y en Balcarce 50 ya no niegan las versiones de que Milei esté enojado con ella. ¿Cómo se explica este cambio en el Presidente, que el 24 de octubre definió a Bullrich como su "socia" y atribuyó a "una operación" de los medios los rumores de que ella analizaba una candidatura?Hablan de al menos tres motivos concretos. En principio, según pudo reconstruir Clarín, Milei se habría molestado porque, apenas unas horas después de bajar ese mensaje conciliador, la senadora apareció en TV reprochándole por haber "cruzado un límite" con su frase de "los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta"."Javier lo sintió como un puñal porque dio esa nota para aclarar que lo habían sacado de contexto", explicó una alta fuente de Presidencia. "No se puede sorprender porque Patricia le había pedido que no insultara más a los periodistas, porque aparte cree que no le suma en nada a él", devolvieron desde el entorno de Bullrich.El resultado electoral en Brasil también dividió aguas. No solo porque la ex titular del PRO se diferenció al reconocer el triunfo de Lula Da Silva cuando el Gobierno había decidido no hacerlo: la ex ministra de Seguridad también habría hecho saber internamente a colaboradores de Milei sus objeciones a la ayuda argentina que se le prestó a Flavio Bolsonaro para escapar rumbo a Estados Unidos.Con esos antecedentes, las repetidas críticas al plan económico terminaron de tensar el vínculo. Si bien el jefe de Estado optó por no responder en público, hubo algunas señales de fastidio en la intimidad. "Está harto de que los nuestros se suban al discurso kirchnerista de que la gente no llega a fin de mes. Si los amigos van a comprar ese libreto, no necesitamos enemigos", resumió una fuente inobjetable, que recordó que en la última reunión de Gabinete, de la que se bajó a último momento la legisladora, el líder libertario estaba "muy enojado" y centró su mensaje en rebatir lo que viene proponiendo Bullrich en los medios: dijo que era "inmoral" el reclamo de "cambiar el rumbo por una elección" y remarcó que no se iban a correr "ni un milímetro" del plan.Pese a ello, el Gobierno anunció esta semana un paquete de alivio fiscal a las pymes. Aunque lejos de calmar los ánimos, enrareció aún más el clima: no cayó nada bien que Bullrich se atribuyera la iniciativa y que volviera a insistir con la idea de adoptar "medidas concretas que ayuden a mover la economía".Cerca del Presidente destilaron bronca: "Está escuchando mucho a los economistas que no quieren que esto funcione", dijo un colaborador a Clarín. Y reveló que la última gota que rebalsó el vaso fue la negativa de Bullrich a modificar la ley de discapacidad que tuvo amplio consenso y media sanción en Diputados: el Gobierno buscaba atenuar su impacto fiscal.Con todo, a diferencia de otros tiempos, en el primer anillo de poder del Gobierno ya no intentan desdramatizar los desencuentros y deslizan que tras la salida del Papa puede haber novedades de alto impacto. Nadie se anima a hablar de ruptura, porque predomina la máxima de que aquel que rompa primero, pierde; pero sí que habrá respuestas. La advertencia de que no renovarán sus diputados fue un primer paso. Acaso ahora llegue el momento de aislarla: al parecer ya hubo llamados a integrantes de la escudería bullrichista para tentarlos con cargos en el Ejecutivo. "No importa cuántos quedemos, mientras seamos 12 apóstoles vamos a seguir diciendo lo que pensamos y la gente, con Milei, ya demostró que no vota por los dirigentes que tenés", se anticipan, con clima religioso, del lado de Bullrich.
La guerra fría entre Milei y Bullrich: los motivos del enojo en la Casa Rosada y las maniobras para aislarla
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