Isabel Allende, escritora: "Las mujeres tenemos que velar por nosotras mismas. No puedes depender de nadie: ni de un padre, ni de un hermano, ni de tu hijo, ni mucho menos de tu pareja"

Isabel Allende, escritora: "Las mujeres tenemos que velar por nosotras mismas. No puedes depender de nadie: ni de un padre, ni de un hermano, ni de tu hijo, ni mucho menos de tu pareja"

La escritora chilena Isabel Allende, de 84 años, ganadora del Premio Planeta 2026, habla desde hace décadas sobre la situación de las mujeres y la importancia de que puedan construir una vida propia.En una reciente entrevista, recordó cómo nació su interés por el feminismo, a partir de las injusticias que vio durante su infancia y de la historia de su madre.La autora de La hora antes del alba también reflexionó sobre los cambios que se consiguieron desde entonces, las desigualdades que todavía persisten y la importancia de que las mujeres puedan estudiar, trabajar y no depender económicamente de nadie. Isabel Allende, escritora chilena, sobre el feminismo El acercamiento de Allende a las ideas sobre la independencia femenina nació de su propia experiencia y, especialmente, de la historia de su madre. Según cuenta, el enojo que le provocaban las injusticias que veía en su casa durante la infancia se convirtió, con los años, en rebeldía."En la pubertad esa rabia sin nombre se convirtió en furia, y en la adolescencia se fue canalizando en rebeldía contra la autoridad, sobre todo la masculina: la de mi abuelo y la de la Iglesia", recordó en diálogo con Marie Claire.Aunque de chica creía que era una de las pocas que cuestionaba los mandatos de la época, con el tiempo descubrió que había otras mujeres que compartían sus ideas. "Cuando tenía veintitantos años me di cuenta de que yo no estaba loca, de que había un movimiento de liberación femenina en Estados Unidos, en Europa, pero en Chile no habíamos oído de eso", recordó.Sus primeros pasos en el periodismo también fueron importantes en ese proceso. "Empecé a trabajar como periodista en una revista femenina cuya directora había estudiado fuera y llegó con todos los libros y toda la información", contó.Desde entonces, muchas cosas cambiaron para las mujeres, aunque Allende considera que todavía queda un largo camino por recorrer. "Las mujeres jóvenes de hoy no pueden ni imaginar lo que era la vida cuando yo era joven, en los años cincuenta", señaló.Y sostuvo: "Falta mucho por hacer, pero eso no significa que no hayamos triunfado en lo que hemos hecho. Desarmar o reemplazar el patriarcado, que ha durado milenios, es una tarea de titanes, pero lo estamos haciendo".Su deseo es que las próximas generaciones puedan crecer en una sociedad con más oportunidades y libertad. "Yo espero que mis nietas o mis bisnietas vivan en un mundo mucho mejor que en el que yo nací", expresó.Uno de los cambios que considera fundamentales tiene que ver con el acceso a la educación y la posibilidad de que las mujeres puedan construir un futuro propio. Allende recordó que, cuando era joven, estudiar una carrera no estaba entre las prioridades de su familia."Terminé el colegio apenas, porque no importaba. Todo el énfasis estaba en que mis hermanos fueran profesionales, no yo. Yo me iba a casar y a tener hijos, y así fue: me casé a los 19 y tuve dos niños enseguida, porque eso era lo que se esperaba", contó.Esa forma de entender el lugar de la mujer también estaba presente en la historia de su madre. Su padre se casó con ella cuando tenía 19 años, doce menor que él. Tuvieron tres hijos en pocos años y, cuando ella estaba embarazada del último, su marido abandonó la familia."La condición que puso para darle la nulidad matrimonial fue no tener que hacerse cargo de los hijos, y no volvió a vernos nunca más", relató.Esa experiencia marcó su manera de ver las relaciones y la independencia económica. Para Allende, ninguna mujer debería quedar a merced de otra persona para poder sostener su vida."Eso me dio la idea, desde muy chica, de que las mujeres tenemos que velar por nosotras mismas. No puedes depender de nadie: ni de un padre, ni de un hermano, ni de tu hijo, ni mucho menos de tu pareja", afirmó.Al recordar a su madre, aunque considera que fue una “mujer extraordinaria”, remarca que nunca tuvo la posibilidad de decidir plenamente sobre su propia vida porque dependía económicamente de los demás."Mi madre me decía: ¿De dónde saca esas ideas mi hijita?'. Ella era extraordinaria, pero sometida, porque dependía económicamente de su padre, después de su marido y finalmente de mí. Si se hubiera podido mantener sola, qué vida habría tenido: de mucho esfuerzo, pero muy distinta", concluyó.

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