Hay libros que uno termina y olvida. Y hay otros que llegan en el momento exacto y ya no se van nunca. No necesariamente son los mejores libros que leeremos en nuestra vida. Ni siquiera tienen por qué gustarnos décadas después. Pero aparecen cuando estamos buscando quién demonios somos y pueden dejar una marca para siempre.Jordi Sierra i Fabra tiene una teoría sobre esto a sus 79 años y después de una vida dedicada a escribir: “El buen lector, entre los 15 y los 20 años, encuentra el libro que le cambia la vida. El que no es buen lector, no lo va a encontrar”.Una frase que dice desde la experiencia de un niño que llegó a leer prácticamente un libro al día y que encontró en las historias una salida a una infancia complicada, marcada por el acoso escolar, la tartamudez y un ambiente familiar en el que, según recuerda, predominaban “el silencio y el miedo”.El libro que le hizo decidir quién quería serSierra i Fabra descubrió muy pronto que los libros podían ser un refugio. Pero hubo uno en concreto que le ayudó a construir una manera de entender la vida.Tenía 18 años cuando leyó El manantial, de Ayn Rand, una novela protagonizada por el arquitecto Howard Roark. La historia gira alrededor de un creador que se niega a renunciar a su propia visión artística para satisfacer a los demás.Para aquel joven que quería ser escritor pese a que le habían dicho que nunca viviría de ello, interpretó esa lectura como un mensaje directo para sí mismo. A partir de entonces construyó su particular “taburete mental” sobre cinco palabras: paz, amor, respeto, honradez y esperanza.“Me planteé mi vida al leer ese libro”, explica. Y añade: “No creo en la perfección, creo en el instinto”.El escritor insiste en el efecto que puede tener una novela durante este período de vida donde somos más impresionables. “En la adolescencia somos inseguros, buscamos espejos, buscamos puntos de apoyo, tenemos rabia, una rabia incontrolable”, afirma. Según su experiencia, un libro puede convertirse precisamente en uno de esos espejos.Los jóvenes sí leenLa realidad actual desmonta la falsa creencia de que los adolescentes ya no leen. El último Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España, correspondiente a 2025, señala que el 76,9% de las personas de entre 14 y 24 años lee libros en su tiempo libre. Es el grupo de edad con mayor porcentaje de lectores del país.Teniendo en cuenta estos datos, otra reflexión de Sierra i Fabra durante su charla en AprendemosJuntos cobra especial relevancia: “No vas a cambiar el mundo con tus libros, no eres tan importante. Pero las novelas cambian a las personas. Las ayudan siempre”.Él lo ha comprobado durante décadas en encuentros con lectores. Cuenta que todavía recibe a jóvenes que le dicen que odiaban leer hasta que encontraron uno de sus libros y se convirtieron en lectores.“La vida es muy sencilla. ¿Quién la complica? Nosotros” | Jordi Sierra i Fabra“Leer me salvó la vida”El escritor explica que durante su infancia no tenía biblioteca en casa ni en el colegio y que, siendo niño, llegaba a vender desperdicios a un trapero para poder alquilar libros de segunda mano.Después llegó la escritura. Y con ella una forma de comunicarse que no encontraba hablando. Años después, cuando murió su mujer, pasó cinco meses sin poder escribir. No lo define como un bloqueo, sino como tristeza: “Estar bloqueado es tener un muro de hormigón que te impide ver todo. Estar triste es tener una niebla que sabes que puedes apartar, pero no sabes cómo”.Volvió a escribir con un cuento infantil de humor. Necesitaba reírse. Y no ha dejado de hacerlo.Marco Maestros
Jordi Sierra i Fabra, escritor, 79 años: “El buen lector encuentra entre los 15 y los 20 años el libro que le cambia la vida; el que no lo es, no lo encuentra”
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