Más de 10 mil personas confirmaron su participación en la Expo Empleo BA – Conectados, que reúne en La Rural a 100 empresas con más de 2.500 ofertas laborales. Entre la fila y los stands, cuatro vecinos cuentan cómo es buscar trabajo hoy: despidos tras décadas en un mismo puesto, sueldos que no alcanzan y las ganas de cambiar de rubro.Desde temprano, la fila sobre avenida Santa Fe 4201 anticipaba una jornada intensa. La Rural recibió a quienes llegan con el currículum en la mano y una pregunta en común: si esta vez será la vencida. Hay quienes vienen del barrio de al lado y quienes viajaron más de dos horas. Hay quienes se quedaron sin trabajo después de toda una vida en la misma empresa y quienes recién empiezan a buscar algo que se parezca a lo que estudian.“Si no te ponés las pilas todos los días, no llegás”Javier tiene 42 años, vive en Flores y hace cinco meses que está desempleado. Durante 12 años trabajó en Musimundo, hasta que la empresa quebró este año y lo dejó, junto a sus compañeros, sin empleo. Antes había pasado cuatro o cinco años en locales del microcentro, siempre de cara al cliente.Está casado, no tiene hijos y alquila un dos ambientes con su pareja, que sí trabaja. Mientras tanto, él hace changas de pintura “para aportar a la casa y pagar el alquiler, mientras sale otro trabajo”.Busca en logística, el área en la que más experiencia acumuló, y en atención al cliente. Tiene el secundario completo, estudios de diseño gráfico que no terminó y algunos cursos. En estos meses se movió sobre todo por LinkedIn, mandando currículums online y a través del boca en boca. “Está muy difícil”, admite. “De ánimo trato de estar siempre arriba, porque tal como están las cosas, el ánimo se te cae a los dos días. Hay que ponerse las pilas todos los días”.Llegó a la fila poco después de las 8 y ya aplicó en algunos stands. Sabe que la competencia es grande. “Supongo que harán una filtración primero, porque va a haber muchísima gente”, dice. ¿Tiene esperanza de conseguir algo? “Ojalá. La esperanza nunca se pierde”.Diecisiete años en una cabina de peajeLeandra tiene 49 años y viajó dos horas y media desde Los Cardales, en Exaltación de la Cruz. Hace diez meses que no tiene trabajo. Durante 17 años cobró en una cabina de peaje, hasta que la automatización del sistema dejó a muchos trabajadores afuera. “Hubo una reestructuración, sacaron gente y quedé afuera”, resume. Antes había sido encargada de un local de Pago Fácil.Vive con su marido, que trabaja, en la casa de su suegra. Está por terminar una tecnicatura en Recursos Humanos y vino a buscar puestos en esa área, en atención al usuario, administración o recepción. En estos meses recorrió LinkedIn, Computrabajo y ZonaJobs, pero también salió “a patear”.Sobre su estado de ánimo, no esquiva la respuesta: “Bajísimo. Es desesperante, es angustiante. Después de trabajar tantos años, uno se encuentra con que no está haciendo nada y es deprimente. Después de toda una vida trabajando”. Para sobrellevarlo, dibuja: es artista plástica y encuentra en eso una forma de descargar. La espera en la fila, al menos, fue corta: menos de 20 minutos. “Rapidísimo”, dice.Experiencia de sobra, título pendienteRamiro tiene 24 años, es de Saavedra y trabaja desde los 18. Pasó varios años en gastronomía y el último año y medio estuvo en el área de marketing de una pyme, un empleo que dejó por decisión propia: cobraba 950 mil pesos por una jornada full time de 45 horas semanales. Vive con su hermano en un departamento propio de la familia. “Si no, no nos alcanza”, aclara.Hoy busca seguir en marketing, en una pyme o en una agencia de publicidad. Tiene más de la mitad de la carrera de Comunicación, pero todavía no el título. “Tengo la experiencia nada más”, dice. Su expectativa salarial es clara: “Dentro de lo posible, 2 millones; y si no, por arriba del millón. Menos que eso ya no me sirve”.Busca todo el tiempo, sobre todo por internet, porque en su rubro casi todo pasa por ahí, aunque también se presentó en algunas entrevistas presenciales. “Está complicado”, reconoce, después de media hora de fila.Cambiar de rubro para acercarse a la carreraNicole tiene 21 años, es de Parque Patricios y hace tres años trabaja en un local de comida rápida. Su jornada varía entre tres y siete horas, cinco días por semana con francos rotativos, y en el mejor de los casos saca entre 500 y 600 mil pesos. Vive con su mamá y su hermana, y aporta al alquiler.Estudia Psicología en la UBA y vino a la expo con un objetivo concreto: cambiar de rubro. “Siento que puedo expandirme, adquirir propuestas distintas. Quiero ir más al lado de lo que estoy estudiando”, explica. Le interesa especialmente Recursos Humanos y, según cuenta, encontró varias opciones. Busca algo que se acomode mejor a sus horarios de cursada y que le permita “lo justo y necesario para solventar el estudio y a mí”.Llegó justo a las 10, cuando la fila ya era larga, y esperó cerca de una hora y media.Una expo para todas las edadesLa Expo Empleo Barrial BA – Conectados reúne a 100 empresas con stand y más de 2.500 ofertas laborales en distintos rubros, pensadas para vecinos de la Ciudad y sus alrededores, de todas las edades. Hay empresas de comercio, gastronomía, hotelería, logística, salud, consultoría y servicios, y tecnología, entre otras, con perfiles de búsqueda diferentes.Además de las entrevistas, la propuesta incluye charlas y talleres para mejorar la empleabilidad, un espacio de calma y un espacio de cuidado para niños, para que madres y padres puedan recorrer los stands.Siete ediciones y más de 1.500 inserciones en 2026La edición en La Rural llega después de un año de trabajo en los barrios. Durante 2026 se realizaron siete ediciones de la Expo Empleo Barrial en las comunas 1, 5, 6, 14 y 15. Algunas fueron para todo público y otras tuvieron un foco específico: una edición dedicada a personas con discapacidad, dos para estudiantes universitarios y otras dos en las que más del 50% de las ofertas de las empresas estuvieron destinadas a personas mayores de 45 años.En esas ediciones participaron 10.600 vecinos de la Ciudad y sus alrededores, se pusieron a disposición 2.860 ofertas laborales y se registraron 1.524 inserciones. Detrás de cada número hay historias como las de Javier, Leandra, Ramiro y Nicole: personas que, con distintas edades y trayectorias, salen cada día a buscar una oportunidad.SC
“La esperanza nunca se pierde”: el sentimiento común de 10.000 personas que participan de una expo que ofrece 2.500 puestos
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