La sexualidad no termina con la edad, pero la forma de vivirla puede cambiar a medida que pasan los años. Después de los 60, el deseo empieza modificarse y también aparecen cambios físicos y hormonales.En las mujeres, llega la menopausia, mientras que en los hombres los niveles de testosterona pueden disminuir progresivamente. A esto se suman posibles dolores, molestias o pérdida de masa muscular.Frente a esto, algunas posiciones sexuales pueden empezar a exigir demasiado al cuerpo. Y si bien no existen posturas específicas para esta etapa de la vida, Romina Barraza -médica y sexóloga- y Mariana Kersz -psicóloga y sexóloga- aseguran que algunas pueden resultar más cómodas que otras. Para ellas, la clave está en adaptar las prácticas a las posibilidades y necesidades de cada persona.Cinco posiciones sexuales para adultos mayores A continuación, cinco posturas que recomiendan las especialistas para adultos mayores. 1. CucharitaLa cucharita es una de las posiciones más conocidas y consiste en que ambas personas se acuesten de costado, una detrás de la otra. Barraza la aconseja especialmente cuando hay dolores lumbares o cervicales: “Al estar todo el lateral apoyado, (los muslos y la espalda), el peso del cuerpo se distribuye y resulta más cómodo”.También puede ser una buena opción cuando hay molestias en las rodillas, porque no es necesario sostener el peso sobre ellas. Si incluso el contacto entre una rodilla y otra resulta incómodo, se puede colocar un almohadón en el medio. 2. Misionero con almohadonesEl misionero también se puede adaptar para reducir la exigencia sobre algunas partes del cuerpo. Si hay dolor lumbar, Barraza recomienda que la persona que está boca arriba coloque un almohadón debajo de la pelvis.“Al colocar el almohadón no se acentúa la curvatura normal de la columna lumbar, que es lo que suele generar mucho dolor”, explica la experta.Kersz agrega: “Se pueden poner almohadas para apoyar los antebrazos y no tener que hacer tanta fuerza con las muñecas ni recibir ahí todo el peso del cuerpo”.3. Sentados, uno sobre el otroOtra alternativa es que una persona permanezca sentada y la otra se ubique encima. Puede hacerse en una silla o sobre la cama, con el respaldo como punto de apoyo.“Si la persona tiene dolor de rodillas, puede ser la que está sentada abajo y la otra persona arriba”, sostiene la médica.Y Kersz añade: “El varón sentado y ella arriba, como montándolo. La posición en una silla o en el respaldo de la cama puede ser más sencilla para personas con una movilidad más reducida”.4. En el borde de la camaOtra opción que requiere menos movilidad es aprovechar el borde de la cama. Una persona puede quedar acostada boca arriba, con la cadera cerca del borde, mientras la otra permanece de pie.“Ella puede estar recostada boca arriba en el borde de la cama, con las piernas abiertas, y él parado”, explica Kersz. Según la sexóloga, este tipo de alternativas “no requieren una gran agilidad física” y pueden adaptarse mejor a las posibilidades de cada persona.En estos casos también importa dónde se apoya el cuerpo. Barraza recomienda elegir una superficie firme: “Para un dolor lumbar, un colchón de agua no nos ayudaría ni un poco. En cambio, si tenemos un colchón firme, eso sería lo ideal”.5. Boca abajoPor último, la psicóloga también menciona la posibilidad de que una persona se acueste boca abajo y la otra se ubique detrás. De esta manera, quien está acostado puede mantener buena parte del cuerpo apoyada sobre la cama. A su vez, Barraza destaca un punto importante cuando hay algún dolor: quien siente la molestia debería poder controlar los movimientos. “Si uno le presta atención a su cuerpo, puede moverse a una velocidad y a un ritmo que le resulten placenteros y no dolorosos”, explica.Almohadones, sillas y otros apoyos para tener sexoSumar algunos elementos también puede mejorar la experiencia sexual. Un almohadón, una cuña o una silla, por ejemplo, pueden servir como apoyo y evitar hacer fuerza de más.“No son productos ‘para personas mayores’, sino recursos diseñados para cualquier persona que quiera disfrutar de una sexualidad más cómoda, placentera y creativa, independientemente de su edad”, sostiene Barraza. Y agrega: “Pensar la sexualidad desde la adaptación corporal permite correrse de un modelo centrado en el rendimiento físico y habilita una experiencia del placer más realista y cuidada”. Kersz agrega otro punto: reconocer qué puede y qué no puede hacer cada cuerpo. Para ella, hay que tener en cuenta “los límites que son propios de la movilidad y de la motricidad” y, desde ahí, probar otras opciones. El sexo no es solo penetraciónPor último, Kersz remarca que el sexo no se reduce a la penetración: “Con los años pueden aparecer sequedad vaginal o dificultades en la erección, dos situaciones que pueden hacer que la penetración sea incómoda o difícil. Forzarla o insistir puede generar frustración y terminar afectando el deseo”.Por eso sugiere explorar otras posibilidades que “también son muy divertidas y tienen los mismos efectos beneficiosos para el organismo y para la mente”.Barraza coincide en que el foco debe estar puesto en lo que resulta placentero: “La clave es conocernos y escuchar el cuerpo. Si determinada posición me genera una molestia, se puede probar con otra opción. No hay que naturalizar el dolor”.Y Kersz concluye: “Sexualidad hay para toda la vida. La edad no es un límite para el sexo”.
“La edad no es un límite para el sexo”: las 5 mejores posiciones sexuales después de los 60
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